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martes, 17 de abril de 2012

HOMENAJE A PEDRO FERNÁNDEZ - ALCALÁ DE LOS GAZULES


El pasado 16 de marzo llego a casa, dispuesta a descansar tras una semana de trabajo y recibo la llamada de mi querido amigo Antonio Trujillo, que con la voz rota de dolor me comunica la triste noticia: Pedro Fernández ha muerto. En un principio dudé, porque tú, Pedro, siempre has sido para mi y para mi familia el de Ana Sánchez, tu queridísima madre, mi querida vecina y un poco mi abuela, mujer donde las había buenas. Seguro que ahora estará contenta, ya está contigo y puede volver a cuidar de ti, como siempre lo hizo, que, aunque fueras ya un hombre, seguías siendo su niño, y estoy segura, de que cuando estabas con ella, te convertías en ese niño, que quizás, muchas veces te meció y te cantó una dulce nana.

Todos los días venías a verla, y ella te esperaba con la misma ilusión. Cuando salías de su casa, aún con su beso fresco en la mejilla, saludabas a tus amigos y conocidos, y siempre salía de tu boca una palabra amable y cariñosa. Echabas un ratito con mi padre, no se lo que hablabais, pero él se reía y te quería; también tu partida ha sido para él un duro golpe, uno más de lo que la vida le ha dado.

Pedro, recuerdo también el día que tu madre partió de este mundo, tenías el corazón roto de dolor, pero te dejó la mejor herencia que se le puede dejar a un hijo: hacerlo una buena persona y lo consiguió, porque tú has sido una de las mejores personas que ha dado este pueblo, tu querido pueblo, y también tu barrio, Santo Domingo, donde te criaste junto a tus mejores compañeras de la infancia tus queridas hermanas Petra y Loli.

Pero así es la vida, Pedro, te tocó marcharte ante de lo previsto, te fuiste sin avisar, dulcemente, como fue tu vida, nunca pensé que te fueras tan rápido, aún tenías mucho por hacer y mucho amor que dar a tu mujer, a tus hijos y a tus nietos, a tus hermanas, a tus sobrinos y a todos los que te apreciamos y te quisimos.

“Con Dios Pedro” y nunca mejor dicho, saluda a tus padres de mi parte, saluda también a tu querida amiga Pepita Ortega, mi madre, a mis abuelos y a todos los alcalaínos que estuvieron esperando tu llegada a las puertas de la gloria para darte la bienvenida y recordarte lo buena persona que fuiste.

Hasta siempre Pedro.


María Morales Ortega

El tiempo que hará...