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lunes, 19 de enero de 2015

UNA FERIA DE TRIUNFOS TEÑIDA DE SANGRE TORERA


  
Se celebraba  en los primeros días de 1963, la Feria y Fiestas con motivo de la Velada de Ntra. Señora de Los Santos, patrona de Alcalá de los Gazules. Por las esquinas carteles anunciando tres interesantes novilladas, con una baraja de toreros locales y provinciales, organizadas por el  empresario Francisco Gago Romero, siendo alcalde Roque Fernández Gallego. En pleno corazón de la Ruta del toro bravo, no podía faltar en la programación festiva, la cita con la tauromaquia. Por aquella época  el turismo como motor económico empezaba a despegar, con Fraga Iribarne al volante, siendo la ciudad alicantina de Benidorm, un claro exponente. Llegaron las suecas, los bikinis,  las playas se animaban, mirones empedernidos no perdían ojos.


Los Beatles hacían furor. Llegaron a España y se colocaron la montera por sombrero en la mismísima plaza de Las Ventas. Mientras otros conjuntos como Los Bravos, Brincos, Pekeniques, convivían con los primeros años gloriosos de Manolo Escobar, Dúo Dinámico. El recordado Cortijo Los Rosales, un jardín romántico en pleno Parque de Genovés de Cádiz, se convertía en un referente por obra de Antonio Martín de Mora un empresario gaditano polivalente, sabio y serio, con las actuaciones de Antonio Machín, Los 5 Latinos, Los 3 Sudamericanos, Raphael, Miguel Ríos, Joan Manuel Serrat y los comienzos de Massiel y Rocío Jurado entre otros. De Martín de Mora tengo muy buenos recuerdos, aparte de invitarme a la sala, fue empresario unos años de la desaparecida plaza de toros de Cádiz. Cuando el maestro Ruiz Miguel se tiró de espontáneo a un festival que toreaba Paquirri siendo detenido. Antonio pagó la multa que le impusieron al torero y le dio 100 pesetas para que regresara a San Fernando. Ese gesto jamás lo olvidará el isleño, quien años más tarde fue figura del toreo. Además Martín de Mora, antes de actuar el artista pagaba en un sobre el contrato acordado sin firmar. La mayoría que viven pueden dar fe de ello. 

La juventud algo encorsetada por la censura, empezaba a bailar el Twist, Rock&Roll.  La minifalda se hacía notar y bien, en las jóvenes. Los utilitarios como el 600 y otros modelos de la gama Seat, como el 1400-C y 1500 se dejaban ver en las carreteras. El Real Madrid, empezaba a ganar copas de Europa y llenar los estadios. Decían que era el equipo del régimen. Apareció como un huracán un joven novillero, mas listo que el hambre, que se anunciaba El Cordobés y había nacido en Palma del Río, con su leyenda de roba gallinas. Empezó con fuerza poniendo el cartel de “no hay entradas” por donde actuaba. Los billetes se los llevaba, ganando más que nadie y así empezó a forjarse el mito del “melena”,  para más tarde mandar en el toreo. Llegaba pronto a las masas por su personal estilo, entrega y valor, con un juego de muñeca dominador y poderoso. Acudía a las cacerías de Franco, consiguiendo hacerse una fotografía, que recorrió todas las redacciones de periódicos y revistas de la época, y hasta toreó un festival benéfico en El Pardo. Su primer apoderado, el popular Rafael Sánchez “El Pipo”, sabia tocar bien las teclas. Las plazas se llenaban, logrando hacer volver a muchos aficionados algunos retirados. La confirmación de alternativa en Madrid y su grave cornada de ese día, con las cámaras de TVE por testigo, hizo aumentar su popularidad. Ganó dinero y los que estaban a su alrededor. En esos momentos el país necesitaba de un genio como el Benítez. Un fenómeno sociológico en toda regla.

En Alcalá,  la feria y Romería tenían, como siempre su tirón. Había público para todo y además aficionados a los toros, por ello la empresa arriesgó montando esa miniferia taurina de tres espectáculos, instalándose la plaza portátil, sin callejón, en el “Hoyo de la Fábrica”. Las tabernas solían estar llenas, especialmente Casa Pizarro y La Parada, en pleno paseo La Playa, epicentro de la feria. La caseta Municipal con su sello personal acogía las mejores orquestas y atracciones. La mujer alcalaína con su inigualable belleza y elegancia, lucían sus mejores galas.

El primer festejo se verificó el día 8 de septiembre de 1963 con una novillada con picadores. En cartel tres novilleros con ambiente. Curro Montenegro, a punto de la alternativa, estaba en los primeros puestos del escalafón, triunfando en plazas de importancia como Sevilla, Madrid, Barcelona, Valencia y además se le consideraba torero de la tierra. Su exquisito toreo gustaba por su pureza y firmeza. El chiclanero Nino Vilaplana,  arrastraba muchos seguidores por  su valor y excelente maneras. El linense Rafaelín Valencia, un chaval despierto y con buenas cualidades, buscaba el triunfo a toda costa.

Al día siguiente se llenó la plaza.  El mano a mano entre El Trueno y el local Diego Ortega, despertó mucho interés. Antonio Sánchez apodado “El Trueno”, porque su madre lo parió en lo alto de un caballo,  en una noche de relámpagos, tormentas, truenos, al no poder llegar a tiempo a la partera, ya que vivían en el campo. Tenía un gran parecido con Manolete, era su vivo retrato y toreaba muy derecho y firme. Había puesto boca abajo, llenando  la plaza de Cádiz y San Fernando. El Dígame un periódico nacional taurino y teatral además de el Ruedo, titularon así “La reencarnación de un torero de época”, en clara referencia al monstruo cordobés. Estuvo a punto de ser protagonista de una película sobre Manolete, pero doña Angustias madre del torero cordobés no la autorizó.

Aquella tarde feriada del 9 de septiembre se lidiaron novillos de Mariano Romero Toscano, bien presentados y astifinos. Por delante actuó el rejoneador malagueño Francisco Mancebo. El Trueno recibió una fuerte ovación en su primero, tras una excelente faena de entrega, que no tuvo remate con la espada, Con el segundo llegó el triunfo y la cornada. Antonio salió a cortar las orejas y así sucedió. La gente entusiasmada con su toreo serio dominador, pisando terrenos comprometidos y quedándose quieto como un palo, no cesó de aclamarle. Se entregó en la suerte de matar, recibiendo una voltereta, que al principio no le dio importancia. Cuando se acercó a la barrera, por la taleguilla manaba sangre. Sin inmutarse y tras dar la vuelta al ruedo, fue atendido por las asistencias en un local cerca de la plaza, en una cura de urgencia. Rápidamente fue trasladado a Chiclana y un Land Rover de la Guardia Civil, le sirvió de escolta .En vista de  que la hemorragia no cesaba,  fue trasladado con toda urgencia a la Clínica La Salud, donde el cirujano Dr. Juliá, abrió la herida, presentando una terrible cornada en el esfínter anal de pronóstico gravísimo, necesitando 16 puntos de sutura. Mas de dos meses lo tuvo en la cama y aún a pesar del tiempo transcurrido le han  quedado dolorosas secuelas. Un grupo de amigos acompañamos al torero a Alcalá, por aquella carretera incómoda y de mal estado. Al salir de Medina, tuvimos un pinchazo en un Seat 1400 siete plazas que alquiló mi hermano Antonio y otros compañeros del Banco donde trabajaban. Teníamos  una fe enorme en este torero de Conil, que revolucionó la provincia.

Se había hospedado en la recordada Fonda Parra, donde Catalina cuidaba al máximo esa casa tan acogedora. Daba gusto quedarse allí. Años más tarde fui con más frecuencia, cuando era novio de la que hoy es mi mujer. Recuerdo que El Trueno hizo tal faenón, que la gente le arrojaron sombreros y flores. Horas después nos decía que había realizado unas de las faenas mejores de su vida y desde que se vistió de luces  sólo pensaba triunfar. La verdad es  que salió a jugársela. Días antes había triunfado en Córdoba y en otras poblaciones como Lucena y Cabra. Años más tarde se convirtió en un próspero comerciante, gracias a su esfuerzo, tenacidad y sabiduría. Vive en Cádiz donde tiene muchos amigos que le recuerdan y admiran y mantiene el recuerdo de Alcalá de los Gazules, por el afecto de sus gentes.
La otra cara de la fiesta fue para Diego Ortega, que sustituyó Al Trueno, cortando cuatro orejas y dos rabos, siendo llevado a hombros hasta la Posada de la Alameda, ya que no encontró otra pensión para vestirse. Estuvo colosal, llevando a cabo un toreo de verdad, quieto y firme, con sabor añejo. Sus paisanos vieron en él un torero de muchos kilates. El Trueno estaba anunciado al día siguiente, junto a Pepe Ramírez, Vicente Gallego, dos buenos toreros alcalaínos, junto a Manolito Alcántara de Chiclana, Alejandro Aguilar, de La Línea y Manolo Salas, de El Puerto. Exigió el dinero que le correspondía por haber sido el triunfador de la novillada del día anterior Se lo dieron y los  novillos de Manuel Ucha, de Jerez, no ayudaron, pero volvió a jugársela, recibiendo un puntazo. Con el dinero que ganó le pagó a sus banderilleros, los invitó a una buena cena y todavía le quedó dinero para comprarle a su madre un hornillo de gas, ya que tenía uno de carbón, y a un hombre que paraba  por la Veredilla le dio el dinero para que se comprará una silla de ruedas, ya que el pobre se había quedado inválido y no tenía recursos. Así es este hombre de generoso y bueno que hoy es feliz rodeado de su familia en Sevilla.
Con estos dos casos quiero rendirle un modesto homenaje a los toreros nacidos en Alcalá, que buscaron la gloria del toreo, como Lagartijilla, los hermanos Cerrajerito,  Pepe Álvarez Rodríguez “Tenería”, su hermano  Paco,  Juan Fernández, Rafael y Vicente Gallego, Pepe Ramírez, Lázaro Jiménez, El Piconero, El Melleto y  Paquito Riveriego. Que me disculpen si olvido alguno. Todos han sido buenos toreros y gentes de bien. Ojalá algún día no muy lejano vuelvan los toros a uno de los pueblos mas bonitos de España, aunque gracias a Cristobalina Pérez y familia, mantienen aún el testimonio de una plaza que tuvo su historia, donde estuvo uno de los toreros mas grande que ha dado la Tauromaquia: Juan Belmonte El Pasmo de Triana y actuó su hijo del  mismo hombre y apellido, como nos recuerda en esa magnifica obra en dos tomos su biógrafo el escritor, escultor y pintor Jesús Cuesta Arana.


Luis Rivas
Cronista y Locutor Taurino
Radio Cádiz Cadena SER


                                        

El tiempo que hará...