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domingo, 13 de octubre de 2013

EVOCACIÓN ALCALAÍNA

Salvador Sánchez y Sánchez

Con motivo del Día de la Hispanidad, he acudido a una evocación alcalaína, que vivieron antepasados nuestros. Uno de ellos fue Salvador Sánchez y Sánchez, nacido en Alcalá de los Gazules en la última década del año 1900. Como tantos otros, emigró a Argentina, para lo cual estuvo esperando una oportunidad en La Línea de la Concepción, entre los trasatlánticos de la Compañía Transmediterránea con rumbo a Argentina. Había que tener paciencia, porque La Línea estaba abarrotada de españoles que esperaban la misma oportunidad. Muchos se afincaron en Gibraltar y La Línea.   

En aquella última década del siglo XIX, los alcalaínos emigraban a Argentina. Era uno de los países que mejor acogían a los españoles. Salvador tenía una barbería en la Alameda de la Cruz y era un formidable peluquero. Muchos de sus clientes habían estado en América y le hablaban de lo fácil que era para un español, con profesión, hacer dinero allí. Tenía una hermana llamada Gaspara, y un hermano de nombre Juan. Los relatos de los que volvían de Argentina, le hicieron concebir gloriosas aventuras y, sin decir nada a nadie, acudió a gente de La Línea, que negociaban pasajes y trabajos para los barcos que pasaban por Gibraltar, camino de Cádiz y rumbo a Buenos Aires.

Algunos de aquellos emigrantes volvieron a Alcalá, pero la mayoría se quedaban en Argentina. El oficio de peluquero, en aquellos tiempos, no daba el dinero suficiente para construir una casa, comprar muebles y organizar una familia. Salvador era joven y se decidió a emigrar y correr la aventura de las Américas. Sus hermanos -Gaspara y Juan- quisieron quitarle de la cabeza la osadía, pero no lo consiguieron. Juan se fue a Cádiz a trabajar, se casó con una gaditana llamada Dolores y tuvo dos hijos. Pero enfermó de tuberculosis y murió en el sanatorio de Puerto Real. Su hermana Gaspara se educó en el internado del Beaterio de Jesús, María y José de Alcalá; a los dieciséis años se casó con un oficial del Ayuntamiento y llegó a ser madre de siete varones y seis hembras.

Gaspara quería mucho a su hermano Salvador y le escribía con cierta frecuencia. Éste le contestaba enviando fotografías, entre ellas una de la formidable peluquería que había montado en Buenos Aires. Decía, también, que conocía a una joven con la que pensaba contraer matrimonio. Ganó bastante dinero y un día comunicó que se había casado, que había traspasado la barbería y se había ido a la región del Chaco, donde compró unas tierras y unas cabezas de ganado vacuno. El Chaco es una extensa comarca de América del Sur, perteneciente a tres países: Argentina, Paraguay y Bolivia, con extensas llanuras y bosques. La suerte y su prestigio le ayudó y llegó a ser alcalde de un pueblo de la comarca del Chaco.

Salvador tuvo varios hijos y una hija. En 1932, estalló un conflicto armado entre Paraguay y Bolivia, por lo que, sintiéndose mayor, dejó el Chaco y se volvió a Buenos Aires cerca de sus hijos y nietos. Siempre mantuvo la voluntad de volver a España para ver a su hermana Gaspara, pero murió sin haberlo podido cumplir. En los años 60, su hija y el marido vinieron y estuvieron unas semanas en Jerez, en casa de su tía Gaspara. Lo hicieron para cumplir el deseo de su padre. Salvador Sánchez y Sánchez era hermano de nuestra madre y, por tanto tío nuestro. Mi madre nos hablaba continuamente de sus hermanos Salvador y Juan. De ahí que dio sus nombres a dos de sus hijos. Cada año, el día de la Hispanidad, rememoro la evocación de nuestro tío Salvador.



JUAN LEIVA






El tiempo que hará...