miércoles, 3 de enero de 2018

LA CRUZ DE LOS CAÍDOS

LA CRUZ DE LOS CAIDOS




En España, aunque en 1704 la dinastía de Borbón introdujo el sistema de reclutamiento forzoso, fue el 3 de noviembre de 1.770 cuando el rey Carlos III dictó una Ordenanza en la que uno de cada cinco jóvenes en edad militar (las Quintas), entre los 18 y los 40 años, mediante sorteo, tendrían que incorporarse cada año al Ejército. Sus nombres se extraían del padrón de mozos que formaban el censo militar. Ir a la mili era "servir al Rey".

.         Los hijos de las clases altas quedaban exentos o pagaban a otros de condición más humilde para que les sustituyeran en la mili o en la guerra, como sucedía al final del Siglo XIX en los conflictos de África, Cuba y Filipinas.. En una palabra: una enorme injusticia pues iban a la guerra sólo los pobres. Las familias humildes se arruinaban tratando de pagar un dinero para evitar que sus hijos fueran a combatir.

En el Reglamento de Reclutamiento y Reemplazo de primeros del Siglo XX se abolieron los sistemas de Quintas implantándose uno nuevo  en el cual seguía habiendo injusticias. Incluía de nuevo la modalidad de "Redención a Metálico y Sustitución". Los hijos de nobles y clases pudientes pagaban al Estado para no ir a la guerra. Eran los llamados “soldados de cuota” y era la época de la  guerra de Africa. Se libraban de la mili o pagaban a otros para que se la hiciese. Esto causó a veces graves incidentes como ocurrió con la llamada “Semana Trágica de Barcelona”. La situación injusta creada por este tipo de reclutamiento se arregló parcialmente con el Reglamento de 19 de Enero de 1912 y la Ley de Bases del Servicio Militar, la figura del "soldado de cuota" seguía existiendo pero no eximía de la mili sino que como mucho la reducía en el tiempo. Podía elegir la Unidad militar en donde servir y corría a su cargo el vestuario y el equipo. La cuota a pagar según los casos variaba entre 1.500 y 5.000 pesetas. Mucho dinero para aquellos tiempos.

La Guerra del Rif, también llamada la segunda Guerra de Marruecos o Guerra de África, fue un enfrentamiento originado en la sublevación de las tribus rifeñas (región montañosa del norte de Marruecos) contra las autoridades coloniales española y francesa, concretada en los Tratados de Tetuán (1860), Madrid (1880) y Algeciras (1906) completado éste con el de Fez (1912).

La guerra movilizó en el bando español casi medio millón de soldados y en ella murieron o fueron heridos mas de 30.000

En el bando rifeño participaron unos 80.000 soldados y en ella murieron  o fueron heridos unos 15000.

Un autentico desastre

Los problemas sociales y políticos de la época y  el Desastre de Annual permitieron  que, Primo de Rivera, de ideales militaristas, nacionalistas y autoritarios, diera un golpe de Estado (13 de septiembre de 1923) con el apoyo de diversos sectores de la sociedad española (militares, industriales y sectores conservadores en general), suspendiendo la Constitución, prohibiendo la libertad de prensa, disolviendo el Gobierno y el Parlamento e implantando un régimen dictatorial.

Tras su acceso al poder, abandonó sus anteriores posiciones abandonistas y de modo contrario, consolidó la presencia española en Marruecos mediante una victoria militar (el desembarco de Alhucemas 8 de septiembre de 1925) que puso fin a años de permanentes guerras y dificultades,


Alcalá de los Gazules no fue ajeno a este estado de cosas.

Muchos varones de nuestro pueblo se vieron obligados a acudir a los reclutamientos para la guerra de Marrueco y desgraciadamente muchos no regresaron, enterrando sus vidas y cuerpos en la arenas del Rif, ya que en la mayoría de los casos los cadáveres no se repatriaron.



La angustia, la indignación y el dolor alcanzaron cotas muy elevadas. Tras las derrotas iniciales llegaban las luctuosas noticias y el pueblo vivía una continua desesperación.

El triunfo hispano-francés en Alhucema puso fin al conflicto pero el daño humando era desgraciadamente irreparable.

Ante tanto dolor el ayuntamiento de nuestro pueblo acordó rendir un homenaje popular a los caídos a los que se consideraron héroes de guerra. Se levantó entonces un monumento conmemorativo consistente en una cruz a la que se acompañó de una lápida nombrando a nuestros paisanos Hijos Predilectos.

La cruz y la placa se colocaron en la Plaza de san Jorge, entre la Parroquia y la antigua Casa del Cabildo en la Puerta del Sol.
La cruz fue reformada en los años cuarenta, readaptándola para homenajear a los caídos en el bando Nacional en la Guerra Civil, añadiendo una peana con el rótulo “CAIDOS POR DIOS Y POR ESPAÑA”



La cruz fue retirada a comienzos de los años ochenta del siglo pasado. Quizás nuestros munícipes desconocían la razón inicial de dicha cruz, aunque no he entendido nunca lo de la retirada de la placa.



         Estoy en la tarea de reconstruir esta parte de nuestra historia con la intención de conocerla pero sobre todo para poner nombres a todos esos hijos de Alcalá que han quedado en el anonimato y que merecen al menos nuestro reconocimiento y recuerdo.

Quiero aprovechar estas breve reseña para hacer un llamamiento a todos/as los que hayas tenido familiares que de alguna manera participaron en esta guerra para ver si entre todos podemos ponerles nombre.

 Merecen nuestro recuerdo.



Jaime Guerra Martínez

3 de Enero de 2018

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