viernes, 11 de diciembre de 2020

A LOS MARES POR TI

Paco Teodoro me dice que hace unos cuarenta años estaba una mañana de primavera en una taberna del barrio de La Viña de Cádiz. Durante su estancia en el establecimiento, un hombre entraba y salía continuamente; mostraba síntomas como de poca cordura, hablaba solo y se movía compulsivamente. Ante ello preguntó a los parroquianos viñeros y vinateros: ¿Qué le pasa a este pobre hombre?. Uno de ellos le contestó: "Ná, la mujé que ha cogío una depre de esas y sá tirao ar má". Aquel hombre todavía joven le dio mucha pena. Después de tantos años se sigue acordando de él. De aquel recuerdo nace este poema. Nunca más supo nada de aquel pobre pescador, ni siquiera su nombre. Ojalá que aquel hombre, con la ayuda del tiempo que todo lo cura, lograra encontrar el equilibrio perdido y la paz del alma.


A  LOS  MARES  POR  TI

Barquita  caletera
llévame  al  mar
que  la  luna  me  espera,
me  quiere  hablar.
Tengo  que  ver  su  cara,
blanca  y  serena,
antes  que  se  le  ponga
la  tez  morena.
Y  quiero  verla  a  solas
mientras  le  pido
que  entre  las  suaves  olas
demos  contigo.

Le  contaré  con  pena
que  ayer  mi  amor
se  perdió  por  la  arena,
¡qué  gran  dolor!.
Porque  la  quiero  tanto
que  es  que  no  vivo
y  le  rezo  a  mi  Santo
que  dé  contigo.
Pues  quiero  verte  viva
sobre  un  madero
que  a  las  olas  esquiva
firme  y  certero.
Por  eso  voy  al  mar
y  con  la  luna
a  las  olas  mirar
una  por  una.

Me  moriré  de  pena
si  en  mi  paseo
encuentro  por  la  arena
tu  camafeo,
tu  camafeo  de  oro
con  perla  y  piedra
tu  preciado  tesoro
entre  la  hiedra...
con  tu  rostro  grabado
tu  cutis  rosa,
tu  pelo  ensortijado,
tu  boca  hermosa.

Te  fuiste  de repente,
sin  decir  nada,
con  el  vientre  caliente,
de  madrugada...
La  luna  te  vio  andando
sobre  la  playa
con  el  alba  brillando
sobre  la  raya.
Te  busco  entre  la  bruma...
¿ vendrás  amor ?,
¿ surgirás  de   la  espuma
con  tu  candor ?.

La  luna  está  en  poniente
y  no  te  encuentro,
una  inquietud  creciente
nace  muy  dentro.
Le  pregunto  a  los  mares
si  pueden  verte,
y  los  rayos  lunares
responden : ¡ muerte !.

Agarrado  a  los  remos
me  sangra  el  alma,
sufrimientos  extremos
rompen  mi  calma.

¡ Nunca  te  olvidaré !
¡ Maldita  suerte...
jamás  abrazaré
tu  cuerpo  inerte !

¡ Después  de  tanto  llanto
se  secó  el  lagrimal !
¡ Qué  dolor, qué  quebranto
qué  manera  de  amar !
¡ Ni  la  luna  ni  el  Santo
te  pudieron  salvar !.

Tengo  el  alma  vacía...
Con  tu  buen  navegar

llévame  barca  mía
a  la  orilla  del  mar
que  la  noche  está  fría...
y  avisa  temporal.

Fco. Teodoro Sánchez Vera, 12-2020

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