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domingo, 26 de abril de 2015

LA NUEVA PLAZA DE ALCALÁ





               
Dios se había vestido de gris –que diría Juan Ramón- la mañana del pasado sábado 25 de abril. A las 11 de la mañana, el acceso de Alcalá por San Antonio gozaba de una soledad y de una paz espléndidas. El formidable escenario de la Ciudad nos cautivó al tomar la última curva, como si fuera la primera vez que veíamos el lienzo de nuestro pueblo en recóndito descanso. Sin embargo, los aparcamientos estaban abarrotados de coches, sin que viéramos ni oyéramos a nadie. Dejamos el nuestro en San Antonio, para no privarnos de subir la cuesta hasta la calle Real. “¿Dónde se habrá metido la gente?”-  dije a mi mujer.

De pronto, nos topamos con un gran gentío al final de la calle Real e, inmediatamente, pudimos observar que la Plazuela y buena parte de la calle estaba abarrotada de alcalaínos emigrantes y de vecinos de Alcalá. El alcalde, Julio Toscano, micrófono en mano, daba la bienvenida a todos y mostraba el motivo de la venida al lugar, indicando el azulejo que daba el nuevo nombre a la Plazuela cubierto por la bandera de la Provincia.
A continuación, nuestro paisano Paco Teodoro Sánchez Vera, con el micrófono en una mano y el corazón en la otra, desgranó con una agilidad literaria sorprendente lo que significaba expatriarse e inmigrar a otras tierras, lejos de Alcalá. Y yo pensaba que era verdad, porque si escondes demasiado tu alma, tus orígenes, tus experiencias, tu familia, sólo tú  cosecharás los frutos de la nueva vida que has emprendido  en otras tierras o en otros países. Y, como un orgullo, no dejará de cuchichearte al oído un secreto, la aristocracia de ser de Alcalá.

Si combates ese sentimiento huraño y exclusivo y ofreces lo que hemos recibido en nuestra tierra, los demás tomarán de ti la riqueza que convenga, como cada raíz busca en la misma tierra sus jugos y encuentra la sublime sustancia para sus flores. Alcalá tiene tres símbolos que no olvidará jamás: un cielo que nos da agua, aire y sol; la opulenta libertad de vivir bajo ese cielo en medio del  parque de Los Alcornocales, pletórico de vida; y la Virgen de los Santos, madre y patrona que une a todos los alcalaínos, a los de dentro y a los de fuera.

El día de San Jorge lo pudimos ver en las tres plazas más clásicas de Alcalá: La pequeña Plazuela donde, ese día, se reunieron los emigrantes y los alcalaínos bajo su nuevo nombre “Plaza Emigrantes de Alcalá”; la Plaza Alta, ahíta de jóvenes alcalaínos, donde soltaron una vaquilla para que pudieran demostrar que Alcalá tiene vida y futuro; y la Plaza de la Cruz o Alameda,  por donde los alcalaínos suben a la Coracha, bajan al Lario o se van a Patrite.  

Pues coge tu hacha de fe y corta las malezas que te ha acarreado la vida. Verás cuán espaciosa se ha vuelto la ruta y cómo convida a recordar y recorrer todas las aventuras que has vivido. Comprobarás que la vida te ha preparado algunas sorpresas  que no podías imaginar.  Y sobre ella brilla aún un presente mágico y un futuro maravilloso, por inesperado.
                                                                                                       


Juan Leiva


  

PREGÓN DE SAN JORGE 2015 - ALCALÁ DE LOS GAZULES

Pregón. Fiestas de San Jorge. 2015
Alcalá de los Gazúles

Los árabes tenían por costumbre cuando hacían una alfombra, o cualquier otra cosa, dejar algún defecto en señal de respeto hacia Dios. La perfección es sólo un atributo suyo. Esperemos por ello que salga en esta charla alguna cosa mal, en señal de respeto hacia el que está en lo Alto.


Ilustrísimo señor Alcalde.; distinguidos Concejales; autoridades militares y religiosas; predecesores en el pregón; Hermana Mayor del Beaterio; señoras y señores;  amigos todos:

No hay título más distinguido que el de alcalaíno, ni amor más profundo que el que siente uno de ellos por la gente de su pueblo, sus paisajes, sus calles y su historia. Es un honor muy grande pregonar ante todos la gracia y alegría de sus gentes, la nobleza de su pasado, la belleza de sus calles y campos, el talento de sus escritores en este pregón de las fiestas de San Jorge del año 2015.

El primer pregonero de las fiestas patronales de San Jorge fue Fernando Toscano Puelles, tío abuelo del presente alcalde D. Julio Toscano Gómez. Fue hombre de gran erudición, de la que se burlaba su sobrino Andrés Mariscal Toscano, diciendo: “si por cada cosa inútil que sabe le dieran una peseta sería millonario!” Lo cierto es que su enorme cariño por Alcalá, que aún le debe un homenaje, su incansable labor de investigación y su cuidada dedicación a la escritura han legado a nuestro pueblo libros esenciales para conocer su historia:

Sáinz de Andino : el hacedor de leyes  (Diputación Provincial de Cádiz, 1987); 
Historia de la Congregación-Beaterio de Jesús, María y José (Diputación Provincial de Cádiz, 1988); 
 Guía breve de la Iglesia parroquial de San Jorge en Alcalá de los Gazúles (Cádiz, 1990); 
Las escuelas profesionales de la Sagrada Familia en Alcalá de los Gazúles  (Asociación de Antiguos Alumnos Escuelas Sagrada Familia, 1995).

Entre éstos hizo muchas aportaciones a la genealogía y a la heráldica (no en vano era professor del C.S.I.C. en esta materia.)

Era un hombre culto que hablaba con notas al pie de página pero que para otros aspectos prácticos de la vida era una calamidad. “Tú siempre has hecho lo más difícil, Fernando,” le decía su primo Ignacio. “Primero, te metes a sacerdote jesuita que son los que más estudian, hasta tienen dos carreras. Después dejas los hábitos. Te casas, y después no te divorcias sino que consigues que te concedan la nulidad del matrimonio que es mucho más difícil. Y ahora te compras una casa en la calle Real y eso sí en el cuarto piso y sin ascensor, tú que apenas puedes andar.”
  
Yo siempre lo recordaré como aquel joven postulante a jesuita de la Facultad de Teología de Cartuja en Granada, que dijo su segunda misa en Alcalá y dio un memorable banquete en el convento para celebrarlo. En los 7 años que mi familia vivió en Granada lo vimos con frecuencia y yo ayudé como monaguillo (es la única vez que lo he hecho) a una misa que ofreció en la iglesia de S. Isidro por el alma de mi abuelo Mariano, recién muerto.
  
En mis 5 años madrileños, que siguieron a la etapa granadina, procuré restaurar la relación entre mi padre y él, resquebrajada por el asunto del abandono de la vida clerical y su matrimonio. A partir de entonces a medida que pasaban los años la relación se hizo cordial, como solía serlo desde la niñez de ambos. No en vano compartían los 7 primeros apellidos (cosas de la endogamia en los pueblos).
  
Hace unos 25 años, una noche de invierno, se hallaban Fernando, mi padre, Luis, mi tío Angel y mi hermano Mariano  (los tres primeros se han muerto, Dios los tenga en su Gloria) en sendos butacones al amor de la mesa camilla, cuando tío Fernando les explicó: “Me han nombrado pregonero de las fiestas de San Jorge y tengo escrito el pregón. ¿Os importa que os lo lea? Así me puedo hacer una idea…”
   “¡Claro, claro! ¡Empieza!”
  
Con el calorcillo de la copa y el murmullo de la voz empezaron los más viejos a dar cabezadas de sueño. Primero mi tío Angel y después sin ningún empacho mi padre, que acompañaba su dormitar con moderados ronquidos. Mi hermano Mariano, para compensar, abría los ojos desmesuradamente y asentía más de lo necesario con la cabeza a todo lo que se leía.
---“Menos mal que tengo la piel muy dura y no me desanimo” decía con una sonrisa comprensiva tío Fernando.
  
Al terminar la lectura se hizo un momento de silencio, que despertó a mi padre que tras restregarse los ojos opinó: “Mira, Fernando, está muy bien … pero quizás un poquito largo.”
  
Cuando vea a alguien dar cabezadas le haré una poda a mi plática.
  
Ya anciano e impedido me procuró amistad con don Manuel Ravina, Director del Archivo Histórico de Cádiz, donde dí una charla y presenté un libro en un acto presidido por Bibiana Aído en su función de Delegada de Cultura.

Como la ilustre Concejala de Cultura Zulema Sánchez Bazán me ha invitado por ser oriundo de Alcalá, me veo obligado a admitir que soy (como dirían los mexicanos) “un fuereño” ya que nací en Sevilla,  eso sí, por un error administrativo. Yo debí nacer como cuatro de mis hermanos en Alcalá, como ellos ayudados por María la Partera o Pepe Moreno. Mi padre, abuelos, bisabuelos, tartarabuelos hasta la sexta generación nacieron todos en Alcalá de los Gazúles, todos ellos agricultores y ganaderos hasta llegar a mi padre, y por la rama femenina muchos más. Luis Toscano Puelles, Mariano Toscano Delgado de Mendoza, Pedro Toscano Dalmau, Pedro Toscano García, Pedro Toscano Caballero y Pedro Toscano Vides, procedente de Trigueros, que se casó aquí en este altar el 30 de junio de 1787 con Margarita Caballero del Río, y fue Regidor del Ayuntamiento y Administrador de bienes estancos del rey.  Fue el primero de la lista que llegó al pueblo.
  
Para los que no estén informados les diré que mi abuelo Mariano Toscano Delgado de Mendoza y el bisabuelo del presente alcalde, D. Julio Toscano Delgado de Mendoza, fueron hermanos.
  
Hasta hace dos años no he tenido el gusto de estrechar la mano del ilustre alcalde de Alcalá, D. Julio Toscano Gómez; como ya les digo soy un emigrado. Cierto es que en mi juventud mantuve una buena amistad con los cuatro hermanos Gómez Armenta, María José, Antonio, Inés Mari y Paco, y aún me suelo tomar un refresco con Antonio y María José cuando tengo la suerte de venir a Alcalá.
  
Debo  al tesón y la buena voluntad de Jesús Cuesta Arana, que me aprecia más de lo que valgo, y que ha propuesto mi nombre insistentemente, y  a la discreción de los concejales de Alcalá que han acordado invitándome poner el acento en ese Alcalá de fuera, de los oriundos, que ha aumentado en los últimos años al doble (unos 10.000) del número de alcalaínos que hoy día residen en el pueblo (unos 5.000) Hay dos Alcalás fuera y una dentro.  Si me apuran, de estos 5000 muchos tienen casa en Jeréz, Cádiz o Sevilla, y mantienen otra en Alcalá. Tanto unos como otros llevan este pueblo en las telas del corazón. Más los primeros, los ausentes, porque la llevamos en el recuerdo y en la nostalgia, y todos sabemos que los poemas de amor son siempre canciones de ausencia.
  
Cuentan de un político que en su afán de ganar votos prometió al ayuntamiento de un pueblo: “Les voy a hacer a ustedes una carretera para que vayan a la capital.” Un concejal le hizo notar: "Mire usted que ya tenemos una carretera para ir a la capital.”
“Sí, -contesto el visitante,- pero la tienen ustedes sólo de ida.”
  
Va por ello este pregón dirigido también al Alcalá de fuera, para que se unan a los de dentro en la alegría del reencuentro en las fiestas de San Jorge, en la evocación del Alcalá de antaño para cantar la belleza de sus campos y la alegría y encanto de sus calles y de sus gentes. Es una exhortación para que se construyan carreteras de vuelta.

El Alcalá del que yo les puedo hablar es el de mi abuelo, de mi padre, y el mío propio, vivido y leído en la distancia.
  
Mi padre, nacido y criado en Alcalá, siguió a la familia a Sevilla cuando mi abuelo vendió la casa en que vivían al Ayuntamiento con la intención de que sus hijos estudiaran carreras universitarias. Era en la época de la República, los vientos soplaron con fuerza y el aparcero dejó de pagarles el arrendamiento que les permitía alquilar la elegante casa de la calle San Pedro Mártir. Tuvieron que embalar los muebles y como habían vendido la casa del Ayuntamiento se metieron con ellos en el cortijo de la Joya, haciendo de ella el cortijo mejor amueblado del contorno. Allí pasó mi padre dos años que siempre recordó con cariño. Llegó la Guerra y mi padre acabó las últimas asignaturas de la carrera en las trincheras, gracias a la insistencia de su hermano Mariano que estaba con él. “Estudia que te falta muy poco.” “Pero si no sabemos si vamos a salir vivos de esto.” Mi abuelo malvendió la Joya y sus ingresos quedaron reducidos a las tierras que mi abuela tenía en Santa María y en la Carretera de los Santos, donde sembraba habas, trigo y garbanzos, su aparcero Manuel Gutiérrez, hoy el hombre más longevo de Alcalá, acompañado de María Ramona y su hijo Agustín.

El Alcalá de mi abuelo

Mi padre se ganó el pan como funcionario del cuerpo de justicia, y con eso y con las pequeñas herencias de tíos y abuelos sacó adelante a una familia preconciliar de 12 hijos y a todos nos dió estudios. Aunque llevara el campo en la sangre y en el corazón, cuando admirábamos la belleza de las tierras de Alcalá nos decía: “Véis ésos montes, pues dan menos dinero que una carrera. Así que … a estudiar.” Pero hasta que me hice un hombre nos trajo a pasar todos los veranos a Alcalá donde disfrutábamos de lo que llamábamos el campo de la abuela, de la era de trigo que vigilaba de noche un hombre que se llamaba Jeromo, de echarle alguna “varilla” a Juanillo Cabrera con la yegua o acompañarle con la burra a llevar los cántaros de agua en la fuente de Repeta. También llevábamos, y éramos dos chiquillos, a abrevar el ganado al río Barbate, cerca del cortijo que había sido de mi bisabuela  y ahora lo era de mis tíos abuelos el tío Antonio Puelles y la mujer más desgraciada del mundo, mi tía Luisa, cuyos 5 hijos murieron uno a uno, en plena juventud, de tuberculosis: (Isabel, Francisquita, Jaime, Antonio, Pura). Cuando yo era chico vivía en la calle Real. Por la cañada uno de los Alconchel, Gil,  hacía gala de su habilidad como jinete obligando al caballo a arrodillarse o tumbarse en el suelo.
  
Tres años desde San Roque, donde mi padre era director de la prisión, 5 desde Tánger, donde fue director de la prisión del Territorio Internacional de Tánger, y 7 desde Granada, donde dirigió la prisión provincial, venía la familia en invierno y en verano a pasar las vacaciones en Alcalá. Yo he seguido haciéndolo 50 años más,  muchos dos o tres veces, aunque en visitas más cortas que se ajustaban a mi realidad.
  
El viaje en la Valencianita de Algeciras a Alcalá es inolvidable por su belleza. Se tomaba el autobus en la Marina, muelle donde fondeaban barcos de enormes bombillas, que salían a pescar de noche, y donde se reunían manchas oscuras que se movían cargadas de bultos. Muchos de ellos eran colocados encima del autobús de formas redondeadas hasta que no cabían más, sujetos con cuerdas y toldos en un ritual que prometía un viaje por lugares misteriosos y de resultado incierto.  Con bufidos y rugidos de increíble esfuerzo se adentraba entre chaparros y lajas de piedra gris y verde musgo a la conquista de esa carretera serpenteante y llena de cuestas que paraba en los Barrios (que era entonces un mero lugar de paso) y en la Polvorilla, y en multiples ocasiones para dejar a algún pasajero que vivía en el campo, o dejar un bulto de estraperlo para que alguien, sin nombre ni rasgos, lo recogiera junto a la cuneta. En la Polvorilla se tomaba el café y una rebanada de pan de telera con manteca colorá. Cuando mi tocayo Nicolás el de la Valenciana lo indicaba nos apresurábamos todos los pasajeros a subirnos en el autobús que con tesón volvía a rugir para subir las pendientes.
  
La Montera, La Bovedilla, Cara al Sol, las Casas del Castaño, el Jautor, el Rocinejo, donde se cargaba el corcho y el carbón, en camiones que se bamboleaban, hinchados, inciertos y airosos ocupando con plenos derechos la carretera y el campo que la rodeaba. Los piconeros y los corcheros, con el fajín negro y las lonas tiznadas como sus caras, saludaban afables. La Mata, Vega Blanquillla, el Lomo del Judío, el cortijo del Canito, los llanos de la Pelea, la Palmosa, el Puerto de los Areniscos y la Peña la Negra (¡qué paso tan bonito había entonces!) entre poyetes y rocas hasta llegar a la Pastoriza. Al llegar a la revuelta del ventorillo Ortega, como si se abriera un telón, quedaba al descubierto la belleza hasta entonces oculta de este Alcalá de casas apiñadas, de baja altura, hechas al gusto y medida de sus dueños y no de las constuctoras en masa.
  
Alcalá estaba siempre escondida en su nido de mochuelos, golondrinas y de cernícalos y tan sólo se desprendía de sus velos al llegar al ventorillo Ortega y al Puerto del Levante. Entonces revelaba su belleza traspuesta llenando de alborozo la vista y el corazón.
  
El Alcalá de fines del XIX y principios del XX quedaba aislada con frecuencia por lluvias torrenciales que destrozaban puentes o caminos de bestias sobre los que se había echado alquitrán, del que se desprendía facilmente la piedra suelta.
  
Contaba mi abuelo que era costumbre en el pueblo mandar a una criada a casa del vecino que había venido de Cádiz. “Fulanita, quiero que me hagas un mandado. Vete a casa de María Montes que ha traido la hora de Cádiz.” El último viajero a la Isla traía la hora  de Cádiz y de ese modo los relojes desajustados podían ser puestos en hora en sincronía con la capital.
        
Para mover la copa, hecha de picón y cisco, los hombres anunciaban que iban a meter la cabeza debajo de las faldas de la mesa camilla, para que las mujeres tuviesen tiempo de juntar las piernas, que buscaban el calor del fuego, y con frecuencia cuajadas de cabrillas, diciendo:  "Ave María Purísima”. Me han contado que había alguno que metía la cabeza primero y después decía: "Ave María Purísima”.
      
El cine llegó por esas fechas a Alcalá. Era una cosa nueva, muda, y que por no tener nombre dieron en llamarlo “Los cuadros” Mi abuelo convidó a un hombre de campo amigo suyo “¿Paco, te vienes conmigo a ver los cuadros? Dicen que es muy interesante.” “ Ya l’ha visto” contestó su amigo. Ya lo he visto quería decir que ya sabía lo que era y no pensaba ir nunca más a verlo. Que lo daba por hecho.
  
Con el tiempo llegarían a haber en Alcalá cuatro cines, el Gazúl Cinema, el cine Avenida, que veíamos gratis desde el monte Sarria, el cine Maravillas, de los Visglerio, éstos sólo de verano, y el cine Andalucía, de los Gómez, en el que los alcalaínos aprendieron el Charleston “Madre comprame un negro” o “Madre, comprame unas botas que las tengo rotas de tanto bailar.”
     
Decidieron arreglar la carretera de Alcalá a Medina y peritos e ingenieros descansaban y discutían distancias en la Peña de Cazadores que regentaba el Café Nuevo, donde se podía leer el periódico sujeto con unas varillas largas de madera para que nadie se lo llevara. “Pues yo he medido con el teodolito la distancia de la torre de San Jorge  a la torre de Santa María de Medina y si tenemos en cuenta la hipotenusa del triángulo, de Alcalá a Medina hay 30 kilómetros.” Otro decía 26. Uno de los contertertulios, hombre de campo y café de maquinilla, meneando la cara tostada por el sol sentenció despaciosamente, “Con ` potenusa ` o sin `potenusa` tres leguas.”
  
Otro día en la patronal, que también le decían al casino, se presentó un hombre furioso porque le habían robado un caballo y acaloradamente amenazaba para que todo el pueblo se enterara y entre ellos el ladrón. “Miren ustedes que voy a hacer y voy a acontecer lo mismo que hizo mi padre.” Y volvió varios días con la misma cantinela, pues el caballo no aparecía. “Miren ustedes que voy a hacer y voy a acontecer lo mismo que hizo mi padre.” “¿Y que es lo que hizo tu padre?” “Pues irse andando.”
 
Como mi abuelo en su vejez pasaba muchas horas con jugadores de dominó que cantaban victoria dando un golpe sobre el mármol con la ficha: “El seis doble”, para que todos los del casino participaran en el juego, mi abuela a veces mandaba a Juana, vestida con su toca de lana negra y con flecos para que le pidiera doscientas pesetas para hacer los mandados en la plaza. Mi abuelo sacaba una cartera hinchada que mantenía cerrada con una goma elástica y le decía “Aquí tienes. Veinte duros es todo lo que tengo.” Cuando Juana venía toda compungida con tan solo la mitad del dinero mi abuela la consolaba. “No te preocupes. En realidad son veinte duros lo que nos hace falta, pero yo siempre le pido el doble porque lo conozco y se que me va a dar la mitad.”
  
También en lo que hay de una acera y otra de la Peña de Cazadores al Café Nuevo, que cruzaban los camareros con bandejas de sifón y zarzaparrilla, y que ántes se llamó Plaza de los Montes de Oca, le pasó lo siguiente a un médico que había en Alcalá, que tenía el título con todas las de la ley, pero que por su situación económica núnca había ejercido la medicina. Dejaron caer dos bombas en Alcalá y a un hombre le dió un ataque al corazón.  El médico, que estaba al lado, apoyado de pies y manos apenas se podía levantar y gritaba desaforado: “¡Que llamen a un médico! ¡Que llamen a un médico!” Debía ser pariente de un Puelles alcalaíno, que tenía la farmacia de las columnas de la calle de San Francisco en Cádiz y vivía justo en el piso de encima. Estando muy grave en el lecho de muerte le decía a su mujer, “De lo de abajo, nada.”
  
Cuando el verano llegaba a su fín, las despedidas eran tristes, pues nos decía mi abuelo. El año que viene, cuando vuelvan ya no estaré por aquí. Ya estoy muy viejo y me habré  muerto.” Su hijo Mariano le respondía. “Por qué no se espera  usted un poquito y nos vamos para allá todos juntos.”

Velatorio de mi abuelo según Pedro Puerto el de la ferreteria

Pedro Puerto el de la ferretería o el comercio,  pues al final vendía de todo, que estaba junto a la iglesia de la Victoria, me contaba que estuvo en el velatorio de mi abuelo Mariano con Pepe Moreno, el médico que tantos años cuidó a los alcalaínos. Temía mi abuelo que lo enterraran vivo y se consiguió, por encargo expreso suyo, que se retrasara un día más de lo habitual el sepelio, para asegurarse.
  
El velatorio tuvo lugar en la calle Real 56 y para evitar que al tercer día empezara a oler el cadaver insepulto le colocaron al muerto encima de la barriga un plato con toda la sal que había en la casa. En Norteamérica del Norte existe entre los judíos e irlandeses la costumbre de dar de comer a los que asisten a funerales o velatorios. “El muerto al hoyo...” En Alcalá no, pero con tanta gente el bullicio se extendía por todos los rincones de la casa y el velatorio se prolongaba. Huyendo de los rezos se refugiaron en la cocina Pedro y Pepe a esa hora en que a todos nos entran ganas de comer y vieron un un lebrillo unos tomates recién cogidos, colorados y puestos en pirámide. “Que buenos estarían con un poquito de sal. Mira a ver donde está la sal.”

Uno de ellos se acercó sigilosamente a por ella.

Fuego en el Monte Abajo.

Viniendo de Casas Viejas una noche de verano vimos que en el Monte Abajo, finca poco antes heredada por mis primos de su padre Diego Romero, se había declarado un fuego en la cuneta que empezaba a extenderse por el monte. Mi hermano se saltó las alambradas y con un palo y un saco intentó apagar las orillas de las llamas menos peligrosas. Pensando que un coche de bomberos podría fácilmente apagarlo antes de que se convirtiese en una catástrofe, me metí en el coche, y con el acelerador pisado hasta el fondo, subí hasta la Alameda. En esa época las rondas nocturnas de los empleados se hacían a pié. El jefe de la Policía Municipal Pepe Puerto Gallego se paseaba tranquilamente cerca del reloj, sin importarle las horas. Sería por los años setenta. Con voz entrecortada y presurosa empecé a contarle el caso:
- “Hay un incendio en el Monte Abajo que puede aún atajarse.”
- Me interrumpió, “¿Tu eres sobrino de Diego Romero?”
- “Si, señor, pero.. ¿hay en Alcalá coche de bomberos? Un incendio…”
- “Si que lo hay. Pues … yo era muy amigo de tu tío y nos tomamos muchas copas juntos.”
- “Ya lo sé, los he visto juntos muchas veces. Donde está el garaje del Cuerpo de bomberos?”
- “El coche lo tienen en la Plaza Alta.”
- “Y los bomberos?”
- “Bomberos solo hay dos.”
- ”Dónde puedo encontrarlos a estas horas de la madrugada?”
- “Uno estará en una taberna que hay en el San Antonio y el otro… Pero por allí hay algún pozo? Porque usted sabe el camión hay que llenarlo de agua en algún sitio.”

Yo, que veía que la cosa era más difícil de lo que pensaba quise salir corriendo hacia el San Antonio, pero Pepe Puerto me detuvo:
- “No corra, por ahí viene uno de ellos, bajando por la calle los Pozos.”
Así era un hombre con la gorra calada bajaba sin bullas por la acera y yo quise correr hacia él, pero el municipal me detuvo.
- “No, a ese no le diga usted nada, que el que entiende es el otro.”

Real 56

La Valencianita, que después supe llevaba y traía españoles por las carreteras del Protectorado Español de Marruecos, de Tánger a Larache, Tetuán, Chefchauen, Ceuta, Melilla y Alhucemas, nos llevaba y nos dejaba desde ese garaje de enormes portalones junto al bar de la Pará, frente al monte Sarria y a donde tenían sus garajes los coches negros, con estribos y transportines de Fernando Muñóz. Allí se producía el trasiego de la bajada de los bultos, que iban amarrados encima del vehículo, y poco a poco eran recogidos por sus propietarios. Mi abuelo, con los prismáticos ya estaba oteando desde el balcón de Real 56 (hoy 6) la llegada de “la diligencia” como él la llamaba. Cuando yo ofrecía a mi padre llevar alguna de las maletas, él me decía:”Déjala que las lleve el Cucano. El se gana la vida de ese modo.”
La subida, para acortar, se hacía no por la Cuesta sino por el Río Verde, el verdadero, no el de hoy. Se pasaba al llegar a él por delante de la casita de Carmen la Pichorta, del corralón donde vivía Maria Dolores, su hermana, enfrente de donde se criaron los Pizarro, la casa desde donde oteaba al que pasaba desde lo más alto de unas escaleras inverosímiles Mercedes la estraperlista, la casa/tienda de la Moñicli, que se enfadaba cuando íbamos a comprarle bolas de barro:”De todas las tiendas de Alcalá teníais que venir aquí a la hora de la siesta.” Tras mirar de refilón el callejón donde se ahorcó Luis el empleado, por donde a veces salían fantasmas, subíamos por el callejón de la Botica mirando con cariño y con temor el patio donde cosía Francisca Montes de Oca y donde tuvimos alquilada un verano una casita. Yo conozco por dentro mil casas de Alcalá, pues cada verano alquilábamos una distinta. En aquellas piedras cayó muerta María Blanco, que se tiró desde la azotea de la casa de Andrés Mariscal.
  
Tras los besos a mis abuelos y tías algún tío menos dado al besuqueo nos decía:”Bueno este beso es para todo el verano.”
  
Mi abuela nos mandaba inmediatamente a saludar a sus amigas para que vieran lo guapas que eran las nietas y lo bien asemejados que éramos los nietos.
  
Maria Pizarro, en el carril de la calle Osorio, una de sus mejores amigas, a la que llegábamos tras subir unas escalerillas, nos llenaba de besos, Pepita la del teléfono y su madre venían después. La seguía la tía Luisa Puelles, la mujer mas desgraciada del mundo. Pepita la del teléfono interrumpía un momento su labor, se quitaba los auriculares, nos abría una especie de barandilla de comulgatorio que separaba la centralita del público y de las cabinas. Nos llevaba a un cuartillo del fondo donde una ancianita, su madre, nos comia a besos. Una vez que mi tío Mariano fue a poner una conferencia tuvo que esperar mucho tiempo para que consiguieran la conexión. Se llamaba dandole vueltas a una manivela. El telefonillo de mi abuela era así y tenía el número 60 de todo el pueblo. !Cabina número tres.!  “Luis, te llamo para decirte que los niños ya están aquí. Han llegado bien. ¿Que dices? ¡No se te oye! ¡Habla más alto!” Y acababan diciendo, “¡No importa, ya te escribiré.!” Al salir de la cabina exclamó: “¡Esto del teléfono, una vez que lo inventen va a ser un invento estupendo.!”
  
La visita a mi tía Luisa, que vivía en la calle Real en la casa que ahora es de mi tío Ignacio, era un caso trágico. Había que darse con alcohol por la cara y por las manos al volver. Como he dicho antes, sus cinco hijos,  todos entre los 18 y los 26 años. uno a uno fueron muriendo de tuberculosis, enfermedad que no se sabía curar entonces.
   “¡Aquí estoy yo, sana y como una rosa, con buen color, y mis hijos muriéndose todos!” Se puso gordísima pues le dio por comer pasteles para compensar la depresión. Una criada fiel la acompañó hasta el final de su vida. El mausoleo que se hizo para sus hijos y ella ya ha sido destruido por el paso del tiempo.
  
Mi tío abuelo Antonio Puelles, en atención a su Hermana, nos regalaba al llegar a cada sobrino-nieto un duro de plata reluciente, que gastábamos poquito a poco durante el verano. Como éramos 50, él perdía la cuenta. Recuerdo cómo un niño que miraba y vio cómo en la Patronal a cada uno nos daba ese regalo después de darle un beso a un respetable señor con bastón, se puso en cola y también recibió las relucientes 5 pesetas.
  
La calle Real había que recorrerla para asegurarse de que Alcalá era el lugar de siempre. Tras sortear la barrera de Juana la Tuerta, que se sentaba en los escalones de la casapuerta saludábamos a tía María Montes, que nos regalaba unas sandiítas.
 
Pepe Domínguez, o su barriga, se perfilaba a la entrada de su tienda de tejidos haciendo de conserje, de vendedor y de propietario de una infinita serie de telas de colores.
  
D. Manuel Mansilla daba clases a los cateados, con la puerta abierta, y al lado su padre anciano, remachaba tachuelas y cosía medias suelas. Un niño gritaba a la puerta con malicia:”¡Maestro vengo por cerote.!” Carcajadas exageradas interrumpían el obligado studio.
  
En el escaparate de Juan Lápiz seguía la misma cabeza de maniquí, con el mismo sombrero que antaño. Ana Pérez en la confitería “La Purísima” nos regalaba un amarguillo. En casa Vasconia se seguían vendiendo zapatillas, el escaparate de Juan Armenta revelaba tras los cristales del cierro aros, trenes y trompos para los chiquillos. Ana Benítez y la exhuberante Nina seguían con sus costuras y cortes de trajes. Juan Romero por dos reales cambiaba novelas del oeste del Coyote (José Mallorquí) o de Marcial Lafuente Estafanía. (Por las tardes le solíamos comprar una gaseosa con una bola de helado dentro.)
  
Mas arriba, junto a la casa de mi tía Julia, el último sacamuelas de Alcalá (tal vez porque se empezaba a pedir título de dentista) se había ahorcado. Su viuda y dos hijitas se fueron de Alcalá sin dejar rastro.
El Troli, zapatero, hacía preguntas de matemáticas a los niños que nos parábamos ante su puerta para mirar. Un hijo que tenía y pensaba ir al seminario se volvió loco y una ambulancia vino con gran revuelo a Alcalá. Su hija Pepita, una de las jóvenes más bonitas de Alcalá, trabajaba en casa de Juan Armenta. En Granada la vimos casada con un Herrera alcalaíno, algo dentón, y a su hermano, mejorado de su enfermedad, que vendía huevos como medio de vida.
  
Quiero hablarles de tres mujeres de Alcala que llevo en el corazón y en el recuerdo con la mayor admiración y sentimiento, María Dolores la Pichorta, Juana García León y María Gago.
  
María Dolores “La Pichorta”  vivía en dos habitaciones que tenía en un corralón empedrado que daba al Río Verde. Tenía varias hijas, Antonia, Manuela y María Dolores, que trabajaban con Juana la Tuerta en casa de María Montes. Nos vendía higos chumbos cuando se daban a dos reales la “jartá” Recogía los desperdicios por las casas para engordar, mezclados con pellejos de higo chumbo, un cochino que criaba en las madronas del Rabilero. Las hijas se fueron a Mataró y cuando pudieron se llevaron a su madre. Le pusieron un butacón cómodo donde consumió su vejez. Se murió llorando de nostalgia por Alcalá, el Rio Verde, el Rabilero, las tagarninas, los higos chumbos, y por mi abuela a la que quería mucho, y por la que preguntaba de vez en cuando. Lloró mucho cuando le contaron que le habían derrumbado su casa para hacer casas nuevas. Su hermana Carmen que crió a Sebastián nos contaba que ella había conocido a un hombre que se murió de un sofocón. ¿De un sofocón? “Sí, le contaron que a su hijo lo habían tirado por el tajo de Ronda y al padre le dio un sofocón al enterarse y se murió.”
  
Juana Garcia León, madre de nueve hijos, a los que crió con su marido Juan Díaz en chozas de por aquí. Era delgada, recia como los espárragos, y tenía las manos gastadas de restregar ropa en el lavadero de mi abuela y de otras casa alcalaínas. Yo era amigo de Antonio que se embarcaba en Barbate par ir a pescar a las costas de Mauritania y murió joven en un accidente. Con él iba yo a coger pájaros con perchas en la Pastoriza. Frente al ventorrillo Ortega le hicieron sus hijos una casa donde yo iba a verla de tarde en tarde. Mi padre le preguntó en una de esas visitas:” A usted, Juana, se le murió un hijo después de la Guerra. ¿De qué se murió?” “¡De que iba a ser, señorito, de hambre!” Mis respetos a Amparo, su hija, que aún vive en Alcalá, por haber tenido esa madre tan adornada de bondad y de fortaleza. Mi afecto a Juan Díaz Nieto, pariente de las dos mujeres nombradas, que se casó con Teresa Meléndez, que trabajaba en casa de mi abuela y a la que venía a pretender uniformado, para impresionarla, como infante de marina, desde San Fernando.
  
María Gago. El marido de María Gago, tísico, luchó por dar de comer  a su familia rifando pollos por el sistema de las barajas de cartas, y vendiendo chucherías frente al cine Andalucía en un carrito lleno de pipas, altramuces y dulces. Nadie le compraba por temor al contagio. A su muerte María Gago colocó a sus hijas, hacía mandados y la buscaban para las matanzas pues entendía de asaduras, recetas de morcillas y chorizos. Salvadora trabajó para mi abuela y se empleó en la farmacia de mi tío, otra hija muy bonita hizo de taquillera en el cine y se casó con un zapatero. Alguno de sus yernos se buscó el sustento en Alemania. Mi homenaje a una mujer luchadora y fuerte.
  
Los tres seminaristas

Al volver a Alcalá me topé con Miguel, el monaguillo, al que no veía desde la niñéz. “No eres tú Miguel el monaguillo?” “Sí.” “No te acuerdas de que en el patio de la Victoria cogimos un pájaro y en un periquete lo pelamos, lo freímos y nos lo comimos. ¡Qué bien nos supo! ¿Que pájaro sería?” ”Un tordo.” Como si fuera ayer.
  
Yendo mi padre por Salamanca se le acercó un hombre que llevaba una recua de mulas. “No es usted  Luis Toscano, de Alcalá de los Gazúles?” “Así es. ¿Cómo lo sabe usted?” “Yo soy arriero y de Alcalá, y estoy trabajando aquí en Salamanca arreando mulas.” “¿Cómo me ha conocido usted?” “Por los andares.”
  
A mis hijos cuando vienen por aquí les sacan el parecido con mis abuelos y mis padres. Uno de los Tenorios que llevan la venta del Puerto de la Pará nos conoció que éramos Toscano por el habla.
  
En mi niñez me unía al grupo de amigos de mi primo Pedro Romero, formado por Antonio Visglerio, Simón y Juan Antonio García, Juan Luis Ferrer y Santiago Romero Vera. Como pasa en Alcalá esos lazos de amistad entroncaban con la de nuestros padres y parientes entre sí. Es la época de esas ferias entrañables de las bandas de música que nos despertaban al amanecer, de las cunitas que daban vueltas completas y de los bailes de las casetas, donde aún recuerdo a Agustín Marchante cantar sin ningún empacho desde el tablado aquello de “las parmichas y de los madroños.”
  
Manolo Guerra, Isidro Mateos y Paco Alvarez eran los tres seminaristas que se alternaban en el rezo del Rosario vespertino y acompañaban al padre Jesús Alcedo Ternero con el CAMIRRO (Capilla Missionera Rodante) por los cortijos, y gañanías alcalaínas para poner al día confesiones, bautizos, bodas y comuniones.
  
Con mi primo José María Toscano San Gil hicimos frecuentes paseos mañaneros a la Calderona desde Alcalá. Los cinco kilómetros y medio no nos parecían nada pues quedaban compensados con el baño en una alberca llena de sapos y culebras que tal vez aún hoy se divise en lo alto del cerro.
  
Dos dejaron el seminario, pues les gustaban mucho más las faldas que las sotanas. Paco Alvarez, una semana antes de ordenarse de sacerdote me preguntó si hacía bien tomando este camino. Yo le contesté: ”Tú te has preparado toda tu vida para hacer esto. ¿Si no lo haces tú, quién va a hacerlo? Fue el único que procedió con el plan previsto.
  
En este ambiente eclesial recuerdo el interés con que se anunció la llegada y primer sermón del Padre Mañéz. En ésta iglesia recordó el apotegma evangélico del rico y del camello: “Más difícil es que entre un rico por el ojo de una aguja….”

Cuando visualizó al camello por el reino de los cielos, cortó la frase y dijo: “¡No, no,! ¡al revés!  Pero ya era demasiado tarde.
  
Se sabe de Don Eusebio, aquél ciego tan religioso, porque lo hemos visto, aunque no lo haya visto él, que reunía en su casa de la calle Real a muchos devotos seguidores, para rezar con ellos el rosario e ir a procesiones  y actos litúrgicos.

Me cuentan que allá por la Plaza Alta vivía un hombre que en el lecho de muerte pidió que le trajeran al cura para confesarse, y al no dar con él, le dijo a su mujer: “Tráete aunque sea a don Eusebio”. Paco Gallo contaba que cuando el cura le dijo que no se preocupara, que iba a estar en un sitio maravilloso, lleno de paz, el moribundo le contestaba:”Sí, padre, pero como en la casa de uno…”
  
Y ya que va de difuntos les contaré que habiendo ido a enterrar, aquí cerca, en el cementerio de Alcalá, a una prima de mi padre, Paca Castro Puelles, otro caso de personas adineradas pero con desgracias, pues dos de cuatro hermanas que eran se quedaron ciegas. Por eso mi padre decía que todos en la vida nos comemos un pollo. Unos se comen ántes la pechuga y después los huesos, y otros ántes los huesos y después la pechuga, pero que todos nos comemos un pollo. Pues les digo que mi tío Angel y yo nos quedamos tras el entierro retrasados leyendo lápidas y recordando a los amigos y familiares que estaban en los nichos.
   
Cuando nos vinimos a dar cuenta era casi de noche. Nos vimos sólos en el cementerio, con la cancela cerrada y el cerrojo echado.
  
Nos pusimos a dar voces y un chiquillo que nos oyó fue a por el sepulturero, que, más lentamente de lo que hubiéramos querido, bajó para abrir el candado. Al pasar al otro lado de la verja que nos encarcelaba mi tío exclamó aliviado: “¡Por lo menos esta vez hemos salido!”.
  
Mi padre vivió sus  años de jubilación, hasta los 92 de vida que le concedió el de lo Alto,  en la calle Real 3. De vez en cuando hacía escapadas para verme en los Estados Unidos o las hacía yo para verlo en Alcalá. Inmaculada Duarte le dio la ayuda que necesitaba, y con su hermana Marina, cariño y amistad. Las hermanas Nazaria, Paquita y Gertrudis Fernández Gallego se desvivían con él, como lo han hecho conmigo desde la niñez. Sus grandes amigos de la niñez fueron Antonio Barroso y Andrés Pastor. En la vejez, sintió la muerte de sus compañeros de jubilación, en especial de Chaparro, que le traía limones luneros, y de Francisco Cobos. A este último lo traía en coche a la Plaza Alta, donde un ejército de gatos, que protegía y alimentaba, venía a recibirlo al escuchar el golpear de la contera del bastón contra los adoquines. Francisco, que ya tenía más de 90 años, se reunía con él y mi padre le daba consejos: Francisco, tu que tienes ese huertecillo, si plantáras en él limones y granados, a largo plazo te podían dar dinero.... ¿A largo plazo yo, Luis? Y así se distraían.
  
Me di cuenta de que lo querían, cuando el año de su muerte, subimos a pasitos lentos, hasta la plazoleta de las Collás, cerca de la cual los Toscano habían tenido una casa en anteriores generaciones. Había un grupo de jubilados que estaban esperando el caer de la tarde sentados en sus sillas de anea y palo de adelfa. “Mira, por ahí viene Luis Toscano”. Dos de ellos se pusieron de pié. “Buenas tardes señores”, saludamos. “Buenas tardes.”
  
En mi época había en Alcalá ciertas familias, muchas de ellas numerosas,  que en mi opinión eran eminentemente alcalaínas y por lo tanto estaban destinadas a estar siempre por aquí: Los Montes de Oca (Vicente era buen amigo mío), los Ahumada Vázquez, (Ignacio, Manolo, Mari Carmen, Luis), hijos del último juez de Alcalá, que organizaban obritas de teatro en el corralón de su casa, y con quienes también vivía su tía soltera Rosario Vázquez, siempre simpática y alegre; los Serrano, (Guillermo, Javier, Maribel), dueños de la Palmosa, donde tenían una vieja yegua que llamaban Mortadela; los Pastor (Andrés Pastor y Antonio Barroso fueron los mejores amigos de mi padre, según él nos dijo poco antes de morir); Los Cordero Barroso, (Yo he conocido a D. Arsenio y al último sochantre, Antonio Cobos.) (Con Jaime Cordero organizamos cierto verano unas fructíferas clases de inglés dadas por alumnos de la Universidad de Dallas, en el Convento, siendo él director de la SAFA.) Los Ulloa, los Pizarro, buenos en los negocios, en la música y en la política. Los Marchante, familia de mujeres guapas y hombres desenvueltos. 
  
Muchos de ellos viven fuera o han pasado a mejor vida. Mis primos, los Romero Toscano, vivían en esa inmensa casa de tres pisos, en donde el huerto servía para criar gallinas, aunque los cernícalos se beneficiaban de ello, y de inmensos berracos que había que sortear para llegar a unos granados de frutas deliciosas, o para ver la plaza de toros desde un balconcillo privilegiado. También tenían en la cuadra dos monos que Mariano se había traido de su mili en Africa o en las Canarias. De vez en cuando se escapaba el más grande, y destrozando tejas con la cadena que arrastraba era seguido por los chiquillos por las calles del pueblo, y por los mayores por las azoteas. (Es probable que en esta casa o el granero que tenían fuese el alojamiento del general Quiroga, durante su cárcel alcalaína).
   
En la novela Pedro Páramo, del citado Juan Rulfo, muchos de los personajes con los que habla el protagonista son gente ya difunta con los que se comunica como si aún estuviesen vivos. Algo de eso nos pasa a los que vivimos fuera, pues esperamos que toda esta gente desaparecida o ausente siga caminando por la calle Real, La Plaza Alta o la Calle de las Brozas y nos topemos con ellas a la vuelta de la esquina.
      
De los Pérez Barroso, solo queda Josefita en Alcalá. A los diez años de edad, con la complicidad de Bartolo o Santiago nos asomamos, trepando como lagartijas por boquetes y vigas de esta cúpula que vemos sobre nuestras cabezas, hasta asomar por un agujero que había en el cielo raso de yeso, y ver en la iglesia a cura y feligreses rezando. No sé como no nos matamos. Después me abrieron con una llave especial que tenían, un armario que está junto al coro, donde se guardan los cráneos y huesos de San Servando y San Germán.
   
Este pregón mío ha sido precedido por 28 anteriores. La hermana mayor del Beaterio, Ana María Cordón Franco. (Yo recuerdo, de niño, el noviazgo de su madre Francisca Franco y Miguel Cordón consolidado en casa de mi tía Elena y auspiciado por ella) nos proponía el año pasado un plan de acción para mejorar el mundo y aprovechar nuestras vidas tras las huellas de San Jorge, eliminador de las fuerzas del mal en la figura del dragón. Jesús Cuesta Arana nos pintó hace dos años con palabras, pues también sus escritos están llenos de color, todos los pregones que se han cantado a lo largo de los años por esos callejones alcalaínos, que son como corredores de nuestras propias casas, y por donde aún reverberan sus ecos.

Juan Leiva Sánchez añadió a sus evocaciones una excelente galería de retratos de alcalaínos, sacados de la historia, la literatura y el recuerdo personal. Varios políticos de envergadura han puesto el corazón y la memoria para pregonar su cariño por Alcalá desde éste púlpito, con motivo de las fiestas de San Jorge.

El escritor mexicano Juan Rulfo se hizo famoso con tan sólo dos libros: Pedro Páramo y El llano en llamas. Cuando le preguntaron qué razón lo había impulsado a escribirlos respondió: Porque me di cuenta de que no estaban en mi biblioteca.

Andrés Moreno Camacho pone a nuestra disposición en su portal de internet magníficas aportaciones de artículos históricos y literarios, con espacio para fotografías y comentarios. Este nuevo instrumento de información y los 28 pregones anteriores van dejando poco espacio para la novedad.
   
Rebuscándome en la mollera he llegado a la conclusión de que podía añadir dos cosas:
  
En primer lugar la evocación personal y familiar del Alcalá que yo he vivido y añorado, desde el punto de vista del emigrante que soy. En esta situación se encuentran más de 10.000 alcalaínos. Otros muchos se reparten entre Alcalá y una segunda casa en Jerez, Cádiz, Sevilla o Algeciras.
  
En segundo lugar un par de comentarios de tipo literario que añadan algo a lo mucho que se ha dicho sobre escritos y escritores de Alcalá. Al fin y al cabo mi profesión ha sido la literatura.
  
Aunque les prometo que seré breve. El resto lo pueden hacer como tarea esta noche en casa.

Permítanme que, tras recordar a los autores modernos, los lleve por lugares menos frecuentados. Mi padre decía que yo me había dedicado a la literatura medieval porque al ser cosas que poca gente estudiaba nadie podía llevarme la contraria. (Aunque se me bajaron los humos cuando al decirle a mi tío Ángel que yo era medievalista me preguntó: ¿Que tú eres medio qué?)

Antología de temas y autores alcalaínos
(Citas tomadas literalmente de sus portales oportunos)

24- Espinosa de los Monteros, Francisco;"Historia de los Rosarios Públicos en Alcalá". Apuntes históricos y de nuestro Patrimonio 2006.

23- Coca Pérez, Agustín; “El 18 de julio de 1936 en Alcalá de los Gazules: víspera del golpe cívico militar y represión”; Revista de Apuntes Históricos y de nuestro Patrimonio 20111. Ayto. de Alcalá de los Gazúles.

22- Juan Leiva Sánchez
El periodismo en Jeréz, siglo XIX y XX
Cádiz, tierra y hombres
Memoria de Licenciatura
Mensaje cristiano y medios de comunicación social
La Barca de la Florida
El penúltimo militante obrero
La caña rota.

21- Manolo Caro. Canciones a Alcalá y a sus calles

20- J. Carlos Perales Pizarro./ Memoria histórica.
EL MARRUFO. FOSA COMÚN.
La Sauceda de Cortes de la Frontera. Málaga.
Alcalá de los Gazúles
Golpe de Estado. Julio de 1936 *

19- Cuesta Arana.
El papa Clemente.
Juan Belmonte, por las caras del tiempo 2015

18 -Ismael Almagro Montes de Oca.
Felipe Salas Arrióla: periodista y escritor (1851-1892) (I) 7 febrero 2014
 Los franceses en Alcalá
Alcalá en 1894
La Iglesia de la Soledad y sus cofradías

17- Guerra Martínez, Jaime; "Iglesias alcalaínas desaparecidas". Apuntes históricos y de nuestro Patrimonio 2006.
Mercados de abastos en el siglo XX. Jaime Guerra Martínez. Apuntes Históricos  y de nuestro patrimonio 1993

16- Manolo Guerra. Desde Alcalá hasta Hawai. 2006 (José Soto en 1911)

15- Andres Pastor.
Romances que recitaba en el bar De la Rosa.
El Emigrante.

14-  Fernando de Puelles y Puelles. (El Nani.)
 Fermín Salvochea : república y anarquismo (1984); 
Oscura voluntad / Fernando de Puelles. (Autoedición, 1986); 
Los libros en la aventura del espíritu. I (Cádiz, autoedición, 1987); 

13- Jose María Sevillano. “Ël código penal al alcance de los niñós”. Madrid, 1880
https://books.google.com/books?id=jIrt4udW4YoC&pg=PA199&dq=%22Jose+Maria+Sevillano%22&hl=en&sa=X&ei=8lwgVbQkis2wBevxgHA&ved=0CDkQ6AEwAw#v=onepage&q=%22Jose%20Maria%20Sevillano%22&f=false
Tras el desastre de Annual, José María Sevillano propone que, como es bastante difícil que los españoles quieran invertir en estas tierras, sean ellos, los renegados, los que compren las tierras, las colonicen y establezcan las industrias. c) ...

12- Felipe Salas Arriola: Periodista y escritor Ismael Almagro Montes de Oca
La Revolución social . Martínez y Parra, 1886 - 203 pages
Historia de los Pontífices
Cristo acabada. Inédita a la que dedicó 12 años.

11-  Fernando Toscano de Puelles
Nacido en Alcalá de los Gazules y fallecido en 2012, se dedicó a la investigación histórica, durante más de 40 años, llegando a ser un consumado genealogista.
Publicó entre otras las siguientes obras: Estirpes del condado de Cumbre Hermosa (Hidalguía, 1975 Sáinz de Andino : el hacedor de leyes (Diputación Provincial de Cádiz, 1987); Historia de la Congregación-Beaterio de Jesús, María y José (Diputación Provincial de Cádiz, 1988);  Guía breve de la Iglesia parroquial de San Jorge en Alcalá de los Gazules (Cádiz, 1990); Bibliografía y recuerdo de Hipólito Sancho de Sopranis (Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, 1993); Las escuelas profesionales de la Sagrada Familia en Alcalá de los Gazules  (Asociación de Antiguos Alumnos Escuelas Sagrada Familia, 1995)
10- Antonio Millan Puelles.
Fundamentos de Filosofía.
https://books.google.com/books?id=xK8_8jjiwzsC&pg=PP1&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=LkEdVe2-D8OegwS2hoMQ&ved=0CFEQ6AEwBw#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false
https://books.google.com/books?id=EQm0AAAAQBAJ&pg=PR7&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=LkEdVe2-D8OegwS2hoMQ&ved=0CCQQ6AEwAQ#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false

https://books.google.com/books?id=X_nOAgAAQBAJ&pg=PA2&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=LkEdVe2-D8OegwS2hoMQ&ved=0CEoQ6AEwBg#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false
https://books.google.com/books?id=DMzDAwAAQBAJ&pg=PA4&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=LkEdVe2-D8OegwS2hoMQ&ved=0CDsQ6AEwBA#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false
https://books.google.com/books?id=4LUeBQAAQBAJ&pg=PA4&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=LkEdVe2-D8OegwS2hoMQ&ved=0CEIQ6AEwBQ#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false

https://books.google.com/books?id=iNUXDPxQ1XcC&printsec=frontcover&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=LkEdVe2-D8OegwS2hoMQ&ved=0CB0Q6AEwAA#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false
https://books.google.com/books?id=apeuoAEACAAJ&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=LkEdVe2-D8OegwS2hoMQ&ved=0CFgQ6AEwCA
https://books.google.com/books?id=mwkRAQAAIAAJ&q=Antonio+Millan+Puelles&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=LkEdVe2-D8OegwS2hoMQ&ved=0CF8Q6AEwCQ
https://books.google.com/books?id=6umXAQAACAAJ&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=TUQdVejCOs_5yQSFlYCgBA&ved=0CBwQ6AEwADgK
https://books.google.com/books?id=Et8QGQAACAAJ&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=TUQdVejCOs_5yQSFlYCgBA&ved=0CDoQ6AEwBTgK
https://books.google.com/books?id=9mFTAAAACAAJ&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=TUQdVejCOs_5yQSFlYCgBA&ved=0CD4Q6AEwBjgK
https://books.google.com/books?id=1JjBRTl6rBgC&pg=PA15&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=TUQdVejCOs_5yQSFlYCgBA&ved=0CFIQ6AEwCTgK#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false
https://books.google.com/books?id=lY-MAgAAQBAJ&pg=PA106&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=5EUdVdjEGIGHyASGxYGYCQ&ved=0CDIQ6AEwAzgU#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false
https://books.google.com/books?id=BSbI4Rz649MC&pg=PA49&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=5EUdVdjEGIGHyASGxYGYCQ&ved=0CEEQ6AEwBTgU#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false
https://books.google.com/books?id=o_SHINWbHMcC&pg=PA439&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=5EUdVdjEGIGHyASGxYGYCQ&ved=0CEgQ6AEwBjgU#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false
https://books.google.com/books?id=BovfahnV3SUC&pg=PA97&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=5EUdVdjEGIGHyASGxYGYCQ&ved=0CFAQ6AEwBzgU#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false
https://books.google.com/books?id=Qq43AAAAIAAJ&q=Antonio+Millan+Puelles+Fundamentos+de+Filosofia&dq=Antonio+Millan+Puelles+Fundamentos+de+Filosofia&hl=en&sa=X&ei=XkgdVaK6KIGryASnyoK4CQ&ved=0CDAQ6AEwAzgK

https://books.google.com/books?id=JQ0rCTcqFo0C&printsec=frontcover&dq=Antonio+Millan+Puelles&hl=en&sa=X&ei=LkEdVe2-D8OegwS2hoMQ&ved=0CCwQ6AEwAg#v=onepage&q=Antonio%20Millan%20Puelles&f=false

9- Manuel María de Puelles. Historia de la familia Puelles.+ Anuario Medieval.  2014
La Tribu de los Gazules ó Conquista de Alcalá : Poema histórico en seis cantos / Por Manuel María de Puelles. – Sevilla : Francisco Álvarez y C.ª, 1863
   Traigo conmigo este libro, recién salido de la imprenta, y que se imprime por primera vez para celebrar estas fiestas de San Jorge del 2015. Contiene una visión panorámica del Alcalá del siglo XIX, de gran interés.

 Manuel María de Puelles y Salas, (1823-1876) Nacido en Alcalá de los Gazules, en el seno de la familia formada por don José María de Puelles y Scerri (1804-1849) y doña Francisca Vicenta de Salas y Salas. Fue Licenciado en Derecho, Caballero de Carlos III, Diputado provincial por Cádiz, y Secretario de su Ayuntamiento. Escribió el poema romántico La tribu de los Gazules, o Conquista de Alcalá (Sevilla, Francisco Alvarez y Cía, 1864), obra elogiada por Menéndez y Pelayo en carta al Doctor Thebussem, y la presente obra Historia de la Familia de los Puelles (1863), que aunque digitalizada, no ha sido dada a la imprenta hasta ahora. Se casó en Cádiz con doña Amalia Ruiz. En su familia abundan los escritores, entre los que destacan su sobrino Jose María de Puelles y Centeno, autor de Recuerdos de mi juventud (1807) y el hijo de éste, Antonio María de Puelles y Puelles, también nacidos en Alcalá.

8- José María de Puelles y Centeno. Recuerdos de mi juventud.+ http://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=uc1.b2802358;view=1up;seq=9
Los velatorios. Cuadro de costumbres sociales.
https://books.google.com/books?id=_GyZ1bp4wJkC&pg=PA6&lpg=PA6&dq="La+tribu+de+los+Gazules"++Manuel+Maria+de+Puelles&source=bl&ots=KxDWSythhC&sig=icyowomT9l9Wbs2m

Vida:
http://books.google.com/books?id=_GyZ1bp4wJkC&pg=PA5&lpg=PA5&dq=Puelles+y+Centeno&source=bl&ots=KwKUYDtjlv&sig=wVtDK9OfVn7b1MVHAKUMPtRTAP8&hl=en&sa=X&ei=sXZEU6CiHYmysQT1noGwBw&ved=0CEMQ6AEwAw#v=onepage&q=Puelles%20y%20Centeno&f=false

7- Pedro Sáinz de Andino Pedro Sáinz de Andino (Alcalá de los Gazules (Cádiz) 1786 - Madrid, 1863) fue un jurista español.1
Biografía[editar]
Se educa en el Seminario Conciliar de San Bartolomé en Sevilla, en cuya Universidad se gradúa de bachiller de Leyes y luego se doctora. Ocupó la cátedra de Partidas de la Universidad y luego fue claustral.
Durante la Guerra de la Independencia no apoya a Lista para crear un ejército patriota, mostrando Sainz de Andino una ideología afrancesada.
Ejerció el cargo de promotor fiscal en las localidades de Tarrasa (Barcelona) y Tortosa (Tarragona). Escribió un proyecto de Código de Comercio, el cual fue promulgado en 1829, y una ley de enjuiciamiento criminal, sancionada en 1830. A esta época pertenecen obras como "Elementos de elocuencia forense" y "De los ministros sobre el curso que debe darse al juicio de purificaciones". 1
A él también se debe el "Reglamento del Banco Español de San Fernando" y la "Ley de Bolsas". Sáinz de Andino ocupó varios cargos públicos, siendo presidente de la Comisión Revisora de Leyes y Reglamentos, ministro del Consejo y Cámara de Castilla y agregado permanente del Ministerio de Hacienda.
https://books.google.com/books?id=w6VjE6QegSgC&printsec=frontcover&dq=Sainz+de+Andino&hl=en&sa=X&ei=EUkdVZ6LHs-XyATBuYCgCQ&ved=0CCoQ6AEwAQ#v=onepage&q=Sainz%20de%20Andino&f=false
http://books.googleusercontent.com/books/content?req=AKW5QacOM0kWTY7Q5VoN3ccglKj7kyK6rJTurUR1504PgMRx1cHpbkkyBIELkDJ5kdLBOp_7hmD7vF0fvGi-2yLHbNG6889voA29m6X310YjiqS0h-qR-llHy7TCQeRjKMyhogYZCPpWq3-undrlEfDqtAv-bVBxOnzOR5CYTPxAR-5n-fkdyfX3SBTNAIoLy1DVL85-PPnoaentzRWS2XjdB0k1MvAY9kB1U_v8IBkXxV3MULneBvMWJ-ZvsdHxSWUnUwlRJk2A
https://books.google.com/books?id=Ut_t7Hl4f-YC&printsec=frontcover&dq=Sainz+de+Andino&hl=en&sa=X&ei=EUkdVZ6LHs-XyATBuYCgCQ&ved=0CEEQ6AEwBA#v=onepage&q=Sainz%20de%20Andino&f=false
http://books.googleusercontent.com/books/content?req=AKW5Qadwrahyx9ni7Lxwsm73jAy6SfmQC5k1pKCzlkJjXq8rM0XXuN2lXrnuZ-fK9bQAp7Lhai_1szGCLznsZvoSAqbol_lKS_WMIZEn__SJiUcEST63PX6jgPu6ThpNqhSAfW71UVGBYsn4s6tmfLyEMReBN367IEKEOFRa-MKCnXUaDoNmwTnRQ32Xiym_JmfGGVHEi9ptQimpwZUltZMWl9BHZv0yt_2leonkFbJweGrHjp23-BJr-FQE7MPB4ZY2scQtM5Pk
https://books.google.com/books?id=tBq_3iisHSQC&pg=PA270&dq=Sainz+de+Andino&hl=en&sa=X&ei=40odVbTOI4OpyASFy4KwCQ&ved=0CEAQ6AEwBjgK#v=onepage&q=Sainz%20de%20Andino&f=false
http://books.googleusercontent.com/books/content?req=AKW5Qacp7-JuP07K1iFEIqUXkGhpy95LrrTuHsLzZKT7GDNF-e120qc5X8gw5QV77RXpvIx-0TXPd81uz4waKxrtOT5CqNvTYNxV9dCCjiOLq8TjvNTk02V69f7qG0CZ15ZhLxYvcekBKYaMReNZwJc1AOGAtT8C_6T9KFxBSuBT0Qz4wOhsC4
http://books.googleusercontent.com/books/content?req=AKW5Qadjb6hEbMprAy-T6w-63ATYSxWEUrZc6p9Nao7bdLY7ry0eE_GDq87SHHvgv56H35yO-Eb7T9zFhsKnxkFLv72V0I8z8APdwJk_ZXrv_FaHjvgJ99JzZnr7ELaIGPRmT7j_TofrtifOefzvEDajKIM3FAvn2Tj81mj-fMp6RpthoTnQ56I8tsRzrT03dHPwT
https://books.google.com/books?id=xItfMwEACAAJ&dq=Sainz+de+Andino&hl=en&sa=X&ei=S0wdVf-vG4umyQTqwYKoCQ&ved=0CFgQ6AEwCTgU
https://books.google.com/books?id=eYQqQwAACAAJ&dq=Sainz+de+Andino&hl=en&sa=X&ei=S0wdVf-vG4umyQTqwYKoCQ&ved=0CFIQ6AEwCDgU

6- Abul Abas Ibn Farah al-Ishbili+
https://archive.org//Zawal.Tarah

los Banu Jawlan en
Qal’at Jawlan
 -Alcalá de los Gazules-

Farah al-Lakhmi al-Jawlani (otro nombre)

A-
http://andalus-al.blogspot.com/2012/01/alcala-de-los-gazules-qalat-al-yazula.html

1226/27: In Sevilla of Alcalá de los Gazules wordt de imam en asceet Abu al-Abbas ibn Farah al-Ishbili geboren. Hij overlijdt op 2 maart 1300 in Damascus. Hij is de auteur van 2 werken ("Biblioteca de al-Andalus", Vol. 5).

B-
https://twitter.com/twitstoriadeesp/status/175605199770103808

Tal día como hoy, en 1300, muere Abu L-Abbas Ibn Farah Al-Ishbili, tradicionista, imán y asceta nacido en Alcalá de los Gazules, Cádiz.

C-
http://www.ibntufayl.org/index.php?option=com_glossary&id=32

IBN FARAH AL-ISHBILI, ABU L-`ABBAS
(Sevilla o Alcalá de los Gazules [Cádiz], 1226-7 ó 1227-8-Damasco, 2 marzo 1300), tradicionista, imán, memorizador y asceta. Es autor de 2 obras. Más información en la ficha elaborada por Bárbara Boloix Gallardo, publicada en el vol. III de la ""Biblioteca de al-Andalus"".
glossary 2.5 is technology by guru php

D-
http://www.infonacional.com/2012/03/efemerides-del-dia-2-de-marzo.html#more

Efemérides del día 2 de Marzo
2 Marzo 1300 Muere Abu L-Abbas Ibn Farah Al-Ishbili, tradicionista, imán y asceta nacido en Alcalá de los Gazules (Cádiz).

E-
http://www.ixent.org/2demar.html

Efemèrides del 2 de març 
2 de març del 672
2 de març de 1300
Mor Abu L-Abbas Ibn Farah Al-Ishbili, tradicionista, imant i asceta nascut a Alcalá dels Gazules (Cadis).
F-

https://sites.google.com/site/jesuismouslem/hadis/mustolah

9'al-Qassidah al-Gharamiya fi Nazm Alqab al-Hadith' oleh Abu Al-Abbas Syihabuddin Ahmad bin Farah bin Ahmad bin Mohammad Al-Lakhmi Al-Ishbili (w679h).
The renowned Spanish Muslim poet and hadith scholar, al-Ishbili ash-Shafe’i
On 9th of the Islamic month of Jamadi as-Sani in 699 AH, the renowned Spanish Muslim poet and hadith scholar Shehab od-Din Abu’l-Abbas Ahmad bin Farah al-Ishbili ash-Shafe’i, passed away in Syria at the age of 74 years. He was born in Seville, which the Arabs used to call Ishbiliya and was taken prisoner in 646 AH at the age of 21 years by the Christian forces of Ferdinand III of Castile. He, however, managed to escape and afterwards went to Egypt. In Cairo he attended the classes of prominent ulema and later left for Syria to continue his studies. In Damascus, he lectured as a hadith scholar and groomed several students. He has left behind numerous poems and books of hadiths including “Mukhtasar Khilafiyat al-Bayhaqi”, which is a summary of the work of Iranian Sunni Hadith compiler al-Bayhaqi.

5- Abu `Imran Musà b. Salim al-Qal`i 1231-2
 (Alcalá de los Gazules [Cádiz]–¿?, 1231-2), poeta. Es autor de poesía
http://www.ibntufayl.org/index.php?option=com_glossary&id=414&fffd9f9b5dd01e71e7addcfa7be8c39e=95c5e4460daa50693849d686d1f17250

1226/27 : In Seville or Alcalá de los Gazules is the Imam and ascetic Abu al-Abbas ibn al-Farah Ishbili born. He dies on March 2, 1300 in Damascus. He is the author of two works ("Biblioteca de Al-Andalus", Vol. 5).

1231/32 : dies in this year (where known), the poet Ibn Salim al-Qal'I Abu Imran (Abu Musa ibn Imran Salim al-Qal'i). He comes from Alcalá de los Gazules. It is known that he wrote one poem ("Biblioteca de Al-Andalus", Vol. 5).
1248 : Momentary conquest of Alcalá de los Gazules by King Ferdinand III of Castile (1217-1252) and Leon (1230-1252) .
1264 : Another Christian conquest of Alcalá de los Gazules, now by King Alfonso X of Castile and Leon (1252-1284). In one of the battles killed the lord of the town, Fernán González de Aguilar.He gives the place to the religious Order of Santa Maria of Spain.
1282 : Alonso Pérez "the Good" de Guzman receives the place for services rendered to Alfonso X.

file:///C:/Users/Johannes/Desktop/April%202015/Alcal%C3%A1/Bienvenidos%20a%20la%20Fundaci%C3%B3n%20Ibn%20Tufayl.htm

[1097] IBN SALIM AL-QAL`I, ABU `IMRAN: Abu `Imran Musà b. Salim al-Qal`i (Alcalá de los Gazules [Cádiz]–¿?, 1231-2), poeta.
 Es autor de poesía.
 Más información en el artículo que ha sido publicado en el volumen 5 de la "Biblioteca de al-Andalus".

http://andalus-al.blogspot.com/2012_01_08_archive.html
1231-1232 : muere en este año (si se conoce), el poeta Ibn Salim al-Qal'I Abu Imran (Abu Musa Ibn Imran Salim al-Qal'i). Él viene de Alcalá de los Gazules. Se sabe que escribió un poema ("Biblioteca de Al-Andalus", Vol. 5). 
IBN SALIM AL-QAL`I, ABU `IMRAN
Abu `Imran Musà b. Salim al-Qal`i (Alcalá de los Gazules [Cádiz]–¿?, 1231-2), poeta. Es autor de poesía. Más información en el artículo que ha sido publicado en el volumen 5 de la "Biblioteca de al-Andalus".

4- Poema Alfonso Onceno. Abumelique.+/ (p.369-386)
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/poema-de-alfonso-onceno-rey-de-castilla-y-de-leon--0/html/

Alcalá de los Gazules Abu `Imran Musà b. Salim al-Qal`i
debe tener todavía
cuarenta jinetes moros
guardándola noche y día.

Crónica de Alfonso XI (500-504) (373-386)
http://books.google.es/books?id=AiEQAAAAYAAJ&printsec=frontcover&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false


3- Libro Montería. Lugares y nombres de Alcalá.+p. 38-39
https://books.google.com/books?id=9vUo_Q0FocQC&pg=PP7&dq=Libro+de+la+Mointeria&hl=en&sa=X&ei=mqQgVcf9GcmTsQT404GgDA&ved=0CDwQ6AEwAg#v=onepage&q=Libro%20de%20la%20Mointeria&f=false
José A. Valverde 1387-1405 + Fotos
https://books.google.com/books?id=fTGDDzSOkEUC&pg=PA103&dq=Libro+de+la+Mointeria&hl=en&sa=X&ei=mqQgVcf9GcmTsQT404GgDA&ved=0CDUQ6AEwAQ#v=onepage&q=Libro%20de%20la%20Mointeria&f=false


2- Ginés Perez de Hita Historia de los Vandos de los Zegríes y Abencerrages Cavalleros moros de ...
 By Ginés Pérez de Hita p. 339-566
https://books.google.com/books?id=E_LH6L504wAC&pg=RA1-PA550&dq=Guerras+civiles+de+Granada+Perez+de+Hita+Gazul&hl=en&sa=X&ei=BIcgVf6HIsaTsAW_r4D4DQ&ved=0CE0Q6AEwBg#v=onepage&q=Guerras%20civiles%20de%20Granada%20Perez%20



1- Romancero general p. 12-23 Rom 45. Moro Gazul
https://books.google.com/books?id=HgYWAAAAYAAJ&pg=PA20&dq=Romancero+General+Gazul&hl=en&sa=X&ei=o6MgVffjDorEsAXyjYHoDw&ved=0CCEQ6AEwAA#v=onepage&q=Romancero%20General%20Gazul&f=false

                                            

Lectura del Poema de Ibn Farah al-Ishbili
el viernes, 17 de abril del 2015
en la iglesia de San Jorge, construida sobre la antigua mezquita
de Alcalá de los Gazúles, (Qalat- Jawlan), su ciudad natal,



Traducción del poema

Mi anhelo es auténtico, y mi esperanza en ti es problemática
Mi pena y mi lagrima es enviada y continua.
Mi renuncia a ti demuestra que mi razón
Es débil, abandonada, mi humillación completa.
Y no está bien al menos que oiga tus palabras
Cara a cara, se me dictan y las transmito.
Mi caso depende de ti y no es así
Con ningún otro, pues sobre ti me apoyo.
Si fuese elevado a ti serías para mi,
A pesar de mi reproche, tierno y equitativo.
Los reproches de mis críticos me son desconocidos, no los divulgo,
Mientras que las acusaciones falsas y los fraudes son rechazados y me tienen sin cuidado.
Paso mi tiempo pensando en ti en pena continua
Y separado de aquel al que quiero acceder.
Y he aquí estoy en el sepulcro de tu separación insertado,
Me obliga a lo que no tolero pero aguanto.
Hice mis lagrimas correr sobre mi mejilla como un adorno,
Pero no es sino mi corazón que se disuelve.
Hay acuerdo entre mis párpados, mi insomnio y mis lagrimas,
Y hay separación entre mi paciencia y mi corazón inquieto.
Y hay unión entre mi pasión, mi tristeza y mi ansiedad.
Y hay división entre mi suerte y lo que yo deseo de ti.
Toma mi pasión de mi, conectado y de persona en persona
Pues otro que no sea yo, en posición del deseo se hace bello.
Eso son fragmentos del amor enigmático -para reflexionar-
y desconocido. Si anhelas explicación prolongaré.
Escaso con vos, locamente enamorado, humillado ante vuestra grandeza
La más famosa cualidad del enamorado es humillarse.
Una extrañeza que hace sufrir por la lejanía con vos, y para él
-Por tu casa!- de la casa de alcalina no hay posibilidad de mudarse.
Se amable con aquel cuyos medios están cortados, que no tiene
Un camino hacia ti, ni manera de renunciar de ti.
Sigues glorioso, inaccesible, elevado
Y sigues estando en lo más alto consolidado, pero ¡baja ya!
Aludo a Su.da, Rabab y Zaynab
Pero tú eres quien interesa, y en quien se deposita la esperanza.
O sea que coge el principio del fin y luego el principio
De la mitad de ello pues ahí está completo.
Seré honrado si juro que en mi amor por él
Estoy locamente enamorado y mi corazón con su amor ardiente se enciende.


En la romería del 2014 vi por aquí a Francisco Pulido Torres, a Juan Tizón y a Francisco Morillas. Francisco y yo nos compramos unas lonas y una faja negra. Muchos emigrantes de antaño vuelven. Otros no pueden.

Hace años entrevistaron a muchos emigrantes españoles y les iban preguntando si querían volver a su patria chica a la hora de la jubilación. El que había ahorrado más quería poner un hotel. El que menos, una taberna. ¿Y usted  para que quiere volver?: “Para tomarme un cafelito en una sillita baja. Si ven ustedes a algún alcalaíno que vuelve y quiere tener aquí un apeadero les ruego lo ayuden a conseguir ese cafelito y esa sillita baja.  Aunque si el que ven por las calles es al autor del poema que hemos leído, a lo mejor lo que les pide es un té moruno con menta.

Recordemos en estas fiestas que Ibn Farah significa en árabe "el de la alegría", y que su poema nos aconseja la "Eliminación de la angustia"
  
Los Toscano Puelles, mi padre, al igual que sus hermanos y sus padres, mis hermanas y hermanos, y ahora, mis hijos y mis nietos nos llamamos todos, como los moros, con nombres muy largos. Todos somos María de los Santos Jorge Rafael, y ellas María de los Santos Georginas, Rafaelas.

Mi nieto Luis, se bautizó en la iglesia de santa Inés, en Long Island, cerca de Nueva York, en una ceremonia conjunta en la que otros diez niños eran bautizados al mismo tiempo. El sacerdote preguntó a cada madre el nombre que quería poner a su hijo. Todos eran nombres cortos: John, Peter, Mike, Jessie. Mi nuera respondió, Luis, Roberto, María de los Santos, Jorge, Rafael.  No saben la que se armó.

Señores...basta que digan viva una sola vez, pero eso sí, de corazón, porque las tres cosas son la misma:

¡Viva San Jorge! ¡Viva la Virgen de los Santos! ¡Viva Alcalá de los Emigrantes!



El tiempo que hará...