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domingo, 16 de enero de 2011

CUMPLEAÑOS DE LAS ESCUELAS SA.FA. EN ALCALÁ DE LOS GAZULES

Torre-Campanario de Las Escuelas Sa.Fa. de Alcalá de los Gazules

Esta fotografía es de la bendición de Las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia, por el Reverendo Padre Manuel Barberá Saborido, Párroco de Alcalá de los Gazules, en presencia del Reverendo Padre Manuel Bermudo de la Rosa, S.J., Don Manuel Velasco Vega y Don Francisco Requena Escudero. El colegio comenzó el 17 de Enero de 1955. Por lo tanto se cumplen 56 años.
La creación de una escuela confesional no respondía tanto al sentido de tener una escuela católica para varones, como a la necesidad de resolver el problema de tantos niños sin escuelas, tantos jóvenes sin formación y tantos analfabetos en general, que despertó la conciencia de alcalaínos de bien que se entregaron por entero a la consecución de dicho objetivo.
El momento, la celebración del II Centenario del nacimiento de Ángel de Viera y el Homenaje a Sor Telesfora, Hermana Mayor, en sus bodas de oro de religión. La persona iluminada, doña Rosa Moreno Díaz.
Durante el Pontifical celebrado en la Parroquia, el Padre Serrano Cid, canónigo alcalaíno, predicaba elogiando al Fundador del Beaterio, cuando iluminó el recinto con una reflexión: "¡Ojalá pueda contar pronto esta ciudad con otro bienhechor, otro Viera insigne, que dejase echado los cimientos de otra fundación similar para hacer de los niños, a más de hombres educados y cultos, personas creyentes!".
La frase debió clavarse en el corazón de doña Rosa Moreno, señora alcalaína, devotísima de la Virgen de los Santos, que decidió legar a su muerte, una caballería de tierra denominada del "Verdugo" (suerte de tierra de buena calidad), más doce fanegas situadas en el Pago de los Jardales para fines piadosos y benéficos. Este proyecto lo expuso a su director espiritual, el alcalaíno don Antonio Romero Barea, sacerdote, nacido el 9 de octubre de 1870.
Madurando la idea de la señora Moreno Díaz, el Licenciado Romero Barea, hizo plasmar en textos legales esta fundación benéfica para "institución de enseñanza de niños pobres en Alcalá de los Gazules", que había de ser dirigidas por Salesianos.
¿Por qué los Salesianos? La verdad es que existía en esos momentos una doble alternativa.
-Los Jesuítas, que atendían la enseñanza de alumnos de condición elevada.
-Los Salesianos, que se entregaron desde el principio a niños más desfavorecidos de bienes de fortuna y fueron éstos quienes les parecieron a doña Rosa los más apropiados para Alcalá.
Sin embargo, la buena señora, no era ajena a que sus bienes eran insuficientes para una obra de gran envergadura, pero le sostenía la esperanza de unir a los suyos los de otros bienhechores. Pronto acudió al envite otra señora imbuida de los mismos nobles anhelos: doña María Gutiérrez de la Jara, que hizo una dotación muy superior, recapitula los empeños anteriores y finalmente logra darle la plasmación concreta y última, en renovada Fundación y Patronato que adquirirá sanción legal y efectividad práctica.
Durante bastantes años, estuvo sola, sin acertar con el camino más adecuado para llevar a cabo su proyecto. La II República con su inestabilidad social y su laicismo, la Guerra Civil, la muerte del sacerdote Romero Barea en 1.938, deja en la casi septuagenaria señora Gutiérrez, el dilema de si podría ver cumplido el sueño de las futuras Escuelas y teme que le puede llegar la hora sin dar luz a su proyecto.
Pero aparece entonces una personalidad clave: don Pedro Mariscal Recio, Veterinario titular, Concejal del Ayuntamiento y Mayordomo de la Hermandad de Nuestra Señora de los Santos, y sobre todo hombre económicamente solvente, dominador y decidido.
A finales de 1.947 acude a casa de doña María, para despachar asuntos relacionados de doña Rosa Moreno y el Santuario. La entrevista, larga y cordial, se repitió muchas veces y enseguida comprendió la señora Gutiérrez de la Jara, que tenía ante sí al hombre ideal para su viejo asunto. Pedro Mariscal aceptó la idea y decidió llevar a feliz término la obra del Colegio.
Cuando las cosas empiezan, cuando se tiene el firme propósito de concluirlas, las oportunidades para vencer las adversidades surgen más tarde o más temprano.
Coincidiendo con todo este movimiento y proyecto de Escuela, se produce una novedad decisiva: el traslado a Bornos de las monjas clarisas, y por tanto, el abandono del Convento de Santa Clara.
El edificio, salvo la iglesia, de propiedad diocesana, queda bajo el dominio de la Comunidad Franciscana, dependiendo del Superior del Monasterio de Regla, de Chipiona.
Se inician las gestiones y el 10 de Diciembre de 1.951, se suscribe un documento privado entre el Reverendo Padre don Manuel Barberá Saborido, cura de Alcalá y don Pedro Mariscal Recio, en el que queda plasmado el acuerdo de compraventa por 50.000 pesetas.
La casa, pues, estaba salvada. Es verdad que estaba vacía, que necesitaba una amplia remodelación y adaptación para la idea que se perseguía, pero ya se tenía el lugar donde ubicar el colegio.Para dar respuesta a esta cuestión inicial, de administrar los bienes de los bienhechores, se crea por doña María Gutiérrez de la Jara, una Fundación que se denomina: "Fundación Nuestra Señora de los Santos y San Antonio". Dentro de ella se pretendía constituir un Patronato para las Escuelas, en virtud del testamento fundacional, que estaría compuesto por siete miembros.
El 26 de Enero de 1.955 es aprobado por Orden Ministerial, el Reglamento de la Fundación (B.O.E., 4 de febrero de 1.955)
Se hizo relación de bienes de la Fundación, compuesta de 24 fincas entre rústicas y urbanas que rentaban 48.243,15 pesetas, suficientes para el mantenimiento de las Escuelas.
En un principio se entendió que los únicos destinatarios del proyecto eran los Salesianos. Sin embargo una lectura de su testamento permitió conocer que la señora Gutiérrez, aunque los proponía, no lo hacía como exclusivo y excluyente para los demás.
El testamento decía: "A mayor honor y gloria de Ntra. Sra. de los Santos lega para que se destine a la Fundación o sostenimiento de cualquier Instituto de enseñanza para niños pobres que, dirigidos por Salesianos, Hermanos de la Doctrina Cristiana, y en general por Religiosos, se estableciera en esta ciudad, la caballería de sesenta fanegas que pertenece a la testadora en este término y sitio llamado "Puerto del Verdugo", ordenando que..."
En 1940, por iniciativa de antiguos alumnos de jesuitas y de sus familiares, que destinaron sus bienes para educar los niños de zonas deprimidas, surgió una Institución, subordinada a la Compañía de Jesús, que abría el camino a formas nuevas, con la participación de maestros seglares -hombres y mujeres- con el objeto de aplicar los métodos de San Ignacio a la educación concreta del campo andaluz.
Esta idea cuajó primero en un pueblo de Jaén, Alcalá la Real, y la Compañía encargó desde el comienzo al Padre Rafael Villoslada Peula, para que emprendiera efectivamente la obra. Surgen LAS ESCUELAS PROFESIONALES DE LA SAGRADA FAMILIA.
Aquí empieza a jugar un papel importante la relación de un jesuíta alcalaíno, don Fernando Toscano de Puelles, con don Pedro Mariscal, miembro del Patronato para la creación del colegio.
En las primeras semanas de 1.952, el Director General de la Sa.Fa. Reverendo Padre Rafael Villoslada Peula, viajaba a Alcalá de los Gazules. Impresionó gratamente al jesuíta la acogida, y se percató de la atmósfera de confianza, generosidad e ilusión que había por todas partes respecto al colegio.
Comenzaba un camino largo, no siempre de rosas. Se realizaron todos los esfuerzos económicos, se superaron maledicencias e incomprensiones...tuvo que pasar el tiempo que todo lo aclara...pero el objetivo se cumplió.
Al fin de la Pascua de Reyes de 1.955 se abrió el plazo de matriculación. En tres días se inscribieron niños para las cuatro clases iniciales. Eran niños de 8 a 11 años y pronto se cubrieron 160 plazas.
Cuatro maestros fueron los encargados de poner en marcha el Centro:
  • Don Francisco Requena Escudero, Director.
  • Don Manuel Velasco Vega.
  • Don Manuel Mansilla Casas.
  • Don Juan Coca Visglerio.
Era el Lunes 17 de Enero de 1.955

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi felicitación y bendición.

P. Marco A. Huelga
Párroco de Alcalá

El tiempo que hará...