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martes, 11 de junio de 2013

CRÓNICA DE DOS DÍAS HISTÓRICOS EN ALCALÁ DE LOS GAZULES



El invierno ha sido largo y muy lluvioso. La primavera, atípica, pues el viento de poniente, la presencia de nubes y el tímido sol hace que las temperaturas sean más frescas de lo habitual en estas fechas. La crisis económica hace mella, injustamente, en muchas familias y se ceba de forma hiriente en otras. Pasar de una situación mala a una mejor es fácil, se lleva bien, te adaptas sin problemas. Lo contrario es más difícil, te cuesta más y, sobre todo, si no llegas a entender el por qué y por qué siempre le toca la “china” a los más débiles. La gente está apagada, quemada, achicharrada, indignada…y con razón.

Con estas condiciones hay pocas ganas de fiesta, incluso de salir a la calle, a La Playa, a La Alameda, a pasear, a sentarse en la terraza del bar y tomar unos caracoles y disfrutar del hermoso paisaje que nuestro pueblo nos ofrece desde cualquier rincón.

Pero, a pesar de todo, sólo ha bastado una semana para que, manteniéndose las condiciones anteriores, la población haya entrado en una dinámica diferente, para que los alcalaínos aparquen momentáneamente su letargo, se ilusionen y empiecen a vivir por unos días dos acontecimientos que hacen aflorar sentimientos de fe, de amor, de cariño, de nostalgia, de recuerdo, de alegría, de agradecimiento…que todos y cada uno de nosotros en mayor o menor medida llevamos en nuestro interior.


Y al hablar de estos, me referiré al primero de ellos que tuvo lugar el día uno de Junio. Se trataba de la misa de bienvenida que se celebró en el Santuario con motivo de la vuelta de Nuestra Patrona a su Ermita. Después de una inevitable y necesaria ausencia para restaurar su imagen, la Virgen de los Santos llegaba de nuevo a su casa ante la inmensa felicidad de todos los alcalaínos que la echaban de menos y acudieron en masa a recibirla, a pedirle, a ofrecerle y a piropearla.


El segundo de los hechos se llevó a cabo el día siete de Junio. Era el momento elegido por nuestro Ayuntamiento para el Nombramiento de Jesús Cuesta Arana como Hijo Predilecto de Alcalá. El acto, más que merecido, sencillo y emotivo, se desarrolló en el Salón de Plenos Municipal con la asistencia de Autoridades Locales, numeroso público, familiares y amigos del homenajeado que mostraron en todo momento el orgullo y el cariño que profesan al artista y paisano, el cual agradeció emocionado el Diploma con el nombramiento que le hizo entrega el Sr. Alcalde así como una Placa conmemorativa. También D. José Arjona se sumó al Acto y leyó un Soneto dedicado al insigne alcalaíno.


Más tarde, y en el Centro Cultural Santo Domingo, fue inaugurada una Exposición Antológica en la que se podían admirar un número importante de Pinturas, Esculturas, Dibujos y Grabados así como Joyas diseñadas por el polifacético autor. A continuación se pudo oír la actuación de música clásica a cargo de dos miembros de la Joven Orquesta Provincial, la interpretación de dos guitarristas alcalaínos (Jorge Jiménez Andrade “El Pavero” y Quico Díaz) que hicieron las delicias de los asistentes. También le fue entregado a Jesús un bello cuadro con su retrato, obra del también pintor alcalaíno Alfonso Jiménez Barrera.


Por último y para cerrar esta intensa jornada de actos tuvo lugar en la Alameda una actuación de las más esperadas por todos. Se trataba de un concierto a cargo del mítico conjunto musical Los Rangers, grupo local que allá por la década de los sesenta y setenta inundaban nuestro pueblo de la mejor y más atrevida música de la época y que era seguida y compartida por la juventud alcalaína. Los Rangers se unían así al homenaje popular y tres de sus primitivos componentes (Manolo Caro, Juan Ulloa y Carlos Sánchez) habían logrado el milagro para actuar en esta mágica noche. Éste último venido expresamente desde su residencia actual en las Islas Canarias. Con la incorporación de Víctor y Javi (hijos de Manolo), Jesús Coca (Chus) y actuando como vocalista María José Jiménez consiguieron crear un ambiente que hacía tiempo no se recordaba. Allí se dieron cita muchos alcalaínos dispuestos a evocar aquellos tiempos de una juventud que, aunque quedó atrás, a muchos nos hizo sentirnos jóvenes de nuevo. También los había que sin haber conocido aquella música ni a Los Rangers los habían oído nombrar en boca de sus padres y asistían atónitos y participativos a los bailes lentos o movidos que tenían lugar en la improvisada y concurrida pista de la Alameda. Manolo Caro y María José iban desgranando las canciones de entonces: Los ejes de mi carreta, Con un sorbito de Champán, Limosna de amores, Mi limón, mi limonero, La chica yé yé… Las jóvenes que hacían el coro y la coreografía (Noelia, María y Yolanda) se movían acompasadamente y le daban un puntito diverso, ameno y espectacular al escenario.


-¿Qué cómo estaba la Plaza? Abarrotá.

-¿Qué como estaban los bares? Hasta la puerta.

La cosa está mal pero… ¡un día es un día!

Tampoco hace falta tanto para pasar un buen rato. Hasta el tiempo ha mejorado. Es la noche más serena y templada desde hace muchos días.

De pronto me llega un inconfundible y apetitoso olor a patatas fritas. Me acuerdo sin querer de Juan Romero. De su hijo Pepe. Me quedo pensando. ¡No puede ser! ¡Estamos en 2.013! Me froto los ojos. Me acerco con Miguel Ortega y con Pepe Gallego al bar que está junto al Ayuntamiento. ¡Lleno hasta la bandera! Descubrimos el origen del aroma. Juan Romero y su hijo Pepe no están aquí esta noche físicamente junto al perol de las patatas ni tocando la batería junto a los Rangers, pero están representados por su nieto y sobrino Andrés.

Andrés Moreno, Chemary, Ricardo, Pedro Martín y Wenceslao andan de acá para allá intentando captar las mejores instantáneas para llevarlas a su infinidad de fieles seguidores.

Junto al Bar De Dominguito observo cómo Cristóbal Casas Salcedo “El Mudo” se afana en recoger los vasos que la gente va dejando vacíos y los lleva al interior del bar para, una vez limpios, volverlos a utilizar. La escena me recuerda a este mismo y apreciado personaje cuando realizaba esa misma y eficiente labor muchos años atrás en la Discoteca. Minutos más tarde incluso lo veo que se ha animado a bailar en compañía femenina al ritmo de la música de Los Rangers. Para ser sordomudo se defiende bastante bien.

De pronto, el Presentador José Antonio Medina Armenia anuncia algo especial en el escenario a través del micrófono. Es el estreno del Pasodoble a Jesús Cuesta Arana compuesto por otro de nuestros grandes artistas alcalaínos: Manolo Caro. La música y la letra, geniales. La interpretación a cargo de Inmaculada Torres, magistral.

Ahora es el turno de Francisco Úbeda “El Quini”. Con su voz grave y melodiosa se unió a la fiesta y nos brindó dos hermosos y eternos boleros.

El marco, incomparable. La gente entregada. Habían venido alcalaínos de todas partes. De Benalup, de Paterna, de Los Barrios, de Cádiz, de todas partes. ¡Hasta de Lérida vino Paco Teodoro! Todos querían estar aquí en este día y en esta noche especial. Con Jesús Cuesta. Con Los Rangers. Todos con la alegría de haber venido. Disfrutando.

También acierto a ver por ahí a José Barrera “Joselito”. Bailando feliz en un grupo. Con su cañero negro. A su aire. Haciendo lo que puede.


Como fin de fiesta, la actuación simpática y tierna de Manuel Caro (el hijo menor de Manolo) que puso el colofón a una noche memorable y que recogió los aplausos cariñosos de los asistentes.

La madrugada avanza. Ha sido una noche espléndida. Para enmarcarla. Mañana es sábado y muchos no tienen que trabajar. El domingo tampoco. Y después el lunes al sol, y el martes… y muchos tampoco podrán trabajar. Aunque quieran. Pero alguna vez, y ojalá sea pronto, algo deberá empezar a cambiar. Es necesario y urgente. Mientras tanto, una llamada a la solidaridad. Pero, al menos, el día uno y el día siete de Junio Alcalá ha convivido con la fe, con el recuerdo, con la ilusión, con la esperanza y con el reconocimiento a una Madre y a uno de sus hijos ilustres.

Desde aquí quisiera felicitar a Jesús Cuesta Arana, a Los Rangers, a los que intervinieron en los distintos actos, a la Comisión Organizadora y en general al pueblo alcalaíno por la fortuna de tener entre nosotros a un artista universal.

Y, cómo no, el recuerdo cariñoso para todos aquellos que están lejos de Alcalá y que, estoy seguro, querrían estar por aquí con más frecuencia y especialmente en ocasiones como esta. Vaya para ellos esta modesta crónica que, aunque no será la mejor, es la que he sabido escribir.

Paco Gil. 2.013.





5 comentarios:

Alfonso Jimenez Barrera dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ManuelCaro dijo...

Paco , gracias en mi nomnre y en el de Ranger's.Eres genial. No se pueden describir mejor las vivencias de un pueblo en la mágica noche del 7 de Junio.Nuestro reconocimiento y nuestro abrazo para tí y para el blog.

Unknown dijo...

Hola Paco Gil, tengo que felicitarte por lo bien que has relatado el acontecimiento. Quien no estuviese presente ese día lo ha podido vivir leyendo tu artículo.

Unknown dijo...

Felicidades por tu artículo perfectamente relatado. Leyéndolo se puede vivir el momento.

Anónimo dijo...

Una crónica perfecta de lo que pasó la noche del viernes en la Alameda.

Actos como este tendrían que hacerse más a menudo durante el verano, cualquier excusa sería buena para ambientar y dar un poco de vida a un pueblo que lleva demasiados años con electrocardiograma plano.

El tiempo que hará...