Páginas

martes, 6 de enero de 2015

ANÁLISIS DEL DOMINGO - EL ALMANAQUE Y LA AGENDA


El jueves, día 31 de los corrientes, tiramos el calendario; es decir, el almanaque. El calendario son doce hojas correpondientes a los doce meses del año, para medir el tiempo. Lo hemos tenido colgado en la pared durante 365 días y le hemos echado muchas miradas a través del año que ha terminado. Casi estábamos deseando arrojarlo de nuestra vista y estrenar un nuevo año, el 2.015. a ver si nos  sorprende con acontecimientos más positivos. El año 2014 ha sido duro para muchas personas; para otras, un cúmulo de preocupaciones y  de sobresaltos; y para unos pocos privilegiados, una fuente de riqueza.

Hemos ido deshaciendo hoja por hoja cada mes del calendario con cierta premura, con prisa, como queriendo saltarnos los días a la torera. Después, hemos arrancado la hoja y la hemos tirado a la papelera, para no tener que tropezarnos con ella más. Sin embargo, el  31 de diciembre, último día del mes y del año, nos hemos apresurado a conseguir un nuevo calendario, para colgarlo en el mismo lugar que nos dejó el almanaque anterior.

Quiere decir que tenemos claro que el pasado ha huido, que el futuro no existe y que el presente es lo único que es tuyo; por tanto, habrá que aprovecharlo, porque el tiempo es oro. Dicen que los que triunfan son los que persisten, los constantes, los que permanecen. En cambio, los inconstantes, los inestables, los que abandonan, no consiguen el triunfo. Sumamos los años y los meses como si fueran nuestros y los contabilizamos como un haber. Tendríamos más bien que restarlo, porque cada año que cumplimos es un tramo menos de vitalidad que tenemos.

La agenda es otro instrumento para medir el tiempo día a día. Es más íntimo que el calendario,  una especie de diario o recordatorio de lo que nos interesa realizar, donde apuntamos todo lo que debemos hacer. Las hojas de la agenda no la tiramos, vienen a ser como un dietario, una memoria o un recordatorio al que queremos ser fiel. Viene a ser como una hucha donde vamos guardando todo lo positivo que hacemos para alegrarnos en el futuro. A lo negativo le damos de lado, pero a veces lo anotamos en la agenda, como cuando un familiar o un amigo se ha marchado de la vida antes que nosotros.

Hoy, casi todos los que tienen móvil, cuentan con otro instrumento muy práctico porque, además del teléfono tienen una agenda, un memorial y un diccionario para poder averiguar los teléfonos que le interesan, la guía para consultar y ponerse en contacto con las personas que quieren contactar  o  consultar y  con un diccionario enciclopédico adosado al móvil.

Es verdad que la tecnología nos da malas sorpresas, pero no es menos cierto que nos proporciona una serie de recursos que nuestros antepasados no han podido utilizar. La capacidad tecnológica del móvil, del internet y del  ordenador nos ha abierto las ventanas del mundo y nos proporciona unos encuentros insospechados que nunca hubiéramos soñado. 

Bueno, pues a todos los lectores les deseamos un año pletórico de felicidad.
                                                                                                                                            

Juan Leiva




                                           

El tiempo que hará...