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miércoles, 4 de septiembre de 2013

A LA VIRGEN DE LOS SANTOS





En el olivar plantado
Hay un santuario blanco
Donde Dios tiene a su madre
Que es la Virgen de los santos.

Anidan junto al borde de los campos
Un océano de luces florecidas
Racimos doloridos de oraciones
Y esperanzas de cura en las heridas.

Ella es el mar de mi descanso en tierra
Mi  brote de rocío en el olvido humano
Maceta tierna de mi inocencia en rosa
Es un brote de agua
Que refresca mi alma con sus manos.

Es la rosa herida de mis lágrimas
De mi suspiro eterno es la mañana
Es la sangre infinita de mi río
Que en los ojos de su cara se derrama

Es un círculo de sueños
Campos de trigos preñados
De tiernas y sangrantes amapolas
Que al alba rezan y en el ocaso lloran.

Labios que rezan sobre heridas vivas
Buscando la voz serena y clara
Como la orilla del mar busca las olas.
Y el consuelo sereno de su cara.

Eso eres Tú y más
Para mi corazón eres la aurora.



Manuel Guerra Martínez
4 de septiembre de 2013

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