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martes, 20 de octubre de 2015

CLAVES DEL BIENESTAR HUMANO - SEGUIR CRECIENDO


Cómo indiqué la semana pasada, me propongo hacer algunas reflexiones sencillas que nos ayuden a encontrar y a aplicar diferentes fórmulas prácticas para estimular nuestros conocimientos, para reanimar nuestra sensibilidad y para controlar nuestras emociones con el fin de favorecer nuestro bienestar humano. Lo digo de una manera más sencilla: formularé algunas propuestas que nos sirvan para pensar mejor, para sentir mejor, para amar mejor y, en resumen,  para vivir mejor.  

Parto del supuesto de que el bienestar, más que una meta, es la consecuencia de unos comportamientos auténticos, bellos y nobles, es el resultado de unas conductas coherentes con nuestras maneras de pensar, de sentir y de actuar, o, en otras palabras, es el fruto de una vida buena y de una buena vida.  El bien-estar es la suma del bien-pensar, del bien-sentir, del bien-actuar y del bien-ser, unas tareas necesarias que hemos de aprender y de practicar durante toda la vida. Los seres humanos, si nos empeñamos, si aplicamos los mecanismos adecuados y si recorremos las sendas convenientes, podemos –debemos- seguir creciendo, trabajando, descansando y disfrutando. Si paralizamos cualquiera de estas actividades, corremos el riesgo de enfermar y, por lo tanto, de empezar a morir.


Para crecer es necesario que nos movamos, que cambiemos y que eliminemos obstáculos: hemos de movernos de manera permanente, hemos de caminar, aunque, de vez en cuando, nos detengamos para descansar. Hemos de cambiar de dirección siempre que advirtamos que transitamos por caminos equivocados, por esas sendas que, según nos dice nuestras propias experiencias, nos desvían de nuestro bienestar. Hemos de eliminar obstáculos, esas barreras convencionales y, a veces impuestas, que impiden nuestro crecimiento.  


José Antonio Hernández Guerrero
Catedrático de Teoría de la Literatura
Universidad de Cádiz

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