jueves, 28 de agosto de 2008

PRESENTACIÓN DEL PREGONERO DE LA ROMERÍA 2008

Cuando Ella dijo sí,
dijo el arroyo que no;
que no me merezco yo
que naveguen sobre mí
los pañalitos de Dios.

Cuando Ella dijo que sí,
Dijo el romero que no;
Que no me merezco yo
Que se sequen sobre mí
Los pañalitos de Dios.

Cuando Ella dijo que sí,
Ensayó una borriquilla
Su aliento de más calor
Para una noche de invierno
Junto a la cuna de Dios.

Cuando Ella dijo que sí,
Sobre las zarzas del campo
Volaron las golondrinas
Y aprendieron a llevarse
En el pico las espinas.

Todas las cosas pequeñas
Empezaron a cumplir
Su parte en la Redención
Cuando Ella dijo que sí.

-Sr. Párroco de San Jorge,
-Hermana Mayor del Beaterio de Jesús, María y José,
-Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Hermandad de Ntra. Sra. de los Santos.
-Sr. Alcalde y autoridades.
-Representantes de hermandades, grupos parroquiales, peñas marianas y asistentes en general.
-Buenas noches a todos.

Sirva este hermoso poema del granadino Manuel Benítez Carrasco, para describiros el momento en que el pasado 25 de Abril, con ocasión de los Ejercicios Espirituales de la Fraternidad de Comunión y Liberación, en Ávila, recién llegado al hotel, tras un cálido y sincero abrazo de bienvenida, me toma del brazo y, en un aparte, junto a Mari Santos, su mujer, me dice el pregonero de esta noche:
-Pepe, tengo que darte una noticia bajo secreto de confesión. (Por el brillo de sus ojos y la sonrisa de Mari Santos, deduje que se trataba de algo bueno, lo cual me tranquilizó).
-Me han nombrado pregonero de la Romería de la Virgen de los Santos, yo he dicho, como María al ángel, que sí, y tú tienes que ser mi presentador.
¡Y se quedó tan tranquilo! Y yo no supe que decir en ese instante, entre otras cosas porque el corazón se me encogió y mis ojos se enturbiaron…
Mi respuesta, como se deduce por mi presencia ante ustedes, tampoco podía ser otra que la afirmativa porque, si hay alguien a quien yo no le puedo negar una petición de este tipo es a D. Francisco Peláez Torres, pregonero de la Romería de la Virgen de los Santos del año 2008.
Y, desde aquél día hasta este instante, he procurado poner de acuerdo cabeza y corazón, razón y sentimiento, para no dejarme llevar en exceso por la emotividad al hablar de Paco, lo que daría lugar a una presentación más extensa que el pregón, y esto, como comprenderán, no es razonable.
Pero, querido Paco, es que además, el que hayas pensado en mí para presentarte en tu pregón, es un honor del que no me considero acreedor, lo que da prueba una vez más de tu sencillez y generosidad. Y digo que es un honor, pero también un reto muy importante.
Porque presentar a un hombre de la talla profesional y humana de Francisco Peláez no es tarea fácil. Pues al daros cuenta del currículo, cosa que, por otra parte, es de obligado cumplimiento, podría suceder que me extendiera al ponderar sus magníficas cualidades, que las tiene, y no porque yo lo diga, sino porque así me lo han confirmado fuentes fidedignas, como más adelante podrán comprobar.
Y este extenderme en exceso podría provocar tener que reducir el tiempo dedicado a mostraros su lado más humano, lo cual tampoco sería hacerle la justicia que le corresponde.
Y bien. ¿Quién es Francisco Peláez Torres? ¿Cómo es el armazón que sostiene a esta persona? ¿Qué méritos le han hecho acreedor para ser el pregonero de esta noche?
Digamos, para comenzar, que nació en Iznalloz, municipio de la provincia de Granada, a mediados de los años cuarenta.
Allí creció rodeado del cariño de sus padres Francisco y Carmen con los privilegios e inconvenientes que le otorgaba la progenitura sobre sus otros cinco hermanos, tres varones y dos mujeres.
A muy temprana edad, ingresa en el Centro SAFA de Úbeda y no abandona la Institución hasta que finaliza los estudios en la Escuela Universitaria de Magisterio “Sagrada Familia” asimismo en Úbeda.
Obviamente, esta etapa en la fundación imprimió en su personalidad el sello y carácter propio del espíritu jesuita que posteriormente le fue de gran utilidad para conducirse por la vida.
La incorporación como maestro, en el año 1964, con apenas veinte años, al Colegio Safa de Alcalá de los Gazules, le supone el comienzo en el mundo laboral y al mismo tiempo pisar por vez primera suelo alcalaíno.
Allí tuve el honor de ser alumno suyo y también se dieron las circunstancias para que naciera el germen del afecto sincero que nos profesamos mutuamente.
Y sé que es auténtico porque, a pesar de que, en un momento de nuestra vida, cada uno tomó su rumbo, cuando nos hemos vuelto a encontrar, ha resurgido este cariño que los dos teníamos guardado en nuestro corazón.
En el año 1970 se traslada de Alcalá a Algeciras para continuar como profesor en el Colegio Alfonso XI. Pero ya había dejado tras de sí un reguero de amigos en nuestro pueblo, y además se casó, para envidia de otros, con una de las muchachas más guapas que por aquellos años podías encontrar en Alcalá: Mari Santos Puerto. En el traslado iba también Pedrito, primer retoño del feliz matrimonio.
Con el tiempo se constataron dos cosas: Una, que la decisión fue la correcta y dos, que la belleza de Mari Santos no era solamente exterior, sino que su interior es igual de bello.
Con el escaso sueldo que por aquel entonces percibía un maestro, (todavía se podía decir aquello de “pasas más hambre que un maestro de escuela”) Francisco decide ampliar sus estudios para así poder acceder a otros puestos con mejor atractivo económico.
Y es así que nuestro hombre comparte trabajo, estudios y familia y obtiene la Licenciatura en Pedagogía para posteriormente licenciarse en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid.
Lógicamente este esfuerzo produce los frutos esperados y trabaja como asesor psicopedagógico en los más importantes centros de enseñanza de Algeciras. Como por ejemplo el Colegio de los Pinos, Huerta de la Cruz o las Hijas de la Caridad.
De la enseñanza primaria accede a la de grado superior desempeñando el puesto de profesor de apoyo en el departamento de Psicología de la Universidad de Educación a Distancia también de Algeciras.
En el año 1976 se incorpora a la Refinería CEPSA del Campo de Gibraltar como psicólogo en la sección de Recursos Humanos.
Incluso se atreve con la apertura de un consultorio psicológico en su propio domicilio. Hay que decir que con la inestimable ayuda de Mari Santos, que le hace las veces de secretaria al tiempo que mantiene a los críos en silencio durante la consulta, que no era empresa fácil dada la edad de los niños.
Del prestigio alcanzado como psicólogo dan fe numerosos testimonios de personas que solicitaron sus servicios. Siendo quizás el más significativo, el del torero algecireño, ya fallecido, Miguel Mateo “Miguelín” quien, al tener noticias de que se marchaba a Tenerife, para evitarlo, le propuso pagarle el mismo sueldo que le ofrecían en las Islas.
Pero nuestro hombre no hizo caso a tan tentadora oferta y, en 1987, decide cambiar de aires ante una propuesta atractiva, económica y profesional y la familia pone rumbo hacia la isla de Tenerife para incorporarse al puesto de Director del Departamento de Recursos Humanos de la compañía CEPSA.
Esta vez en la mudanza, además de Pedro, les acompañan Paco Julio, Ignacio y Agustín, los hijos nacidos durante la etapa algecireña.
En Tenerife continúa fiel a su vocación por la docencia como profesor de Psicología del Trabajo en las Facultades de Psicología y Derecho de la Universidad de la Laguna.
Y aquí doy por terminada, porque el tiempo apremia, su brillante trayectoria académico-laboral. Actualmente, nuestro hombre disfruta de una merecida jubilación que el se ha encargado de anticipar, que mucho y bueno fue lo que dejó por los distintos empleos por donde pasó.
Y bien, ¿y el hombre? ¿Reúne las mismas cualidades como persona? Tengo que deciros que, si difícil me fue relatar su capacidad como profesional, más aún lo será describir al ser humano que sostiene a la persona del pregonero de esta noche.
Buen esposo, que siempre contó con la complicidad de Mari Santos en los temas capitales sobre la educación de los hijos y la economía familiar.
Y permitan que vuelva a recurrir al tópico de que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, pero es que en este caso es la más hermosa realidad.
Mejor padre, cómplice y amigo de sus hijos, a los que siempre dedicó el poco tiempo libre que le quedaba después de las amplias jornadas de trabajo.
También la Providencia le ha premiado con dos hermanos nietos: Paloma y Pablo.
Y al margen de las relaciones familiares, proclamo que su concepto de la amistad, con la que el me honra, es tan puro que, he sido testigo de ello, en su presencia, no consiente que se hable mal de un amigo y de nadie…que no es hombre dado a la murmuración.
Persona de plática afable y mano tendida, de sonrisa educada y verbo ágil, al que su estatus profesional jamás logró arrancarlo de la cercanía y calidez en el trato que dispensa a cuantos han disfrutado de su amistad o han tenido el privilegio de trabajar a su lado.
Gran amante de la lectura y de la naturaleza, de la que le gusta el contacto directo. Y de sus raíces, las de nacimiento y las que le corresponden por derecho de consorte.
Porque el no olvida a sus hermanos y su procedencia granadina, pero también nos da pruebas de su amor por Alcalá y por nuestra Madre la Virgen de los Santos.
Por este motivo se hizo una casa en Patrite, un monumento a la hospitalidad sincera y entregada a sus amigos, y su deseo y el de Mari Santos, es el de pasar aquí el mayor tiempo posible.
Señoras y señores, hasta este momento les he presentado a un hombre hecho así mismo, que no se sirvió de otro trampolín que no fuera el trabajo propio y su categoría humana y profesional para saborear las mieles del triunfo y obtener el reconocimiento merecido tanto en el aspecto laboral como social.
La vida les pintaba de color de rosa hasta que un 15 de octubre de 2004 sintió en su corazón el zarpazo más doloroso que pueden sufrir unos padres: la pérdida de un hijo.
Agustín, un príncipe en la flor de su vida, marchó a la casa del Padre inesperadamente.
Y conocieron el dolor que quita el gusto por las cosas, pero que también da sentido a las palabras y las llena de vida.
Todo lo conseguido hasta entonces quedó reducido a la nada, y comprobaron cuán efímero es el éxito y la desnudez del hombre ante una circunstancia de este calibre.
Sin embargo, esta pérdida les supuso a su vez un encuentro, el de una compañía que nos recuerda, como en la canción de Claudio Chieffo que “a veces sólo queda el silencio, un gran vacío, y no puedes hacer nada más que rezar y pedirle a Quien te ha dado todo la fuerza para seguir.”
Y desde entonces, como dice Giussani que les ocurrió a Juan y Andrés tras el encuentro con Jesucristo, nada volvió a ser como antes, aunque sigan haciendo todo igual que antes, porque entre sus personas y lo que hacen se yergue una figura que llevan dentro de sí: el Misterio.
El Misterio que se les encarna en la apariencia y el rostro de alguien que les espera para siempre.
Cuando la vida nos zarandea de esta manera, al hombre se le caen todos los abalorios.
Se aprende a vivir desde el dolor y el sentido de nuestra existencia se encuentra en los testigos que Dios nos pone por delante para que los sigamos.
Y esto nos hace crecer como personas, como le sucede a nuestro pregonero.
Y como de esto aprendemos que todo lo que nos sucede es para construirnos, salimos adelante, y en esta nueva etapa de su vida nos encontramos a un hombre más emotivo, más dado al sentimiento.
Un hombre que vive la Fe como un Acontecimiento y que lo vivido hace experiencia en su relación con el Misterio.
Una persona que se deja llevar por los sentimientos más auténticos, los que nacen del corazón.
Un hombre que no puede reprimir la emoción cuando recita la Séptima Palabra donde Jesús en la Cruz llama a su Padre encomendándole su Espíritu y le dice: “Abba, Padre”.
Un hombre que se conmueve hasta el extremo de romperse por dentro al agradecer a todos que le hayan nombrado pregonero de la Virgen de los Santos.
Un hombre, en definitiva, que se atreve, desde la más absoluta sencillez, a depositar su confianza en un pobre alumno suyo de la escuela primaria para que le presente ante su Virgen y los alcalaínos en el Santuario.
¡Y por todo esto, y para terminar, decidme, los que me escucháis esta noche, decidme de corazón, si un hombre así no merece por derecho propio ser el Pregonero de la Romería de la Virgen de los Santos!
Señoras y señores, amigos todos, este es el pregonero, esta es la persona, y este es tu pregón, Paco, amigo y maestro, que la Virgen te acompañe.



José Sánchez Romero
Santuario de Nuestra Señora de los Santos
Alcalá de los Gazules, 23 de Agosto de 2008.

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