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domingo, 2 de diciembre de 2012

TIENE ARREGLO


TIENE ARREGLO
Así han titulado en Canal Sur, un programa que se emite todos los días de diez y media de la mañana hasta las dos de la tarde, emitiéndose también los lunes de diez y media de la noche hasta las dos de la madrugada.
       Hay en este programa algo que, desde la primera vez que llegas a verlo, te engancha.
         Este día que tienes en suerte de verlo por vez primera te quedas sorprendido y aturdido. En él no hay mujeres despampanantes, problemas de intriga, violencia, asuntos de amores, situaciones de trama. No hay vistas maravillosas, palacios de lujo, momentos de complot.
            Entonces que tiene, que hay en él que te atrae, que te subyuga, que lo haces tuyo cada mañana y que, si puedes, no dejas de verlo. Es algo muy distinto a lo que se ve a diario en la “Tele”.
            Un decorado “normalito”, un público fervoroso y entregado, venido de distintos pueblos de nuestra querida y variada Andalucía, seis personajes a los dos lados entre médicos, abogados, arquitectos, psicólogos, etc., y la protagonista, normal en todo, una chica de treinta y pocos años, soltera y sumamente graciosa.
            El atractivo del programa está en su protagonista, Toñi, y el atractivo de Toñi está en su interior. Es de esas mujeres que se puede llegar a decir con toda razón que “son más bellas por dentro que por fuera”. Toñi, Toñi Moreno, es todo corazón, y en su corazón alberga caridad, cariño, sensibilidad, generosidad, altruismo, compasión, amor al prójimo, y todo esto al natural; nada hay en ella descafeinado, fingido, disimulado; es todo espontaneidad, sencillez y, si se quiere hasta infantilismo. En sus alegrías, en sus saltos, en sus gritos ¡TOMA YA!, cuando la cantidad que le ofrecen vale la pena.
            Se ve que sufre con el que sufre, goza con el que disfruta, se preocupa con el preocupado. No hay nada que ella con su arte, su gracia, su encanto, su atractivo, que no sepa o no pueda resolver. Su labor caritativa puede ser equivalente a la que puedan hacer cien predicadores, sin menospreciar a éstos. Se hace desgraciada con el desgraciado, se apena con el apenado, sufre con el que sufre. Su cara, su rostro, tiene cien facetas distintas: de alegría, de encanto, de sorpresa, de estupor, de tristeza, de expectación, de felicidad. Su cara, su rostro, es todo un poema. Tiene gestos de gran artista.
            Los “enganchados” a su programa lo preferimos a otros de más brillo, de los famosos, de los problemas de la vida, de economía, de política, de deportes, de toros, de música, etc. Tiene “enganchados” en Andalucía, en España y en gran “parte del extranjero”. De toda la televisión española no hay un canal que le conceda tres horas y media diarias a una sola persona y, los lunes, siete horas diarias; todo un récord. Por algo será.
            Y mi pregunta, que me hago yo mismo, no tiene respuesta fiel y verdadera. Y todo gracias a ella, a Toñi Moreno, una mujer que en la calle no podría llamar la atención; y todo gracias a su normalidad. Normal en cara, normal en estatura, normal en tipo, normal en pelo, normal en sus ojos, etc. Entonces ¿dónde está su atractivo, de donde le viene su fama, su encanto?, ni se sabe ni se puede saber. Está ya lo dije antes, en su interior. Y nuestra vista no llega hasta ahí, ni siquiera con la ayuda de los rayos X.
            De tu vida, Toñi, no sé nada, tu “currículum” lo ignoro, tus lugares de trabajo, no sé donde has estado antes, ni cuales han sido; pero todo en ti es interesante. Sin ti el programa no duraría un mes, ni tendría mil espectadores de audiencia. Y tú puedes seguir haciéndolo hasta cuando tu quieras o, hasta la necesidad  y el sufrimiento de Andalucía, que es mucho, se acaben, se terminen.
            Yo no se Toñi, Toñi Moreno, donde está la causa de tu éxito, ni el acierto de lo que llevas entre manos. Dudo que haya otra como tú: ni en originalidad, ni en su naturalidad, ni caridad, ni en la forma de decirlo, ni en el gesto que pones…lo demás sobra.
            Te sobran tu vestuario de lujo, tu música que te acompañe, tus chicos que te rodean, etc. Todo esto es parafernalia, apariencia, farfolla, ¿lo entiendes? Al programa le basta y le sobra  con solo tu presencia, tu lengua, tus gestos y tus sentimientos. Y de todo esto, desgraciadamente, suele haber poco en este mundo que vivimos.
            No quieras irte ni que quieran prescindir de ti. Te necesitamos. Con solo tu palabra estás haciendo una grandísima labor; altruista, generosa, cristiana, caritativa. Y de eso y mucho más, no podemos prescindir. Tu eres como el maná que le caía del Cielo todas las mañanas a los israelitas en el desierto, y con eso tenían para comer todo el día. Tu maná es lo que le “cae” a cada familia que pide o solicita algo que no tiene y que lo necesita. Y los lunes por la noche también le vienen a estos “israelitas” andaluces necesitados, aquellas “palomas” que se dejaban coger fácilmente, como complemento de su escaso “menú”.
            El desierto es Andalucía; el “maná”, son las necesidades de estos andaluces-israelitas, pero tu, Toñi, nunca podrás llegar a ser Moisés, que era el que conducía a su pueblo, algo así como tu conduces tu programa.
            Tus teleespectadores, que serán legión, no lo dudo para oírte y escucharte, solo necesitan, creo que tengan, al menos, dos cosas: un corazón y un cierto grado de sensibilidad.
            Esa eres tú, aunque tu interior será difícil de saber. Tú eres más que todo eso, lo que se ve a diario es lo que desborda de tu bondad. Y eso nunca lo veremos ni lo sabremos. Desgraciadamente.
De Sanlúcar saliste cierto día
río arriba hallando un trampolín
y en Canal Sur llegaste a tal fin
que hoy te quiere y te adora Andalucía.
Tu programa es todo simpatía
y está lejos de ser un folletín
de los brillos, los gritos y el trajín,
tu labor es de fe y de alegría.
En la “tele” entre Málaga y Sevilla
eres voz, y esperanza y eres luz,
y que aquel que te ve se maravilla.
Portavoz eres tú del andaluz
que al mirarte feliz cada mañana
te quisiera como hija o como hermana.



José Arjona Atienza
Cádiz, 02 de diciembre de 2012

El tiempo que hará...