Felicidades
Tras
dudarlo durante unos breves segundos –queridas amigas y queridos amigos- he
decidido enviaros una felicitación con idénticas palabras que repito a quienes
me cruzo por las calles estos días. “Te deseo muchas felicidades”. Ya sé que,
de tanto repetirlas, nos suenan a “música celestial” o a “tópicos vacíos”, pero
también estoy convencido de que tú también las interpretarás como la expresión
de mi sincera voluntad de valorar y de agradecerte tu respeto, tu comprensión y
tu paciencia al mirar y, quizás, al leer, algunos de mis comentarios en estas
páginas.
Con
independencia de los contenidos de mis escritos, mi intención principal es
mantener una relación, una compañía y una amistad que, desde hace ya muchos –demasiados-
años, me estimulan y me ayudan a sobrevivir. Más que los contenidos de mis
reflexiones, lo más importante es el lazo que nos une: es ahí donde reside la
razón de mis escritos. Hoy te lo digo de manera descarada: tú atención y tu
comprensión es para mí el mayor regalo. Por eso te repito que te deseo “felicidad” y “felicidades”, con minúsculas, en singular y en plural. Tú las
llenas de los significados más importantes en estos momentos de tu vida y de la
mía.
A
ti -querida amiga y querido amigo, querida compañera y querido compañero,
querida paisana y querido paisano, te deseo felicidad y felicidades,
y que disfrutes modeadamente. Vosotros sois mis mejores regalos.
José Antonio Hernández Guerrero
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