Mostrando entradas con la etiqueta juan leiva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta juan leiva. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de septiembre de 2016

CLÁSICO ALCALAÍNO - RAFAEL LEIVA SÁNCHEZ

                                  


Como en ocasiones anteriores, presentamos hoy a un alcalaíno que ha estado en nuestro pueblo para celebrar la misa de los emigrantes que han venido a rememorar sus raíces.

Presentamos su perfil como persona que puede motivar nuestra vida y para vivir nuestros ideales cristianos. He aquí su sencillo perfil de religioso carmelita y activo bienhechor,como profesor en España y en otros países.

RAFAEL  LEIVA SÁNCHEZ,

Religioso de la Orden del Carmen. Actualmente en la comunidad de Osuna (Sevilla)


Nació en Alcalá de los Gazules (Cádiz) el 29 de noviembre de 1942, hijo de Patricio Leiva García y Gaspara Sánchez Sánchez, es el número doce de trece hermanos: sus abuelos paternos fueron Cristóbal Leiva Lucena, natural de Benamejí (Córdoba) y Jacinta García Barroso, natural de Alcalá de los Gazules; los maternos, Cristóbal Sánchez García, natural de Albox (Almería) y Catalina Sánchez Sánchez, natural de Alcalá de los Gazules. Fue bautizado en la Parroquia de  San Jorge de Alcalá de los Gazules el 16 de diciembre de 1942,  y a los pocos días llevado a Jerez de la Frontera (Cádiz), donde se trasladaron sus padres.

         Hizo sus primero estudios en la  Escuela de San José de los Hermanos de La Salle de Jerez de la Frontera, y al mismo tiempo era monaguillo de la Iglesia del Carmen de los Padres Carmelitas de Jerez, cuyo convento se encuentra frente a la casa de sus padres en la Plaza del Carmen de la misma ciudad.

         Ya de niño sintió la vocación religiosa a la Orden del Carmen y fue enviado al Seminario Menor Carmelita de Hinojosa del Duque (Córdoba), donde hizo los estudios de Bachiller. Hizo el año de Noviciado (año preparatorio para hacer los Votos Religiosos) en el convento carmelita de Jerez de la Frontera. Los tres años de estudios de Filosofía, preceptivos entonces, los realizó en el convento carmelita de Osuna (Sevilla). Para los estudios de Teología fue enviado a Roma, donde obtuvo la Licencia en Teología Dogmática por la Universidad Gregoriana. En Roma fue ordenado sacerdote el 18 de abril de 1968.

         Regresado a España, como primer destino fue enviado al Colegio Santo Tomás de Aquino de los Padres Carmelitas en Tomelloso (Ciudad Real), donde estuvo cinco años impartiendo clases a los alumnos de Bachiller. Tras dos años en la comunidad carmelita de Osuna (Sevilla), fue enviado al Colegio San José y a la Parroquia Ntra. Sra. de Begoña que tienen los Carmelitas en el Barrio de Begoña de Madrid, allí permaneció hasta 1999.

         En el Capítulo Provincial electivo del año 1999 fue nombrado por tres años Prior Provincial de los Carmelitas de la Provincia Bética con sede en Sevilla (los religiosos llaman Provincia a una amplia Región, en este caso la Provincia Carmelita de la Bética comprende: Andalucía y Madrid, Venezuela y Burkina Faso (África). No había terminado los tres años de mandato, en el año 2000 fue elegido Consejero General de los Carmelitas para Europa (zona mediterránea:España, Portugal, Francia, Italia y Malta) y Delegado General para todas las Monjas Carmelitas de clausura del mundo. En este cargo permaneció hasta 2007, regresando a España y fue elegido de nuevo Provincial de los Carmelitas de la Provincia Bética hasta 2014.

         Desde esta última fecha, se encuentra en el convento de los Carmelita de Osuna (Sevilla), fundado en el siglo XVI y donde los carmelitas atienden el culto de la iglesia del Carmen y a tres monasterios de Monjas de Clausura (Carmelitas, Mercedarias Descalzas y Concepcionistas) además de cooperar con Caritas y, cuando se les solicita, con las tres parroquias de la Villa. Al encontrarse Osuna prácticamente en el centro de Andalucía, los Formadores de otras Órdenes y Congregaciones religiosas de la zona de Sevilla y Granada, han designado el convento para recibir una vez al mes Cursos de Formación para los/as jóvenes postulantes y novicios/as de las mismas, unos 56 jóvenes.

         




Juan Leiva Sánchez

martes, 13 de septiembre de 2016

CRÓNICA DE UN ENCUENTRO DE EMIGRANTES ALCALAÍNOS

                        


La tarde del viernes 9 de septiembre, en la Iglesia de la Victoria de Alcalá de los Gazules, se celebró un encuentro, auspiciado por el párroco de la ciudad, Tomás Díaz Artola, y el sacerdote alcalaíno, de la Orden del Carmelo, Padre Rafael Leiva Sánchez, miembro de la Comunidad de PADRES CARMELITAS DE OSUNA (SEVILLA) Y EMIGRANTE ALCALAÍNO desde 1942. Asimismo, un nutrido grupo de emigrantes llegaron a la ciudad.

A las 6 de la tarde en la  Estación de Ferrocarriles de Jerez de la Frontera, recogimos al Padre carmelitano, Rafael Leiva, para trasladarnos a la Ciudad gaditana de Alcalá de los Gazules. Inmediatamente, tomamos la autovía de Jerez-Los Barrios, bajo un cielo azul-marino  de un cielo cuajado de aspas eólicas y  brillantes estrellas. Nos trasladamos a  una de las ciudades más bellas de la provincia gaditana, Alcalá de los Gazules.

Al llegar a la curva del Puerto de Levante, los ojos se iluminaron, como tanta veces, al aparecer en el escenario de la arquitectura alcalaína. Esa imagen la llevamos grabada en el alma todos los alcalaínos y, al verla, revive nuestra historia. La Alameda de la Cruz se fue cuajando de alcalaínos y, en poco tiempo,  abarrotando la Iglesia  de la ciudad y de alcalaínos de la ciudad y “de alcalaínos de la Diáspora,   invadiéndolo todo.

La bella iglesia de La Victoria se llenó hasta rebozar y los ojos de los presentes se humedecían recordando los años de la niñez, las primeras comuniones y muchas de las bodas celebradas en al iglesia. El mismo Padre Rafael estaba emocionado y nos recordó algunas anécdotas de su infancia.

El colofón del encuentro lo marcó un precioso himno dedicado a Alcalá y desgranado de bellos aspergios, que armonizarían las celebraciones de la Virgen de los Santos y la del patrón San Jorge.


La Alameda recordaba las celebraciones clásicas de la ciudad y, al llegar a la Playa y la cuesta de Sto. Domingo, destacan dos edificios, el cine y la antigua plaza de toros. 



Juan Leiva

domingo, 28 de agosto de 2016

LA EMIGRACIÓN, EL REFUGIO Y EL AMPARO


El fenómeno de la emigración ha existido siempre, con grandes diferencias, debido a la situación de las personas que lo tienen que afrontar  porque la incapacidad lo han obligado a abandonar su tierra por distintas causa: el trabajo, la formación de los hijos; las enfermedades, las guerras o los acontecimientos naturales, como  lo sucedido en Italia en estos días. Esas causas obligan a muchas personas a abandonar su ciudad, su pueblo, su hábitat. Nuestro Alcalá sabe mucho de ellas, porque ha sido protagonista repetidas veces de tener que abandonar nuestro pueblo.  Generalmente, el abandono y la emigración de la patria es voluntaria, pero a veces obligada, buscando una acomodación o  establecimiento más humano en otro país o en otras tierras.

Existen otras causas muy distintas en países subdesarrollados, como el exceso de población, la disconformidad política, la persecución religiosa…Por algunos de estos motivos emigraron los hugonotes franceses  a Alemania y los puritanos ingleses y escoceses a América. En 250 años emigraron a América casi un millón de españoles.

El mes de septiembre es uno de los que acoge la vuelta de muchos alcalaínos, porque no asumen desvincularse definitivamente de nuestro Alcalá. Los países del Tercer Mundo, en cambio, huyen los que sufren.

Viene a coincidir con los meses veraniegos y con los patronazgos marianos de muchas Vírgenes en la mayoría de los pueblos de Andalucía. Y tienen que huir para refugiarse en otros países.

Las imágenes de la Vírgenes se pasean por todos los mares de España, por los ríos y por las riberas marítimas implorando la bendición de las primeras lluvias. No se trata de una moralina espuria, ni de un alcohol garrafero, ni de humos de estupefacientes. La pretensión de la moral laica ha resultado ser un espejismo. Y los Estados de la Europa del siglo XXI ha demostrado ser malos tutores de la moralidad sana. Pero el sentido religioso común de las jóvenes y los jóvenes han preferido acudir a los santuarios y a las ermitas, para pedir protección.

Alcalá ha tenido siempre un buen toldo y un buen manto para acoger a los adolescentes, a los jóvenes y a todos los fieles que acuden al santuario. Entonces comenzará el silencio mariano y no habrá ruidos, porque ya sabemos que el ruido no hace bien, ni el bien hace ruidos. Y allí todos, los de dentro y los de fuera, para orar y pedir protección. Y la Virgen en el camarín.
                                                                                                  

                                                                    Juan Leiva

viernes, 19 de agosto de 2016

ENCUENTRO DE EMIGRANTES EN ALCALÁ DE LOS GAZULES



Andrés, puntualmente como siempre, me ha enviado el acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de nuestra ciudad de Alcalá, sobre la decisión, en el punto 12, de cambiar el nombre de la Plazuela por el de “Plazuela de Emigrantes de Alcalá”. Acto que tendrá lugar en la misma plaza el sábado 25 de abril a las 11 horas.

A primera vista, el cambio de nombre de la Plaza podría parecer un capricho de un grupo de alcalaínos, que vivimos en la diáspora, y nos gustaría estar con más frecuencia presentes en nuestra inefable patria alcalaína, donde tuvimos la suerte de nacer. Y es verdad que también es eso, pero hay otra razón más poderosa, la necesidad de buscar el futuro para los hijos. Es una herida que no acabamos de curar y que se ha enconado, aumentándose el descenso de la población alcalaína en los últimos años.

Echando a vuelapluma un vistazo a la familia propia y a la de los familiares y amigos, hay otras razones paralelas que han influido también en la emigración, como el estudio de los hijos o el trabajo que no había en Alcalá. Pero el realismo nos obliga a considerar que, en el año 1.900, Alcalá tenía 8.077 habitantes. En la siguiente década de 1910, Alcalá contaba con 9.214 habitantes. En 1970, Alcalá tenía 11.221 habitantes. La diferencia entre el año 1977 y el 2005 es apabullante, Alcalá pierde la mitad de su población y se queda con 5.377 habitantes.

Las causas de esta emigración no son casuales, se vienen arrastrando desde la Guerra Civil, generalmente por motivos laborales. Hay una emigración interior que hicieron muchas familias buscando la vida y el estudio de los hijos en ciudades mayores, como sucedió en nuestra provincia con Jerez, Algeciras y Cádiz.

Hubo otra emigración hacia el exterior, principalmente a Venezuela, Argentina, México, Cuba y otros países sudamericanos por motivos laborales. En cierto momento, en estos países detuvieron la inmigración de españoles, lo que dio origen a una emigración clandestina desde Canarias, que llegó a alcanzar la cifra de casi 2.000 inmigrantes de distintas regiones. Lo ilegal de esta inmigración se debió al cambio de los gobiernos sudamericanos.

En 1956, España se adhiere a la Comisión Intergubernamental para migraciones europeas (C.I.M.E.). Este año se alcanza el record de emigrantes españoles a Venezuela, y la percepción del español promedio en España, cuya emigración había cambiado bastante.

La gran emigración llega en 1960 y se dirige hacia la Europa Occidental. En 1978, la Constitución concede la libertad de emigrar a todos los españoles y hay otra oleada de emigración que ha venido arañando a nuestra demografía alcalaína.

Sin embargo, la emigración no ha podido acabar con el sentimiento y las raíces de nuestros orígenes. Todos hemos llevado con orgullo nuestra naturaleza alcalaína. Es verdad que ha habido períodos más acuciantes que otros, pero nunca se ha perdido la conciencia de nuestra patria alcalaína, por su arquitectura, por su geografía, por sus costumbres, por su religiosidad y, sobre todo, por sus gentes. Esperamos que el día 25 de abril, a las 11 de la mañana, estemos en la Plazuela todos los emigrantes que podamos acudir, para agradecer al Ayuntamiento y a Alcalá la rotulación que han dedicado a los alcalaínos de la diáspora.

Juan Leiva


martes, 21 de junio de 2016

VERANO ALCALAÍNO A LA VUELTA DEL CAMINO

              

La palabra “verano” viene de dos vocablos latinos: “veranum” “tempus”: “tiempo primaveral”. Es la estación más agradecida del año, no sólo por la alimentación, que se resuelve con agua, pan,  frutas, sandía y melón; sino porque las noches son cortas y los días largos, comprendidas entre la primavera y el otoño. En los trópicos, la temporada es de sequía, que dura unos seis meses. Dice el refrán que “marzo y septiembre” son dos meses hermanos, de despedida: uno se despide del invierno y, el otro del verano”. En Alcalá, septiembre es frutero, alegre y festero. Y, en San Miguel, todos los frutos están como la miel y el vendimiador corta los racimos de dos en dos. Y hay otra razón y es que casi todos, cuando le piden que trabaje, contestan: “Estoy de verano”.

El verano se ha simbolizado frecuentemente por una mujer joven  coronada de espigas sosteniendo una hoz y una gavilla o el cuerno de la abundancia, porque todo el mundo espera de la tierra la generosidad y gracia de todo un año produciendo, y la hoz  afilada para recoger el fruto del ciento por uno.   

Pero el verano pasa en un salto y viene septiembre amenazante: ”Septiembre, o seca las fuentes o arrastra los puentes.” ”Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.” ”Septiembre, el mes más malo que el año tiene.” “Y en septiembre, el enfermo tiemble.” ”Septiembre sereno, ni malo ni bueno.”

Septiembre es el mes en el que todo comienza; todo: la tierra de los campos, las clases de los alumnos, la limpieza de las casas, las fiestas del pueblo, el verano de San Miguel que faltará muy rara vez. La temperatura y las aguas se preparan para romper los terrones del verano. Y la Virgen de los Santos espera con paciencia infinita, para recibir a todos los hijos de Alcalá, los de dentro y los de la diáspora.

Cuando acaba el verano, parece que se nos escapa el entusiasmo, pero no es así, porque sin un buen comienzo, no hay buen final. Agustín Alcázar dice en su recopilación de refranes: ”Por febrero y septiembre, a las seis anochece y a las seis amanece.”
                                                      


 Juan Leiva

miércoles, 20 de abril de 2016

CLÁSICO ALCALAÍNO - DON FERNANDO OTÁLORA PATÓN


                   
En la Historia de Las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia(SAFA), de Alcalá de los Gazules, aparece, en el 11º lugar del Apéndice I de los profesores y directores, la reseña de don Fernando Otálora Patón, natural de Castellar, provincia de Jaén, nacido el 22 de mayo de 1931. El pasado 6 de marzo de 2016 murió en Cádiz, después de haber sido maestro nacional, director escolar y emérito desde 1993. Tuvo tres hijos: Francisco Javier, Luis Manuel y Mayte.

El título de “los verdaderos maestros” es uno de los más reconocido por la sociedad. El mismo Jesucristo advirtió a los apóstoles: “No llaméis maestro a cualquiera, porque sólo hay uno, vuestro Padre que está en los cielos. Los alumnos suelen tener un recuerdo imborrable de aquellos que han sido auténticos maestros. Y cuando son personas modestas y salidas del pueblo, conservan todo lo que han aprendido de ellos.
Andrés Moreno Camacho me ha enviado una detallada biografía de don Fernando Otálora y se lo agradezco con toda el alma, porque me he acercado a un maestro bueno y sincero, que supo hacer el bien en nuestro pueblo de Alcalá de los Gazules.

Fernando era hijo de un mulero de Castellar (Jaén). Hijo primogénito de José Otálora Botias y Luisa Patón Hervás. Tuvo una hermana, Juana. En 1936, sus padres se separaron y José volvió a la casa paterna, mientras su madre trabajaba en un cortijo de Castellar, emigrando después a Madrid , donde trabajó n el servicio doméstico. Fernando tuvo que quedar en manos de sus abuelos maternos y entró como interno en la SAFA, recién creada por el padre jesuita Rafael Villoslada, de Úbeda, donde cursó los estudios primarios y secundarios, hasta ingresar en la Escuela de Magisterio que los jesuitas tenían en el internado. Acabó la carrera en la segunda promoción de la misma junto con Julián Sánchez Hermosilla.

El último año de carrera  obtuvo el premio literario del Ayuntamiento por un trabajo sobre “El Quijote”. Terminados los estudios, dio clase en la  en el Colegio de la SAFA en Andújar, sustituyendo a don Manuel Velasco, trabajando como inspector y cuidando con los internos. En la primavera de 1953, se incorporó por tres meses en el Campamento militar de Cerromuriano (Córdoba). Terminó los restantes meses de mili, que los terminó en el regimiento de Soria de Sevilla y en la Escuela Superior del Ejército de Madrid. Este período lo aprovechó para preparar oposiciones a Maestro Nacional, que consiguió en 1955. Su primer destino lo tuvo en 1955, en la Escuela Unitaria de Montuerga (Segovia), donde tomó posesión el 1 de noviembre. El curso siguiente fue destinado al Colegio de SAFA de Alcalá de los Gazules (Cádiz), donde conoció a la que sería su mujer, Francisca San Agustín Reguero.

El 1 de octubre llegó a Cádiz, donde tomó posesión de la Dirección de la Escuela de SAFA hasta 1987. Se jubiló como emérito en 1993.Mantuvo las buenas relaciones con los alumnos y familiares, con una prodigiosa memoria que le permitía mantener la amistad con todos los alumnos y mantener el reconocimiento de sus fisonomías. Desde 2008  residió con sus hijos  Luis Manuel y Mayte y su yerno Carlos Sesmero Otálora. El 22 de mayo de 2015 cambió su residencia a Cádiz en la casa de su hijo Javier y su nuera María Jesús HUERTOS. Murió rodeado de su familia el 6 de mazo de 2016.

Su máxima era: ”Si haces algo, hazlo bien.” En “Mis relatos afirma que se lo debe todo a los jesuitas, como persona agradecida y religiosa. Dejó en Alcalá una estela luminosa de trabajo, de paz y de amistad, recibiendo de sus habitantes en general, y de los padres y  alumnos de SAFA en particular, el reconocimiento de un hombre bueno y laborioso.
                                                                                                   

Juan Leiva

  

jueves, 14 de abril de 2016

EVOCACIONES DE LOS TIEMPOS EN ALCALÁ DE LOS GAZULES

                         
En Alcalá, de pequeños, vivíamos los tiempos. No lo tomábamos en consideración, porque de  eso se encargaban los agricultores, pero lo sentíamos en nuestro cuerpo, en nuestros patios, en nuestras comidas, en nuestros campos, en nuestros árboles, en nuestro cielo. Los tiempos transcurrían según la posición de los astros. Había tiempos para cada estación: uno para nacer; otro, para crecer; un tercero, para madurar;  y el último, para relajarse,  y, si es la hora, para descansar. Había también dos equinoccios, en el que los días y las noches eran iguales: el 21 de marzo, principio de la primavera; y el 21 de septiembre, principio del otoño.  Y dos solsticios: el 21 de junio, el día más largo, o solsticio de verano; y el 21 de septiembre, la noche más larga, o solsticio de invierno.

PRIMAVERA.- Todo comenzaba con la Semana Santa y San Jorge. La primavera era para nacer. Los campos se tornaban verdes, conjugados por los árboles, las aguas y el sol. Y los cielos se inundaban de pajarillos y se vestían de azul. El ambiente se imbuía de olores, del azahar de los naranjales y de los limoneros. El sol se colaba por las rendijas de las puertas y las flores ocupaban todos los rincones de los  patios y de las macetas. Para comer había frutas en abundancia a todas horas.

VERANO.- El verano era para relajarse, para jugar, para dormir, para bañarse, para tomar gazpacho fresco, para perseguir el carrillo de los helados, para bajar al río Barbate, para poner perchas y cepos, para jugar de noche en la Alameda y recorrer los domingos la calle Real. Para sentarse de noche en las puertas y no acostarse hasta que la luna se marchara tras los picachos de la sierra. Para subir a la plaza Alta y jugar en la bocana.

OTOÑO.- El Otoño era para renovarse, para comenzar los colegios, para esperar a don Manuel en el Patio de las Campanas, para dormir temprano, para hacer las tareas, para ver caer las hojas de los árboles, para ver gozar a los seis ríos de Alcalá, para que la gente del campo prepararan las tierras para recibir las primeras lluvias. Para sentarse en la estufa y  gozar el calor del picón

INVIERNO.- El invierno era para el descansar de los mayores, para reunirse en tertulia en los bares y en los casinos y jugar al dominó en la Alameda de la Cruz. Y para morir en paz. El imperio del tiempo lo llevaba el reloj de la Alameda.    



Juan Leiva

martes, 23 de febrero de 2016

EVOCACIÓN ALCALAÍNA - LA ERMITA, CARACENA, ALCALÁ Y LA PLAYA


El domingo amaneció campero, como si Dios se hubiera vestido de azul, -que diría Juan Ramón-, e invitara a conectar con la naturaleza. De manera que no lo dudamos y, después del desayuno, decidimos, sin ninguna incertidumbre, irnos a la ermita, ver a la Virgen y   participar en la santa misa. A un lado y otro de la autovía, los campos estaban cubiertos de verde, de paz, de salud, de esperanza… Incluso la temperatura se había decidido a subir.

De Jerez a Alcalá, la exuberante vegetación autóctona inunda el  alma, como si la primavera se hubiera desbordado antes de tiempo. Pero la feliz ocurrencia la habían tenido otras muchas personas, de manera que la explanada del santuario estaba ocupada por un buen número de automóviles. Un puestecillo, con la riqueza de la vegetación silvestre, ofrecía los espárragos; otro, las tagarninas, y otro, los dulces y la miel del Aljibe de Alcalá. Todo era una espléndida oferta. Hasta el levante hizo su aparición y movía con alegría las aspas de los molinos eólicos, los árboles gigantes, las plantas airosas  y las cabelleras de los visitantes.

La ermita estaba a tope. Y todos estábamos jubilosos alrededor del santuario. Hasta el santero vino a saludar a Andrés, a Inés y a nosotros. El nuevo Hermano Mayor de la Hermandad, Arsenio Cordero, repartía las actividades que debíamos realizar en la celebración de la Eucaristía. Y hasta la Virgen parecía sonreír con su cara y su corona de oro. Los exvotos ocupan ya todos los tramos del muro interior de la iglesia, porque la Virgen no cesa de repartir favores. Y a todos nos entusiasma que por allí hayan pasado todos nuestros antepasados cargados de fe.

El nuevo cura y pastor de los fieles es Tomás Díaz Artola, un portuense inefable que derrocha  afabilidad, en un año, llamado por el Papa-Francisco, Año de la Misericordia. Una fila de gente de todas las clases y edades, aguardaban para entrar en la sacristía y saludar al padre Tomás.

De allí nos fuimos hasta Alcalá. Para mí, la calle de los Pozos es la más clásica de Alcalá. Pasamos por La Tenería, para dirigirnos a la Venta Caracena, un lugar de buen gusto,  de buena comida alcalaína y de servicio de lujo. El lugar invita a volver.

Y de allí, a La Playa. Dimos un pequeño rodeo para ver el Puerto de la Pará, la finca La Joya y las salinas.


Cuando llegamos, no lo podíamos creer. La Playa era un hervidero de gente. Pude saludar a Juan Vargas-Machuca Fernández, el cual me informó que ha hecho una réplica del paso pequeño de la Virgen de los Santos, que se venera en la Iglesia de la Victoria y de que Diego Álvarez Mateos está confeccionando una memoria descriptiva de este proceso para que todos los alcalaínos puedan conocer los trabajos realizados.

Los niños corrían y jugaban a todo capricho. A mí me invadió la melancolía porque, en ese mismo lugar yo había vivido las ferias más bonitas de mi vida, desde los tres a los diez años. Hasta las torres se asomaban a la Playa para ver la alegría de Alcalá. Ahora no era la feria, eran los carnavales. En mis tiempos no había carnavales, los prohibió Franco. Por la autopista volvíamos en silencio, con morriña, con añoranza, después de haber pasado un día inolvidable en mi pueblo, Alcalá de los Gazules.   
                                                                                                                                 


Juan Leiva 

sábado, 16 de enero de 2016

EL CENTRO DE LA SAGRADA FAMILIA Y SU 61º ANIVERSARIO



Entre las instituciones establecidas para atender a la adolescencia y a la juventud alcalaína, en orden a su educación y cultura, las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia (SAFA) ocupa uno de sus primeros puestos. Es de tanta trascendencia los servicios prestados a la religión y a la enseñanza que la ciudad de Alcalá de los Gazules nunca podrá agradecer suficientemente lo que SAFA ha hecho. La legión de jóvenes alumnos y los claustros de profesores que han pasado por ella han dejado una estela luminosa que jamás se borrará.

Inicialmente, el Centro SAFA quiere celebrar este domingo, 17 de enero de 2016, la fundación del Centro. Inicialmente, atendió a una población formada en gran parte por braceros del campo y por albañiles, población inestable, porque muchas familias permanecían ausentes del pueblo gran parte del año, por lo que sus hijos sólo iban a la Escuela de diciembre a mayo. Por otra parte, las necesidades familiares les obligaban a colocar a sus hijos cuando apenas tenían fuerzas para el trabajo, de tal manera que las clases se veían muy disminuidas.

No obstante, tanto los profesores como los mismos alumnos estaban convencidos de que SAFA debía seguir funcionando por el bien de la juventud de nuestro pueblo, de manera que el Rector pidió al Inspector-Jefe de Cádiz una subvención para el comedor de la Escuela. La Escuela Graduada fundada con cuatro grados, se amplió a los ocho niveles y dos parvularios hasta reunir 369 alumnos en 1968. El Centro abrió anchos horizontes y se amplió con la implantación del Pre-aprendizaje y los Cursillos de Formación Profesional.
Se abrieron talleres para adolescentes de 13 a 15 años, y para jóvenes de 18 a 25. Como consecuencia, se reconoció el Centro en su calidad de Formación Profesional en 1961. El Primer Cursillo se inauguró el 24 de noviembre de 1962 con 20 alumnos salidos de las 47 solicitudes de ingresos. En 1974 se construyó la Escuela-Hogar con capacidad para 80 alumnos aumentando aún más la población estudiantil.

El Ayuntamiento estuvo a la altura de las circunstancias y colaboró concediendo 100.000 pesetas de subvención anual. Y, por su parte, la Fundación de Nuestra Señora de los Santos y San Antonio, como dueña del edificio, colaboró igualmente.

Don Jaime Cordero Domínguez, Director Gerente de las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia, de Alcalá de los Gazules, con tal motivo y como cristiano agradecido, ha pedido que se celebre la Eucaristía de Acción de Gracias, por todos los beneficios recibidos durante estos años, a las 11:30 en la parroquia de San Jorge. Por lo que invita a todos los antiguos alumnos, a los alumnos actuales, al Claustro de Profesores y a todo el pueblo de Alcalá a la celebración.
                                                                                    


Juan Leiva
17 de Enero de 2016

jueves, 14 de enero de 2016

CLÁSICOS ALCALAÍNOS - SAN JUAN DE RIBERA



Uno de los privilegios más deseado por cualquier pueblo o ciudad es el contar, entre sus habitantes, con alguien que haya conseguido escalar la difícil cumbre de la santidad. Eso se concede a aquellas personas que han practicado heróicamente las virtudes cristianas, comenzando por el amor a Dios y terminando por su entrega al amor al prójimo. Precisamente, hoy día 14 de enero, celebra la Iglesia la fiesta litúrgica de San Juan de Ribera, cuya niñez pasó en nuestra ciudad.

San Juan de Ribera era hijo natural de Per Afán de Ribera y de Doña Teresa de los Pinelos. Según Sánchez del Arco, nació en Sevilla en 1532 y fue reconocido por su padre. Al fallecer su madre, siendo muy pequeño fue enviado a Alcalá donde se crió. Se asegura que estudió en el convento de los dominicos, donde hoy se encuentra el Centro Cultural “Santo Domingo” junto al Mercado de Abastos.

Desde los 12 años estudia en Salamanca. Con 25 años fue ordenado de presbítero “A título de un beneficio que su familia fundara en Alcalá de los Gazules.”

Aun cuando pudo suceder a su padre en el título, renunció a ello y optó por la vida religiosa y llegó a ocupar la sede episcopal de Badajoz entre 1562 y 1568, momento en que el Papa Pío V le nombra Patriarca de Antioquía y Arzobispo de Valencia, cargo en el que se mantendrá hasta su muerte, el 6 de enero de 1611. Su labor pastoral y humana le granjearon, desde muy pronto, fama de santidad y dio lugar a que se realizaran abundantes biografías sobre su persona.

Fue declarado beato en 1796, y canonizado en 1960. Desde su beatificación existe una pequeña talla con su imagen en el coro parroquial de la parroquia de San Jorge. Y en  el Colegio del Patriarca de Valencia, se levanta un gran monumento a San Juan de Ribera, realizado por el artista Mariano Benlliure. Realizó una gran labor pastoral en el intento de convertir a los moriscos de aquel reino.
                                  

Juan Leiva


domingo, 10 de enero de 2016

EVOCACIONES ALCALAÍNAS - UN VISITANTE INOPORTUNO


En Alcalá se presentaba, por estas fechas, cada año, un visitante inoportuno. Llegaba cuando menos se esperaba. Era intempestivo, extemporáneo, impertinente, sobre todo para los mayores y para los agricultores. En cambio, para los chavales, era bien recibido y, al salir de la Escuela, se iban por el carril alto a la bocana de la Plaza Alta, -donde estaba el altar de la Virgen de los Santos-, para retarse con el visitante. El visitante era el levante, y los retos de los chavales atravesar la bocana sin caer, y jugar a la pelota sin ceder.

En torno al levante de Alcalá, hay todo un léxico y un refranero que ha creado el mismo pueblo con sabiduría de siglos, expresando las caras con que se suele presentar cada año. Así, cuando traía lluvia, se decía: “Cuando con levante llueve, hasta las piedras se remueven”. En la bocana de la Virgen de los Santos, nos poníamos con los brazos y el babi abierto para parar el levante. Generalmente, éramos arrastrados por la ventolera y nos llevaba hasta la casa de enfrente.

“Con levante en calma viene la sequedad y no se puede ni respirar.” Venía pocas veces, pero la calma calentaba el aire, lo dejaba quieto y no se podía dormir hasta la madrugá, cuando se le decía al hermano: “Échate pallá”. porque los cuerpos sudaban y las habitaciones no se enfriaban hasta que no bajaba el aire del Aljibe o subía la brisa del Barbate.

“El levante rondeño pasa por los montes y enciende los leños.” Venía del nordeste y acababa con los campos verdes. En un salto, los campos se volvían pardos. En cambio, “El levante solano sale con el sol y se va con el ocaso.”

 “La ventolera y el levantazo, hasta las banderas hace pedazos.”  “El levantichón y el levantuchón no traen ni un chaparrón.”


Dicen los refraneros que los refranes son dichos populares que enseñan o aconsejan sin libros. Son frases en verso o con cierto ritmo, fácil de memorizar. Ejemplos: “Cada refrán, dice su verdad.” “Cien refranes, cien verdades”. “Quien habla con refranes es un saco de verdades”.



Juan Leiva

jueves, 31 de diciembre de 2015

FIN DE AÑO


                           Que un año no es nada - que diría el tango”

Si esta noche vieja miramos hacia atrás, nos daremos cuenta que un año son doce hojas de almanaque; más aún,  que 12 meses apenas es tiempo para  conseguir un proyecto de estudio; que 48 semanas se las merienda  cualquier enfermedad; que la alborada de un día se da la mano con su ocaso y que, como diría Santa Teresa, “la vida, a veces, es una mala noche pasada en una mala posada.”

Y, sin embargo, todos tenemos experiencia de que un año nos haya traído la felicidad para toda nuestra vida; que doce meses de esfuerzo nos han solucionado unas oposiciones; que las cuarenta y ocho semanas del año nos han embargado en trabajos duros para bien de la familia;  que un momento presente bien aprovechado ha salvado la vida a la familia o a un necesitado.

Que las horas del día bien administradas dan mucho de sí y cada hora bien vivida es una fuente de energía. Que un momento pletórico de coraje puede salvar a una persona.
Los romanos eran sabios y sabían que el tiempo es el mejor tesoro que tenemos los humanos. Lo expresaban así: “Tempus fugit”: El tiempo huye, vuela, se escapa “Carpe diem”: Atrapa el día, aprovéchalo, exprímelo, sácale toda su riqueza. “Futurum incertum”: El futuro es incierto, aprovecha el momento presente, cada día tiene su afán, que volvería a decir la doctora Teresa “Opera manent”: Las obras permanecen, las palabras se diluyen, nuestras obras son la única realidad.

El año viejo puede ser el mejor regalo que nosotros mismos nos hacemos, o el castigo recibido, por haberlo derrochado inútilmente.

Sin embargo, el año nuevo puede ser un manantial de agua vivificante y transformadora. El Papa Francisco ha convertido el año 2016 en “El año de la misericordia”. Bastaría con que lo queramos aprovechar y lo empleemos en perdonar, amar y ayudar a  los demás.    




Juan Leiva

viernes, 25 de diciembre de 2015

EVOCACIONES ALCALAÍNAS: FELICITACIÓN NAVIDEÑA


“Felicidades a todos los alcalaínos de dentro y de la diáspora”.

Alcalá tiene tres símbolos icónicos que no se cambian nunca: La Virgen de los Santos, San Jorge y la Peña. La Virgen de los Santos es una imagen que se ha mantenido a través de los siglos como el principal referente religioso de nuestro pueblo. No hay un alcalaíno que no tenga proyectada en su vida la imagen de la Virgen de los Santos. No es sólo la fe que se trasmite en todas las familias, sino también en los colegios, en las iglesias del pueblo, en los establecimientos públicos, en las celebraciones anuales, en los nombres de muchas mujeres del pueblo, en el ambiente mariano que se extiende por todas las latitudes de Alcalá.

San Jorge es el segundo referente de nuestro pueblo. El caballero montado a caballo presidiendo el retablo de la Parroquia Mayor de Alcalá es otro icono que se impregna en nuestras mentes de niños y nos evoca siempre la figura del santo varón, luchando contra el mal  y venciendo al dragón. Oíamos en el último pregón que la celebración de San Jorge es una buena ocasión para hacernos reflexionar como una estela luminosa la vida y la obra de nuestro patrón. San Jorge será siempre nuestro patrón.


Y hay otro símbolo que puede que pase desapercibido, pero que está en la entrada de Alcalá por el paseo de San Antonio. Es la peña, una roca berroqueña de granito. Está formada por el fuego plutónico, constituida esencialmente por cuarzo, feldespato y mica. El granito es una roca dura, ardiente, de estructura granular que se combina con otros minerales y puede ser pulido y cortado a dimensiones con formas determinadas. Se emplea para carreteras duras, para los suelos más castigados y para escaleras muy transitables. Cuando éramos niños nos íbamos a la “Peña” a jugar. A veces los obreros nos echaban de allí porque barrenaban la roca para convertirla en granitos de carretera. Por eso ha quedado tan pequeña. Habría que conservarla, porque no sabemos desde cuándo está ahí, cómo llegó a colocarse allí y como se ha conservado hasta hoy. Los alcalaínos somos constantes y parece que lo hemos aprendido de la roca del camino de San Antonio.  

Los tres símbolos viene a recordarnos nuestro Alcalá en estos días de la Natividad del Señor, cuando se reúnen las familias, nos llenamos de alegría y cantamos los villancicos tradicionales de siempre. Muchas felicidades, buen año y un abrazo para todos los alcalaínos.
                                                                     




Juan Leiva

sábado, 19 de diciembre de 2015

EVOCACIONES ALCALAÍNAS - EL HOYO DE ALCALÁ Y LA COLMATACIÓN



Los chavales de los años 40 teníamos un espacio ideal para nuestro tiempo de ocio. Era “El Hoyo”, al que llamábamos en nuestro dialecto andaluz “El Joyo”. Todos los tiempos libres los pasábamos en el “joyo” jugando al fútbol, corriendo y saltando. El joyo era una hendidura profunda junto a la fábrica de la luz, donde se ubica hoy todo el espacio que tiene el parque situado en el Paseo de la Playa y el aparcamiento. Tenía todas las cualidades necesarias para nuestra necesidad de ocio y deporte. Nadie nos molestaba y a nadie molestábamos. Tenía, además, unos eucaliptos que llenaban de sombras las bajadas en verano. Después terminó siendo, durante algún tiempo, el campo de fútbol del Alcalá. Yo no sé porqué los chavales teníamos tanta curiosidad por saber cómo se había formado aquel lugar tan propicio para nuestros juegos. Algunos decían que fue el bombardeo de Alcalá en 1936. Pero otros decían que no, que aquello lo había formado un arroyo que venía del Lario. Pero ninguna de las dos  explicaciones tenían fundamento, porque los mayores decían que el hoyo siempre ocupó aquel lugar y nadie lo había hecho. 

A mí me  resultaba curioso y  preguntaba: “El hoyo de la Playa ¿Quién lo hizo? Un día se lo pregunté a Don Manuel Marchante, nuestro maestro de Escuela. Don Manuel me dijo que el hoyo lo había hecho la  Naturaleza. Me quedé un poco desairado, porque yo creía que lo habían hecho la gente de Alcalá. Pero don Manuel me dijo que los agricultores también lo hacían para aprovechar el terreno. Es decir, una operación que consistía en depositar sobre un terreno valdío los materiales limosos arrastrados por corrientes de agua, para rellenar y fertilizar los terrenos bajos y estériles. Es la colmatación. Pero la curiosidad me acompañó siempre, incluso de mayor. Cuando voy a la playa de la Puntilla en El Puerto y contemplo el estuario y la desembocadura en la bahía, no puedo olvidar  la colmatación.

En realidad son dos procesos emparentados que hay que distinguirlos: por un lado, se llama colmatado un río, en el caso del estuario en el cual se ha sedimentado material transportado por las aguas. El Guadalete lo tiene al llegar al estuario en la bahía. El Guadalquivir en Chipiona, lo que se llama “la barra” o muro de barro acumulado por el mar”.Allí aparecieron tres de los condiscípulos de mi niñez que murieron ahogados con otros cinco niños en Sanlúcar, y el que lo escribe lo puede contar. Se llama colmatado, también,  al material movido por el flujo y reflujo del bamboleo de las mareas en la orilla. 

Este proceso lleva finalmente a la formación de bancos de arena o dunas. Por otro lado, se dice que  el suelo está colmatado, cuando su permeabilidad original se ha reducido, a causa del progresivo entupimiento u obstrucción de los poros existentes entre sus partículas, con materiales finos transportados por el agua que se va infiltrando en las etapas iniciales. En Agricultura, el espacio a colmatar se aisla por medio de un foso o dique, y se divide, interiormente, en compartimentos progresivos, cada vez más bajos. En la Venta del Guadalete en Jerez, hay un muro que los jerezanos llaman “la Corta”. Recoge  los materiales más pesados, después pasa a otros compartimentos abandonando en ellos los materiales más ligeros. En Geomorfología,  es el relleno total de una depresión o cuenca por materiales sedimentarios depositados por el agua y arrastrados por agentes transportables. Colmatar es rellenar y fertilizar artificialmente los terrenos bajos o estériles con limos depositados por una corriente de agua. Pues eso, El Hoyo pudo ser una colmatación, según don Manuel.


Juan Leiva    

sábado, 12 de diciembre de 2015

EVOCACIÓN ALCALAÍNA - LA ERMITA, LA JANDA Y LOS PATOS SALVAJES






Este sábado, al volver del Campo de Gibraltar, entramos en el Santuario para hacer los deberes y orar cara a cara con la Virgen. El olivar, las dehesas de acebuches y el verdor de los primeros sembrados, ofrecían un remanso vivo de paz, que Fernando Toscano ya descubrió con su poema que acaba: “Buscadme, no lo dudéis. Buscadme siempre en Los Santos.”

La Janda y su entorno es uno de los últimos lugares donde pueden encontrarse aves que vienen de Marruecos, atraviesan el Estrecho y  llegan hasta el cortijo y la ermita. Sin embargo, sus valores e importancia ecológica no se han tenido en cuenta para frenar la ejecución de obras hidráulicas que provocaron su desecación.

Hoy, dentro de la ermita no había nadie. Lo invadía todo la paz y  el gorjeo de las aves que atravesaban los cielos. Entraron  dos hombres con máquinas fotográficas y se llevaron grabados las pinturas de los lienzos con los iconos que cubren las paredes. 

Comimos en la Venta de la ermita, servida por los hermanos Germán y Guillermo Márquez Gil, a base de carne, chacina, aceitunas, queso, pan alcalaíno y café puro. Desde allí podíamos divisar el olivar, los acebuches y los campos abiertos a todas  las humedales.

De pronto, una patrulla de ánades salvajes irrumpieron en el cielo perfectamente organizados. Aves de pechos blancos y rojos, con cuerpos negros, atravesaron el cielo. Dicen que en nuestra comarca hay 380 especies y subespecies que se pueden localizar en el área de la Janda: residentes, nidificantes e invernantes.

La naturaleza lo invade todo, mientras la imagen de la Virgen espera a las personas que mantienen una fe que le devuelve la esperanza para seguir viviendo y ayudando a su familia con las oraciones.

Entre tanto, los humanos  nos enredamos en peleas absurdas, las aves del cielo disfrutan de la libertad, viven seguros del alimento que Dios les facilita diariamente y trinan de alegría cada mañana para anunciar la aurora.

Las Navidades están ya ahí, pero son una paradoja. Tienen una cara que anuncia la paz en todos los pueblos y se cantan villancicos en todas partes. Pero hay otra cara triste, oscura: la de los enfermos desahuciados, la de los niños sin esperanza, la de los atrapados por los narcóticos y soporíferos, las personas sin trabajo, la de los desesperados…  





Juan Leiva

                                      

miércoles, 25 de noviembre de 2015

"EL ISLAM, AL-ANDALUS Y EL ARABISMO"

                                         
Para nosotros los andaluces, todo comenzó cuando un árabe, llamado Tárif, con un grupo de africanos, pusieron sus pies en un lugar de Andalucía que, desde entonces, se llamó “Tarifa”. Un año después, otro árabe casi con el mismo nombre-Táriq-desembarcó con otro grupo en el Peñón y se afincó en la roca, denominándola “Gibral-Táriq-“, es decir, Gibraltar, tal como la seguimos pronunciando hoy. Ahí comenzamos a tomar contacto con los musulmanes y con sus costumbres islámicas. Hoy, después de ocho siglos, a todo el que haya nacido aquí se le sigue llamando con el sobrenombre de andaluz (andalusí). Mientras tanto, un grupo de mahometanos  y de otras razas siguen viviendo en el Peñón.

El nombre de Islam, sin embargo, no significa haber sido sometido por los árabes, sino por el Dios Único, “Allan”. La invasión no quiere significar una colonia sometida a la voluntad de los invasores, sino a la voluntad de Dios. La religión no sería la de los judíos, sino la predicada por  Mahoma, con una única fuente, “El Corán”, y mediante una sola tradición, la oral. Un Dios Único ha creado de la nada el mundo y de antemano lo determina todo, incluso las acciones del hombre, el cual, a pesar de todo, es libre.

En distintas épocas del mundo, Dios envía a sus profetas pero, para el Islam,  el último y el más grande es Mahoma, que promete que el que cae luchando por el Islam entra inmediatamente en el Paraíso. Es la predestinación y, por esto, la sumisión o abandono a la voluntad de Dios,  lo que significa “Islam”, culto sin imágenes. Pero los árabes nos dejaron, además, una riqueza cultural importante con un vocabulario riquísimo. Aún conservamos en nuestro vocabulario miles de raíces árabes, como alcazaba (alcázar, castillo, fortaleza); Medina (ciudad grande); Alcalá (alcazaba) y un largo etcétera de 4.000 palabras.

Las obligaciones principales del islam son: confesión de la fe; oración cinco veces al día con pureza ritual por medio de la ablución; ayuno de todo el día en el mes del Ramadán; limosnas para alcanzar el perdón de los pecados; peregrinación a la Meca, al menos una vez en la vida; prohibición de beber vino y comer carne de cerdo; asimismo, prohibición de los juegos de azar; amor al prójimo entre los correlegionarios o de la misma religión; se permite la poligamia; la ley regula minuciosamente la vida religioso-política; no hay sacerdocio, las órdenes mendicantes son los maestros de la mística; la suprema autoridad espiritual es el Califa.

La lengua árabe propagada a otro idioma se llama arabismo. Después del latín, ningún idioma ha ejercido tanto influjo en el español como el árabe. Su influencia es abundantísima en el léxico, pasando de cuatro mil las palabras españolas de este origen. 

En las luchas por la sucesión de Mahoma, hay dos corrientes: los sunnitas y los chiítas. Las más de las veces se impuso por la fuerza de las armas desde Arabia, penetrando en el siglo VII en Siria, Persia y Egipto; y en el siglo VIII llega al África del Norte, España y parte de la India. Hoy, -dicen muchos mahometanos-, que la guerra santa  no fue mandato de Mahoma, sino de algunos de sus sucesores, que quisieron someter aún más a los seguidores del Islam. Por eso, las misiones cristianas han podido poco para convencer a los islamistas. Actualmente, el islamismo tiene unos 260 millones de adeptos, pero el cristianismo tiene más del doble.  Las religiones del mundo  deberían unirse, si realmente  quieren hacer un mundo mejor. Lo que está pasando no nos lleva a ninguna parte. Dios es creador de vida, no de muerte.   


Juan Leiva








lunes, 24 de agosto de 2015

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "LECTURAS E IMÁGENES ALCALAÍNAS"



El tiempo que hará...