domingo, 19 de octubre de 2014

ANÁLISIS DEL DOMINGO - LA VANGUARDIA MISIONERA, GENTE DE OTRO GÉNERO


Hoy, domingo 19 de octubre, se celebra en todo el mundo católico el Domund, es decir, el día mundial de la propagación de la fe cristiana. Dentro de este día, destaca una legión de gente vanguardista, que dejaron su país por sembrar la semilla del cristianismo en el mundo y, en muchos casos, entregar su propia vida para ayudar a los más necesitados del planeta.

Miles de religiosas, de religiosos, de sacerdotes y de seglares han dado sus mejores años por evangelizar en nombre de Cristo según el mandato que él mismo dio a todos sus seguidores. El nombre más popular de estas personas es el de misioneros y misioneras. Sus destinos más frecuentes son  los países del tercer mundo; es decir, los más necesitados de nuestro mundo.

Tengo amigos misioneros y misioneras y hablo con ellos cuando vienen a descansar unos días al año a  España. Es, precisamente España, el país que envía más misioneros a los pueblos más necesitados. Me han contado muchas veces que sus objetivos prioritarios son: quitar el hambre con la creación de comedores para los más necesitados; lo segundo, curar a los enfermos y prever las enfermedades levantando hospitales; lo tercero, dar cultura con la creación de colegios;  lo cuarto, sembrar la semilla del Evangelio tal como mandó Cristo.

Actualmente, el continente que tiene más seguidores del cristianismo es América, evangelizada por los misioneros españoles. El mismo Papa Francisco es un fruto de la Evangelización hecha  por ellos. A su vez, el Papa-Francisco se ha convertido en el primer misionero de la cristiandad y el líder de las grandes religiones del mundo, como un objetivo de unificar a todos los que creen en Dios.

Desde los doce apóstoles, enviados por Cristo en el siglo I a todo el mundo, el número de los mártires ha ido en aumento. Los apóstoles –menos Juan-  murieron mártires. Los primeros cristianos fueron perseguidos  y martirizados, sirviendo de espectáculo para las masas que llenaban los circos. Las primeras órdenes religiosas enviaron misioneros a todos los continentes y muy pronto comprobaron que el elenco de los mártires iba en aumento.

Sin embargo, el número de cristianos no cesaba de crecer. Un proloquio corría de boca en boca con estas palabras: “La sangre de los mártires es semilla de cristianos.” En pleno siglo XXI y en muchos países del mundo, los cristianos siguen siendo perseguidos y martirizados. Pero ellos no mueren matando, mueren perdonando a sus verdugos, tal como hacían los primeros cristianos.    


Juan Leiva   


1 comentarios:

Paco Gil dijo...

Qué oportunas y agradecidas estas palabras, Don Juan. Nunca debemos olvidar la gran labor que han realizado y siguen llevando cabo tantas personas en beneficio de los más necesitados.Muchas gracias por recordarlo.

El tiempo que hará...