Relatos e imágenes transidos de poesía, ternura y generosidad
Adelaida
Bordés Benítez
Mereció la pena
Retrato de tres cuartos de José Carlos Fernández
2025,
Cádiz, Ediciones Mayi
Aunque reconozco que la vida de José Carlos
Fernández, gracias a las experiencias vividas en su familia, en sus trabajos y
en su ciudad, es especialmente “fotogénica”, me permito aplaudir su acierto al
acudir a una “fotógrafa” capaz de captar los latidos íntimos de su apasionante
recorrido humano. Este relato biográfico, fuente inagotable de importantes
informaciones, nos transmite intensas sensaciones, hondas emociones e, incluso,
sorprendentes y estimulantes pensamientos. Y es que Adelaida Bordés Benítez ha
captado hábilmente la singular destreza de José Carlos para conjugar su
fidelidad al Evangelio con una profunda pasión por su familia, por su trabajo y
por su decisiva colaboración en el progreso cultural y social de su “Isla”.
En esta biografía muestra su habilidad estética
para atinar con unos momentos preñados de resonancias personales y colectivas,
su delicadeza para acercarnos y alejarnos de la realidad isleña, para que
nosotros, los lectores, pensemos y reflexionemos, nos emocionemos y disfrutemos.
Y es que, además de explicarnos la fecundidad de su capacidad creativa,
registra con fidelidad las huellas de los latidos íntimos de los episodios que José
Carlos ha protagonizado en esta Ciudad privilegiada.
Gracias a su narrativa fluida y
atractiva, clara y envolvente, nosotros, los lectores, además de comprender la
importancia de su protagonismo en los eventos y contextos históricos y culturales,
podemos valorar las circunstancias vitales que han influido en su vida intensa y
en sus acertadas decisiones. Me ha llamado especialmente la atención su
habilidad para identificar ese permanente equilibrio entre aspectos personales,
familiares, profesionales y ciudadanos, unos ámbitos que, entrelazados, definen
la riqueza de su imagen humana.
Gracias a este “retrato” comprobamos
cómo la “retratista” es también una escritora capaz de identificar los sentimientos
de la persona y del personaje a través de sus ojos limpios y de su espíritu
generoso, disfrutando con esos episodios de una rica biografía. Sus relatos y
sus imágenes, transidas de ternura y de generosidad, sirven, además, para
ilustrar la vida de esta “Isla”, que en la actualidad y en el futuro nos
servirán a muchos para que reconozcamos -en el doble sentido de esta palabra- a
un conciudadano que, dotado de tino, de acierto y de talento, constituirá un
capítulo imborrable de nuestra intrahistoria, de esa trama que nos ha ido
uniendo y reuniendo a los compases de ilusiones y, a veces, de inevitables frustraciones.
José Antonio Hernández
Guerrero
Catedrático de Teoría
de la Literatura
0 comentarios:
Publicar un comentario