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martes, 26 de marzo de 2013

FLAGELACIÓN


¿Es posible, Señor, que te arrancaran
de tu Cuerpo, la piel hecha pedazos?
¿Es posible que tantos latigazos
a los crueles sayones no cansaran?

¿No sufrieron tus carnes que dañaran
los verdugos, Señor, con mil zarpazos?
¿No sentiste, en silencio, los abrazos
que unos látigos fieros te inmolaran?

Tantos golpes al Cielo conmovieron
que, al instante, las penas redimidas,
a las almas las puertas se le abrieron.

Y, si pueden salvarse algunas vidas,
yo deseo en el día que me muera
ofrendarte, Señor, mi piel entera.



José Arjona Atienza

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