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jueves, 13 de octubre de 2011

EVOCACIONES ALCALAÍNAS


I FERIA DE PRODUCTOS Y ARTESANÍA DE LOS ALCORNOCALES

El sinuoso paseo desde San Antonio a La Playa, llamado Avenida de los Alcornocales, es un formidable regalo para los alcalaínos y para los visitantes. En mis tiempos era una estrecha carretera en mal estado, que exigía precaución a los autobuses de línea –Transportes Comes, La Valenciana y los Amarillos-, que llegaban al Bar Parada de la Playa; a los camiones del carbón, que iban y volvían de la Peña; y a los automovilistas, que llegaban a la Alameda de la Cruz. Esta mañana de la segunda semana de octubre del 2011, el paseo es una formidable avenida, ancha y bien asfaltada, que recibe a los automovilistas y vehículos que vienen a la I Feria de productos y artesanía de los Alcornocales.

Preferimos dejar el coche en San Antonio y subir andando hasta la Playa. La mañana sabatina y otoñal invita a hacerlo y a disfrutarlo. Apenas supone un kilómetro desde el Puerto de Levante hasta el Parque Municipal Félix Rodríguez de la Fuente. Dejamos atrás el surtidor, los restaurantes, los supermercados y el viejo molino, manco de aspas y lleno de orgullo en su atalaya, tras el nuevo Colegio Público de “Juan Armario”.

“Dios está azul” –que diría Juan Ramón-, y los campos van dejando sus verdores para dar paso al pardo de las colinas, a los grises de las peñas y a los gualdas de los prados. A la izquierda, las casas ya han abierto sus puertas y ventanas para recibir la brisa que sube del “Prao” y baja del Lario. Los campos tienen sed y ansias de recibir las primeras aguas. Alcalá sabe que el otoño es fundamental para su vida y para su mejor tesoro, el Parque Natural de los Alcornocales. Sus pantanos, sus ríos y sus bosques esperan llenarse de vida. Todo culminará en primavera y dará sus frutos en verano.

Alcalá es la puerta de Los Alcornocales, pero el Parque está compuesto por dieciséis municipios gaditanos: Alcalá de los Gazules, Algar, Algeciras, Arcos, Benalup, Benaocaz, Castellar, El Bosque, Jerez, Jimena, Los Barrios, Medina Sidonia, Prado del Rey, San José del Valle, Tarifa y Ubrique; y uno malagueño, Cortes de la Frontera. Por eso, la I Feria le corresponde abrirla a Alcalá. De los Alcornocales dependen, además, muchas de las personas que integran su población. El Parque Natural está llamado a potenciar toda la riqueza que la Madre Naturaleza ha volcado sobre su geografía. No podemos olvidar que es el mayor alcornocal de la Península Ibérica y uno de los más importantes del mundo.

Sus actividades tradicionales son: la riqueza forestal de sus bosques; la caza mayor y menor; la industria y el mercado de su descorche; la flora, plantas y vegetación autóctona; el turismo y senderismo, el descenso de cañones, las escaladas, el barranquismo; la zoología, con una fauna de animales domésticos y animales semisalvajes. Una de las celebraciones más genuinas y curiosas es la berrea de los ciervos y venados en el otoño. Un concierto que se inicia en septiembre, inunda de sonidos el Parque y se prolonga hasta el mes de noviembre. Los celos provocan las peleas entre los ciervos machos por ganarse a sus hembras y cubrirlas para asegurar la especie.

En la Feria estaban también las actividades artesanales: el zapatero, el barbero, el médico, las mujeres con sus tradicionales palillos de encajes de bolillo, las escardadoras de lana, las cernidoras de harina, las cocineras de gañanía, las expertas del gazpacho caliente alcalaíno, las jaboneras y los jaboneros...Y los elementos simbólicos de los productos transformados: el corcho y sus protagonistas los corcheros, el descorche, el horno de carbón, los tizos y las cenizas; los mulos y fardos; los juncos y brezos para techar y vallar; la ganadería alcornocaleña con sus jabalíes, cerdos, cabras y ovejas; sus derivados de la matanza y la carne, los embutidos y chacinas; las cabras y las ovejas con el queso y el requesón; la molienda con las panaderías y pastelerías alcalaínas; las mieles y melojas de la sierra gaditana; la bisutería con sus elementos autóctonos; la alfarería y la cerámica; la cestería con sus cestas y capachos; los productos del corcho refinado e industrializado y otros muchos productos y actividades artesanales; y la historia de siglos con el bronce de Lascuta hasta la Federación Andaluza de caza, el Grupo de Desarrollo Rural de los Alcornocales, el Ministerio de Medio Ambiente y la Junta de Andalucía.

Y, sobre todos, el hombre y la mujer alcalaínas. Calculan los historiadores que son más de cien mil años los que el hombre y la mujer llevan habitando nuestra zona. Los primeros cazadores y recolectores deambulaban por estas sierras, por estos ríos y por estos bosques en busca de la caza y la pesca. Y por las alturas, alamedas y riberas, en busca de frutos como el madroño, la aceituna, la mora, la peruitina, el escaramujo, la murta, la seta, el bulbo, el espárrago, la verdolaga y las demás verduras silvestres. Después arañarían la tierra para sembrarla y almacenar sus productos y domesticar a los animales para recoger sus huevos y comer su carne.

La “I Feria de productos y artesanía de los Alcornocales” ha demostrado que pocos lugares pueden ofrecer un hábitat más variado y rico que el que encontrarán al entrar por su puerta en Alcalá de los Gazules, atravesar el Parque Natural y contemplar sus paisajes. Las próximas ferias están llamadas a profundizar aún más en lo que hay que hacer para salvaguardar toda esta riqueza, explotarla y potenciarla. Sería triste pasar a la historia como carroñeros, depredadores o destructores de la naturaleza.

De transportar los productos de los Alcornocales a las poblaciones se encargaba la arriería. Se ha dicho que “los arrieros era gente agradable, inteligente, activa y sufrida; resistente al hambre y a la sed, al calor y al frío, a la humedad y al polvo; trabajador tanto como su ganado y nunca roba ni le roban. Mientras los que se tienen por mejores en este país dejan todo para mañana, excepto la quiebra, él es puntual y honrado, de temple y nervios de acero, y típico en el traje.” Todo esto y mucho más es el Parque Natural de los Alcornocales. Nos lo ha dicho la I Feria de sus productos y artesanía esta semana pasada.

Juan Leiva

El tiempo que hará...