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viernes, 10 de abril de 2015

PLAZUELA EMIGRANTES DE ALCALÁ



Andrés, puntualmente como siempre, me ha enviado el acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de nuestra ciudad de Alcalá, sobre la decisión, en el punto 12, de cambiar el nombre de la Plazuela por el de “Plazuela de Emigrantes de Alcalá”. Acto que tendrá lugar en la misma plaza el sábado 25 de abril a las 11 horas.

A primera vista, el cambio de nombre de la Plaza podría parecer un capricho de un grupo de alcalaínos, que vivimos en la diáspora, y nos gustaría estar con más frecuencia presentes en nuestra inefable patria alcalaína, donde tuvimos la suerte de nacer. Y es verdad que también es eso, pero hay otra razón más poderosa, la necesidad de buscar el futuro para los hijos. Es una herida que no acabamos de curar y que se ha enconado, aumentándose el descenso de la población alcalaína en los últimos años.

Echando a vuelapluma un vistazo a la familia propia y a la de los familiares y amigos, hay otras razones paralelas que han influido también en la emigración, como el estudio de los hijos o el trabajo que no había en Alcalá. Pero el realismo nos obliga a considerar que, en el año 1.900, Alcalá tenía 8.077 habitantes. En la siguiente década de 1910, Alcalá contaba con 9.214 habitantes. En 1970, Alcalá tenía 11.221 habitantes. La diferencia entre el año 1977 y el 2005 es apabullante, Alcalá pierde la mitad de su población y se queda con 5.377 habitantes.

Las causas de esta emigración no son casuales, se vienen arrastrando desde la Guerra Civil, generalmente por motivos laborales. Hay una emigración interior que hicieron muchas familias buscando la vida y el estudio de los hijos en ciudades mayores, como sucedió en nuestra provincia con Jerez, Algeciras y Cádiz.

Hubo otra emigración hacia el exterior, principalmente a Venezuela, Argentina, México, Cuba y otros países sudamericanos por motivos laborales. En cierto momento, en estos países detuvieron la inmigración de españoles, lo que dio origen a una emigración clandestina desde Canarias, que llegó a alcanzar la cifra de casi 2.000 inmigrantes de distintas regiones. Lo ilegal de esta inmigración se debió al cambio de los gobiernos sudamericanos.

En 1956, España se adhiere a la Comisión Intergubernamental para migraciones europeas (C.I.M.E.). Este año se alcanza el record de emigrantes españoles a Venezuela, y la percepción del español promedio en España, cuya emigración había cambiado bastante.

La gran emigración llega en 1960 y se dirige hacia la Europa Occidental. En 1978, la Constitución concede la libertad de emigrar a todos los españoles y hay otra oleada de emigración que ha venido arañando a nuestra demografía alcalaína.

Sin embargo, la emigración no ha podido acabar con el sentimiento y las raíces de nuestros orígenes. Todos hemos llevado con orgullo nuestra naturaleza alcalaína. Es verdad que ha habido períodos más acuciantes que otros, pero nunca se ha perdido la conciencia de nuestra patria alcalaína, por su arquitectura, por su geografía, por sus costumbres, por su religiosidad y, sobre todo, por sus gentes. Esperamos que el día 25 de abril, a las 11 de la mañana, estemos en la Plazuela todos los emigrantes que podamos acudir, para agradecer al Ayuntamiento y a Alcalá la rotulación que han dedicado a los alcalaínos de la diáspora.


Juan Leiva


El tiempo que hará...