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domingo, 22 de abril de 2012

EL CAPITAL HUMANO


Frente a los analistas convencidos de que el futuro económico depende de los avances de la ciencia y de la tecnología, nosotros opinamos que el verdadero desarrollo de las personas y el auténtico progreso social de las empresas depende, sobre todo, de la "administración de los valores humanos" y de la "gestión del conocimiento".

El crecimiento verdaderamente humano se logra por el cultivo de la mente y por el equilibrio de las emociones de los agentes y de los actores de las actividades: por el perfeccionamiento de la agudeza de los análisis críticos, por el crecimiento de la capacidad de diálogo, por el incremento de la amplitud de los conocimientos y por el rigor de las ideas, que podrá ser aprovechado por el uso hábil y eficaz de los instrumentos tecnológicos.

Diversos autores sostienen que el principal valor de una empresa está oculto en las mentes y en los corazones de sus miembros, por eso, es comprensible que cada vez sean más las organizaciones que deciden desarrollar y calibrar los activos "intangibles" entre los que destaca la capacidad intelectual, el equilibrio emocional, el liderazgo y la creatividad de sus miembros más cualificados. Nosotros opinamos que este capital intelectual "invisible", que no aparece en las cuentas de resultados, constituye un factor estratégico de notable importancia en un futuro inmediato ya que las empresas se dan cuenta de que los "intangibles", "invisibles" e "incontables" cada vez aportan más valor y, por lo tanto, mayor éxito. La adecuada "gestión del conocimiento" facilita el establecimiento de alianzas entre departamentos y compañías, mantiene la fidelidad de los clientes y desarrolla las competencias de los trabajadores.

La gestión del conocimiento y la del capital intelectual -dos caras de una misma moneda- en una organización industrial o comercial hacen visibles los elementos generadores de los beneficios futuros. Éste es, a nuestro juicio, el servicio específico que las Ciencias Humanas podrán proporcionar a las empresas.
                                                                    



José Antonio Hernández Guerrero
Catedrático de Teoría de la Literatura

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