Escribir es cuestionar la realidad
Para valorar y disfrutar con
los relatos de Antonio Díaz González en su obra titulada Reptante, publicada en Jarabe de Arte, 2025, es imprescindible tener
en cuenta que las narraciones de comportamientos irreales beben en episodios y
en pensamientos realmente humanos. El punto de partida y la meta de la creación
literaria es explicar cómo las actividades de la vida real se orientan consciente
o inconsciente por ideas y por fantasías, y cómo las aventuras imaginarias
expresan sensaciones y emociones originadas en episodios de nuestros quehaceres
cotidianos.
Antonio Díaz González, en
esta colección “antológica” de relatos, con su escritura concisa, inquietante e
irónica, explica la fuerza expresiva de las paradojas, de las hipérboles e,
incluso, de la narración de comportamientos considerados absurdos. Demuestra así
su capacidad para extraer sustancias literarias de su complejo y rico mundo
interior.
Muestra su pensamiento existencialista,
su estilo expresionista y su capacidad literaria para interpretar racionalmente
los sueños por muy absurdos que a primera vista nos parezcan. Con su manera
crítica, ingeniosa e incisiva de contemplar los comportamientos humanos,
demuestra la lucidez de sus sueños y la coherencia con la que vive los pensamientos
que guían la renovación de convenciones sociales, estéticas y literarias ya trasnochadas.
Explica que, realmente, somos
seres contradictorios y que, aunque pensamos y hablamos, al mismo tiempo nos
comportamos como, aves y como reptiles, como seres independientes y
dependientes de los demás, como racionales e imaginarios, generosos y egoístas,
serios y frívolos, cuerdos y locos. Sus relatos nos orientan y estimulan para
que observemos la vida con atención y con humor para que reflexionemos sobre
esas formas incruentas –quijotescas- de aprender y de disfrutar, de extraer con
elegancia, corrección y gracia, las enseñanzas más importantes. Relativiza unas
actitudes y conductas que habitualmente consideramos como naturales y eternas.
Y es que él escribe sobre las pasiones vividas, sobre aquellos asuntos y de esa
manera que le permiten mirarse con tranquilidad en el espejo de su propia
conciencia. Parte del supuesto de que escribir es poner en cuestión la
realidad. Les aconsejo que lean también con atención el agudo prólogo de David
Verdugo Abad.
José Antonio
Hernández Guerrero
Catedrático de
Teoría de la Literatura
0 comentarios:
Publicar un comentario