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jueves, 29 de septiembre de 2011

A MI CALLE DE LA CÁRCEL




A LA  CALLE DE LA CARCEL

En pleno Corazón de ésta ciudad
que enamora con su hermosa silueta
mi Alcalá de los Gazules, tan coqueta
muchos años de mi vida vi pasar

En la calle de la cárcel me crié
la que nace en la llamada “de San Pedro”
Y de ella guardo miles de recuerdos
que marcaron para siempre mi niñez.

La “Galán Caballero” de hoy en DIA
va bajando cual serpiente por el monte
con “El Larios” como siempre de horizonte
desemboca en “Alameda” de alegría.

Arriba, “Juan El Lili” con su Rita
del deposito del agua “Fontanero”
de los Ranchos de los Santos “Cocinero”
carne y papas para gente “sibarita”

Junto a él, Miguel Jiménez “Matagatos”
y “María  la del Huerto” su mujer
unas cuerdas de guitarra vi tañer
en las manos de su hijo. De su Paco.

Mas abajo, los Ramírez .los Corchado.
y también María Guerra y Rafael
con Francisco, Antonio,  Ana, Manuel
y Juanito que llevó Dios a su lado.

¡¡Qué recuerdos de aquel ciego de Magaña¡¡
Caladito hasta los huesos, ya de noche.
pregonando sus cupones con derroche
agua y viento golpeándole con saña.

El que fuese tarde ya, nada importaba.
pues la noche para él, siempre fue eterna
su bastón era su guía en las tinieblas
¡¡dos iguales para hoy!!  el pregonaba

El nombre de éste hombre fue Manuel
su mujer, era “Pepa la del ciego”
un hijo Sebastián, el otro Diego
Diego Ortega, que torero quiso ser.

Con solo unas ramitas y oraciones,
sus palabras apenas si sonaban
aquellos manojitos remojaba
regando sin parar sus bendiciones.

Así curaba Pepa “culebrinas”
y otras enfermedades de la piel
y créanme que puedo darles fe
pues sano me dejó su medicina.

Vivían, justo enfrente de Manuel
Catalina Rosado y sus dos hijas
mas abajo en el patio de la esquina
Fernanda, la de Barrios y José

Dª Juana “La Partera “estaba en medio
en su corto pulular por nuestra tierra
su marido viajaba por la Sierra
mientras ella aplicaba sus remedios.

Y especial mención yo quiero hacerle
a Ana Torres, tan buena y servicial
tan dada a los demás, tan sin igual
que nunca podré todo agradecerle

A Ana, la recuerdo complaciente
con aquella bondad imponderable
mujer trabajadora e incansable
sufriendo, pero siempre sonriente

República y  Ana La Capita
Juan Rojas y su esposa, Ana Garcés
Antonia Patriarca e Isabel
Y Rosa Castellet, tan  viejecita

Bastón en ristre corre tras los niños
que ríen de su napia tremebunda
con una ira ciega que le inunda
“Mejias” ,!!pobre hombre, ¡¡que martirio!!

Arriba del llanete, “Los Pijotes”
estirpe de  “gitanos arrieros”
nacidos en la fragua de un herrero
forjados en el yunque del azote.

Y todo simpatía “La Simona”
Isabel, la sonrisa permanente
muy alegre, cabal y buena gente
hablando de “su Juan” a todas horas

“Ragel”, con Isabel, en los linderos
Antonio el Conde y Juana, con sus hijos
en un  patio con  muchos entresijos
preñado de aparejos arrieros

Buenos  recuerdos tengo de “La MOMA
de su marido, Alfonso .De” su Andrés”
De Dolores, de Lucía, de Miguel
y del “Fiera” que vive en Barcelona

Ahora toca hablarles de mi casa
para mí, ahora viene lo peor
o quizás, para mí sea lo mejor
ya veremos a ver que es lo que pasa.

La tienda de mi madre, era especial
aún en tiempos de hambre y de miseria
era sitio de risa mañanera
y tertulia entre “mandados”, sin igual

Lola “la de Carito” le decían
fue mi padre en aquel tiempo panadero
con un mulo y su son cascabelero
por las calles el pan tierno repartía.

No quiero extenderme  porque lloro
son muchos y profundos sentimientos
les digo con un verso lo que siento
al hablar de mi madre a la que añoro

A MI MADRE
……………….
SI TU IMAGEN ACUDE A MI MEMORIA
DOS COSAS ME CONSUELAN CUANDO LLORO
QUE TENERTE POR MADRE FUE UN TESORO
Y HAS DE ESTAR CON LOS SANTOS EN LA GLORIA
SI DE ALGO SIENTO ORGULLO, LO ES DE FIJO
ES POR SER UNO DE TUS CINCO HIJOS

Para misa ya sube don Arsenio
pausado al caminar, mas con firmeza
su boina, le cubre la cabeza
y dá sus buenos días, siempre serio.

Y en la Iglesia un órgano ya espera
que sus manos le arranquen unas notas
sus  bemoles, sus corcheas y las otras
entre acordes de inciensos y de cera.

En la “resbaleta” que está mas abajo
con trozos de tablas y algún cojinete
jugábamos siempre haciendo boquetes
a los pantalones, ya rotos y ajados.

Pasada la curva, Velazquez vivía
conductor insigne de Transportes Comes
después, Diego Herrera, con toda su prole
y en la planta baja, D. Pedro García.

Luego  Mariana, en la puerta siguiente
en el mismo patio, Manuel Alconchel,
con Gil y María, Francisca y Miguel
también Paco Herrera con toda su gente

Vicente Fernández, bajando también
su esposa Nazaria. Las hermanas Ramos
mirando de frente desde donde estamos
Francisco Gallego y María Isabel

Cordero Barroso, vecinos de siempre
pues aún conservan su casa paterna
en aquesta calle, pendiente y eterna
que sube la cuesta con forma de sierpe.

El portal que sigue, vivía “mi hermano “
sin duda lo es, sin llevar mi sangre
vivimos la vida desde aquellos “Rangers”
cómplices en todo y unidas las manos.

Su madre Manuela su padre Manuel,
y sus nueve hijos: Francisca, Rosario
Anita Jesús, Rocío y  Ricardo
Manuel y Yolanda, Juan y Moisés.

Poco mas abajo, La familia Puerto
y dentro del patio, D, José Espinosa
el de la farmacia, céntrica y famosa
al que sonriendo  siempre, le recuerdo.

De Manuel Benítez, la casa de enfrente,
el buen queso fresco, allí se vendía
la leche de vaca, como cada día
Recién ordeñada. Todavía caliente.

En la misma esquina, con Francisco Sánchez
Anita Espinosa que fue su mujer
y en la misma casa vivieron también
la familia Ulloa, antes de mudarse.

Y ya en La Alameda, desde la Victoria
Jesús Nazareno mirando mi calle
que la Dolorosa siempre nos ampare
y nos lleve a todos con ella a La Gloria.

A aquellos que omita les pido perdón
porque la memoria un poco me falla
estarán conmigo allá donde vayan
pues los llevo dentro de mi corazón



                                        Manuel Caro Ríos
                                        Enero de 2.008




El tiempo que hará...