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miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL BINGO


Con un boli vas tachando
números de los cartones,
te invaden mil sensaciones
al ver que vas acertando.
Tu suerte te va empujando
agitado el corazón,
se acreciendo tu emoción,
tu cuerpo lanza un respingo
y tú voz, cantando ¡¡bingo!!
retruena en todo el salón.

Tanta es tu alegría, tanta,
porque has podido cantar
que decides continuar
con afónica garganta.
Tu nalga no se levanta
de la mesa ni el sillón.
Tú invitas a un café
a los que están en tu mesa
esa tarde ya se fue
tú ganaste algún parné
después de la sobremesa.

Desde aquel alegre día
tú vuelves a repetir
y juegas siempre a porfía
ya no habrá monotonía
ni vas del vicio a huir.



Cádiz, 7 de diciembre de 1998

José Arjona Atienza

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