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martes, 10 de junio de 2014

EL SURFING

El surfing

Opinión
José Antonio Hernández Guerrero reflexiona, semanalmente, sobre el sentido de la dignidad humana en  Hacia un nuevo humanismo.
Tengo la impresión de que, en los terrenos del pensamiento, de la cultura y del periodismo, también se está extendiendo el surfing, ese deporte marítimo que practican  muchos jóvenes y que consiste en deslizarse sobre el mar sorteando las crestas de las olas. Ignoro si, en esta moda de superficialidad –o pensamiento débil-, influyen las estrategias publicitarias o las condiciones tan confortables de vida que, a pesar de la crisis, disfrutamos en nuestra sociedad “líquida”, pero el hecho comprobado es que aumentan considerablemente los escritores y los lectores que no se atreven a navegar, a nadar ni, mucho menos, a bucear en los libros ni en la vida.

Deberíamos hacer ejercicios que desarrollen la elasticidad de los músculos y que  eviten que se debilite la osamenta que nos proporciona estabilidad. Me refiero a esas convicciones profundas que hunden sus raíces en los principios sólidos de nuestra tradición occidental, y a esos conocimientos que alimentan una concepción digna de la vida humana, inspirada en los principios clásicos y en los valores cristianos de nuestra cultura. En mi opinión, nos vendría muy bien que los profesionales de la enseñanza, de la educación y de la comunicación nos estimularan, de una manera seria, rigurosa, clara e ilusionante, para que nos decidamos a conocer, a jerarquizar, a explicar, a difundir y, sobre todo, a vivir esos principios acreditados que nos dignifican a los seres humanos. Ésta sería una manera eficaz de secundar los deseos que todos tenemos, a veces sin saberlos expresar, de autorrealizarnos y de perfeccionarnos, aspirando y trabajando noblemente para alcanzar las metas del respeto, de la armonía, de la justicia, de la libertad, de la paz, a través de la humildad, de la sobriedad, de la solidaridad, del perdón, de la misericordia y de la fraternidad.

El tiempo que hará...