jueves, 16 de junio de 2016

RECAMBIOS VALADÉS - ALCALÁ DE LOS GAZULES





           Nació en nuestro pueblo, aunque de ascendientes extremeños. Sus padres llegaron a Alcalá concretamente desde Alburquerque. Era un chicarrón alto, bastante alto. En aquel tiempo se decía de aquellos que tenían una estatura parecida a la suya que eran buenos para “coger brevas”. También que era “más largo que un día sin pan”. Hoy en día hubiese podido llegar a ser un buen jugador de baloncesto. Tenía un don de gentes natural. También pudo haber sido un excelente relaciones públicas de cualquier empresa. Esta cualidad sabría aplicarla en el futuro a la que crearía. Era también innato en él un espíritu emprendedor y atesoraba la valentía de un torero.

           Con estos mimbres comenzó su carrera en el mundo laboral. Bueno, con estos mimbres y con un dinerillo que había conseguido ahorrar se compró un coche a medias con Nicolás. Éste iniciaba también su andadura como mecánico de automóviles en un taller situado frente al Pabellón Polideportivo. Se dedicarían al transporte de personas. Había que intentarlo. Así nacería uno de los primeros taxis de la historia de Alcalá. Para proteger a su automóvil alquilaron un local que les serviría de garaje ahí cerca de Las Peñas, junto a la carretera de travesía. Corría el año 1.947.  Los aparceros, como suele suceder en muchas ocasiones, veían las cosas desde distintos puntos de vista, así que se separaron y cada uno siguió su camino. Hay un refrán popular que puede que tenga mucho de cierto: “A medias, ni con la mujer”. Algo más tarde, nuestro hombre pensó, con buena lógica, que podría ayudarse económicamente poniendo a la venta neumáticos para vehículos. Dicho y hecho. Empezó a almacenar esos neumáticos en pequeñas cantidades en ese mismo garaje para ponerlos a la venta. El posible negocio estaba en marcha. Transcurría el año 1.949. Por aquel entonces empezaba la carrera imparable en la que los coches se iban adueñando de las deficientes carreteras y crecía su número a un ritmo increíble. Al mismo tiempo, la venta de neumáticos también crecía como la espuma. Era una aventura que empezaba con buen pie. Era como reinventar la rueda que estaba ya inventada.

         El joven, que por cierto se llamaba Juan Valadés Sánchez empezó a “hablarle” a Ana Moreno Hormigo, una alcalaína “grande” en el amplio sentido de esta palabra. Sí, y digo “hablarle” porque así era como se nombraba entonces al hecho de iniciar relaciones formales o ennoviar. Era ella una mujer de carácter, trabajadora, buena e inteligente que hacía “juego” con él. Ni más ni menos que la otra mitad de la naranja. Pronto contraerían matrimonio y, fruto del mismo, nacerían Paqui, Pepe, Amparo y Ana.

         Fueron pasando los años y la primitiva tienda fue cambiando su imagen. Iban apareciendo en sus estanterías los nuevos y  variados artículos que el mercado ofrecía: Herramientas y  materiales diversos  para el trabajo agrícola, para el monte, de fontanería, eléctrico, ferretería, electrodomésticos de marcas importantes (de las de antes, que después de treinta años muchos siguen funcionando como el primer día). En fin, un referente en el comercio alcalaíno durante sesenta años. Y todo ello, sin olvidar sus orígenes, su idea primera: la venta de neumáticos, la reparación de los mismos y repuestos del automóvil. También en este apartado, las principales marcas. Así nos lo han recordado, a través de los lustros, la publicidad que a modo de tarjeta de presentación hemos podido observar en la fachada del establecimiento. Ahí estaba el orondo y simpático logotipo de MICHELÍN  que con sus “roscas” corporales o “michelines” nos saluda y que con el tiempo daría nombre a las que aparecen, a veces, en los humanos a quienes sobran algunos kilos. Ahí, a su vera, otro emblema de la época, el afamado símbolo de la rueda de PIRELLI  junto al mecánico con gorra y pulcro mono blanco.

        Al mando de aquel “barco” siempre estuvo nuestro hombre, pero en ocasiones contó con la inestimable colaboración de su familia. En el trabajo siempre supo rodearse de gente muy válida, leal y cercana al público. Así hemos podido conocer durante muchos años trabajando en esta Empresa Familiar a Pepe Blanco Álvarez, Juan José Gómez Monroy,  Juan Luis Muñoz Gómez, los Hermanos Alex Ortega, Sebastián Pérez Gallardo (Chano) y en los últimos tiempos a Santiago Martínez Casas (Santi), todos magníficos profesionales además de grandes personas con reconocidas cualidades humanas. No se olvidarán fácilmente de nuestra memoria las imágenes de Juan José, Chano o Santi arreglando los populares “pinchazos” a coches, motos, bicicletas …  en la puerta del establecimiento. Era un trabajo que hoy se hace de forma más rápida y cómoda pero que antes tenía cierta dificultad y requería preparación y destreza.

       Y como “no solo de pan vive el hombre”, Juan, aparte de entregarse a su trabajo, era una persona que tenía entre sus preferencias la afición al fútbol. También era un buen aficionado a los toros y al dominó (juego éste en el que  por cierto se desenvolvía muy bien). Como cualquier hijo de vecino, a Juan le gustaba el buen comer y el buen beber. No era raro verlo tomando sus copitas del buen vino de la tierra cuando la ocasión lo requería.

         El capitán de aquel viejo “buque” se jubiló y en el año 2.008 se despidió de nosotros poniendo rumbo a algún “puerto” desconocido. Algunos años más tarde, el otro “marinero” de la familia también emprendió la marcha. Desde entonces, Ana, la madre y esposa, otea permanentemente el horizonte con el deseo de que quizás vuelvan algún día o pueda reunirse con ellos.

        El timón lo lleva actualmente su hija Ana que, junto a Paco su esposo, pone toda la ilusión en esta nueva aventura.  Hace algunas semanas “Lo de Valadés” ha sustituido el antiguo y destartalado local de toda la vida por otro más moderno y adecuado en la Avenida de Los Alcornocales, 6.  Apenas unos doscientos metros los separan. En el recuerdo quedarán, frente a la tienda, los eucaliptos de Gómez, el viejo “muladar”, el Huerto de Guadalupe, el cómodo e improvisado aparcamiento (donde algún año estuvo instalada, durante la Feria, la Caseta de la Peña Los Amigos del Camino), el Monte Ortega en la distancia (hoy reconvertido en Recinto Ferial) y tantas otras imágenes que serán difíciles de olvidar.

       RECAMBIOS  VALADÉS ha cambiado de ubicación. No ha sido tanta la distancia entre uno y otro sitio como la añoranza de haberlo conocido ahí desde su fundación y haberle tomado cariño.

      En su nueva andadura y situación le deseamos lo mejor, con la esperanza de que permanezca allí mucho tiempo y siga siendo un referente del comercio de Alcalá y de confianza para los alcalaínos.

                                                                          


Paco Gil García.  Mayo 2.016.                                      

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