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jueves, 2 de enero de 2014

ISABEL


¡Que buena serie hemos visto los que aprovecharan la noche del lunes! todos no, yo sí. Tan bien hecha llevada la acción y la intriga al máximo, los personajes bien caracterizados, y a la Alhambra y Sierra Nevada no hay que ponerles “pegas” porque ellas hacen lo que saben, sin moverse, siempre las mismas. Desde mi pueblo el pico Veleta, no el Mulhacén, que es más alto, y de haber estado allí pudiera haber visto hasta los personajes moverse, con un buen telescopio. A la serie no hay que ponerle reparos, ni a los moros ni a los judíos, en el gran teatro del mundo todos hacen bien su papel, el de rey es auténtico rey en su palacio, Segismundo hace de él mismo encerrado y encadenado en su cueva y otras veces en el palacio de su padre. Así terminan por volver loco al pobre. Tal vez a nosotros nos haría el mismo daño y es que hay algunos que se gastan unas bromas tan pesadas.
Algunos, según el título, creerían que iba a escribir sobre la Pantoja, a la que hacen guardia docenas de periodistas y paparazzi en la puerta de Cantora, en la misma carretera donde los coches pasamos a cierta velocidad; y esos seres humanos con el boli o la cámara fotográfica en ristre esperan a ver que mosca se mueve allí arriba en el cortijo. Otros pensarían en la Preisler, famosa por sus innumerables cuartos de baño y el pueblo español guasón e irónico que es, lo bautizara con el acierto de “Villa Meona”. Y por qué no de Isabel Sartorius, tan mona ella, que pudo haber aspirado a ocupar el Palacio de la Zarzuela... pues no, hablaré solo de Michelle Jenner, no sé si se escribe así, hispano francesa, igual que mi amigo y compañero en Úbeda, Miguel Janicot del Castillo y que escribiendo a los 24 años su propia autobiografía en un libro que tituló “Tanguy” se hizo superfamoso, ganó el premio Goncourt, equivalente a nuestro Planeta y que se vendió como las entradas del Circo del Sol, y que ya se han agotado en Sevilla. 

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Que distinto todo a lo que nos imaginamos prematuramente, una Isabel reina forzuda, autoritaria, con más mando que Antonio Tejero en el congreso y que estos días ven unos ancianos, para intentar ver en el techo el impacto de las balas y luego sentarse en un escaño cada uno sin haber pasado por las urnas ni ganado elecciones algunas, esos que solo ganan 420 euros y no tienen para tanta hipoteca, de algún lujo, etc.
Pero otra vez se me escapa Isabel, claro ella iba a caballo y yo, a veces hasta con un bastón porque mi dichosa columna... Isabel tú has hecho un buen papel; digna, autoritaria, con voz de  mando, ¡quién le enseñó todo eso! hasta dominar tu misma montura blanca, como tú, como tu cabeza cubierta, como tu alma, tantas veces rezando, de rodillas, santiguándose al final de un modo especial. Su presencia ante las huestes moriscas le hizo ganar más batallas que el Cid Campeador, en su caballo Babieca, y eso que ya iba cadáver. Que lo pregunten en Valencia, que hasta su mismo rey Alfonso VI se enfadó con él porque ganaba tantas partidas como el Barcelona partidos.
A ti Isabel, medio francesita, te debemos tanto que algunos han aprendido más historia que cuando estudiaban E.G.B. o primaria allá en “El Parque”. Es que viendo se aprende más que escuchando o hincando los codos. La Pedagogía dice que es mejor aprender deleitándose, algo así como trabajar en el andamio escuchando las canciones de Rocio Jurado.
Ya conocen todos quién era Boabdil el Chico, tan cobarde, que su misma madre le increpó diciéndole “llora como mujer lo que no supiste defender como hombre” y él lloraba. ¡Que madre, con un par de frases!... Ante ti, Isabel, se inclinaban y hasta se arrodillaban todos, moros y cristianos, Colón y hasta los defensores de la Alhambra. Eras mucha reina, eras mucha mujer, temible y agradable, dura y dulce, como los actuales melones de invierno. ¡Qué dulzura con tu esposo, qué miradas, que complicidad! Y Colón que te trajo, además de su agradecimiento por ver su capricho cumplido, y su vasallaje. Isabel, ahí tenéis América, no de cabo a rabo como titularía José Luís Castillo Puche en sus innumerables artículos, que visitó Alcalá, hace 50 años y comió en la SAFA.
¡Que tiempos aquellos! Muchos caballos y ningún coche ni moto. Mucho trotar por los campos y poco embalarse por carreteras y autopistas, y tú reina de España y Portugal, y de Sicilia y el Franco Condado y lo que se pusiera por delante; tu eras la reina por excelencia y todo se te debía. Pero tú también le debes tu fama y tu prestigio a esta española-francesa que ha cautivado a tantos. Porque también lo ha hecho bien y también te ha representado. Desde ahora en adelante a las dos Isabel-es se os mira de una manera muy distinta, o sea, con muy buenos ojos. Habéis ganado las dos mucho con la serie, como el Atlético de Madrid que ganando casi todos los partidos es apreciado y ensalzado por todos los aficionados al deporte del balón. Todos apuestan por el caballo ganador y así no fallan. Tanto habéis ganado como al que le toca una primitiva de seis aciertos más el complementario y todo.
Y falta la tercera temporada, ¡qué nos deparará! Que objetivos, que triunfos os llegará a las dos, a la reina y a la actriz. Yo también apuesto por la Yegua ganadora. Las mujeres al poder, que hay quien ha dicho ya que la próxima presidenta de los Estados Unidos será una mujer, concretamente Hillary Clinton. A la Luna no sé si ha llegado alguna, pero el día que llegue pide a voces un novio como lo pide Toñi Moreno en su programa vespertino “Entre todos” y se queda tan campante. Ya se dijo “pedid y recibiréis”, “llamad y se os abrirá” aunque hoy cualquiera se fía y abre, aún con la cadena puesta.
Os agradezco que me leáis por el tiempo invertido en los escritos y, quizás por su contenido, aunque haya algunos que no estén de acuerdo con el autor, aunque si esto fuera así, no habría discrepancia de criterios, y sí unanimidad y amén a todo convirtiéndonos en borregos y ya quedan pocos e incluso hacen falta más para las Navidades que terminan. Esperémosle con alegría y entusiasmo dejando atrás este año feo y negro del 13 en el que poco bueno hemos visto salvo la alegría particular si en alguna casa la hubiera.
Paz y bien para todos, como dicen los Franciscanos.

Reflexiones:

La vela se consume por ayudar a iluminar a los demás; ¿ere tú como ella?
El caracol y la tortuga viven en su “casa”  y no pagan ni luz ni agua.




José Arjona Atienza

Alcalá, 2 de Enero de 2014

El tiempo que hará...