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viernes, 12 de agosto de 2011

XXIII CENA ANTIGUOS ALUMNOS SA.FA. ALCALÁ DE LOS GAZULES




NOCHE DE ENCUENTROS EN SAFA

La noche del sábado 6 de agosto de 2011 fuimos a Alcalá. Acudíamos a la invitación que Andrés Moreno y su esposa nos habían hecho. Eran las diez de la noche, cuando los días ya comienzan a decrecer con una invasión de luceros luminosos en el cielo. Ir a Alcalá desde El Puerto, en una noche de agosto, es una delicia. La autovía queda iluminada por la blanquecina luz de la luna y los pueblos ostentan sus luces de neón en las cumbres de los montes. El triángulo interior, configurado por Medina, Paterna, Vejer y Alcalá es un lugar privilegiado para contemplar el cielo profundo del interior de la provincia de Cádiz.

Sobre la Coracha, el pueblo se averigua cercano en el instante que asomamos al cruce del santuario. Dejamos el coche en San Antonio, aunque Andrés nos tiene dicho que subamos a la plaza Alta en el automóvil o que lo dejemos en la Playa. Pero nosotros no le obedecemos, porque no queremos privarnos del inefable paseo nocturno que nos supone escalar las calles y salvar los escalones que nos llevan al mirador de la plaza de San Jorge. Es el test que nos hacemos cuando vamos a Alcalá. Si llegamos a la plaza Alta sin parar, con el corazón henchido de oxígeno y zancadas prudentes, es que estamos en forma; si nos falta oxígeno, descansamos y el corazón bombea angustiado, es que nos estamos descuidando en nuestra forma física.

A las diez y media de la noche, Ángel Fernández y su esposa Rosa son el primer encuentro en la plaza Alta. La cerveza en el Restaurante "Territorio Flamenco", bajo el cielo de la plaza de San Jorge, nos introduce en el cambio de impresiones de estos dos incondicionales de la Sagrada Familia. Ángel y su mujer trabajan en el Campo de Gibraltar, pero no dejan de vivir en Alcalá. Junto a nuestra mesa, se produce el segundo encuentro, el del matrimonio inglés Bob y Claire Lloyd, que cenan a nuestro lado. Son dos británicos afincados y enamorados de Alcalá. En su blog, “La vida alcalaína”, desglosan en lengua inglesa la historia, las costumbres y el ecosistema del hábitat de nuestro Alcalá.

En el patio y claustro del convento, los camareros y los músicos se afanan por tenerlo todo preparado. La torre es el testigo fiel y mudo que continúa apostado cada año, para dar fe de la fidelidad de los antiguos alumnos. Una riada de alcalaínos, llegados desde los más diversos puntos de España, se apresuran a pasar por caja. Abrazos, besos y apretones de manos por todas partes. El nuevo alcalde, Julio Toscano, y su esposa Pili Pereira, antigua vecina nuestra, son algunos de nuestros comensales, asimismo, Andrés e Inés, Jaime Guerra y sus primos Inés y Juan llegados de Jaén; Ángel y Rosa, y María Jesús y el cronista completan la mesa. Otros tantos grupos, hasta unos cien comensales, completan la convocatoria.

Después de la cena, el presidente de la Asociación, Andrés Moreno Camacho, hace la Memoria y entrega de placas, salpicadas de humor alcalaíno. El partido de fútbol ha servido para dar contenido deportivo al reparto de copas y trofeos. A Andrés no se le escapa recordarnos que las personas, sin el valor de las vinculaciones con los paisanos y amigos, pierden su identidad; como pierden su identidad las familias rotas por la falta de los genuinos valores humanos, educativos y cristianos. Y, al despedirnos, de nuevo el compromiso de volvernos a ver el próximo año 2012.


JUAN LEIVA

El tiempo que hará...