Un problema de
intereses
Cuatro
décadas sufriendo
con la fatal
dictadura
comprimiendo la cintura
por tanto
padecimiento.
Y llegó la
democracia
creando una nueva
estructura
que cuarenta años
ya dura
con la misma
aristocracia.
¡A quién le
echamos la culpa
de éste rotundo
fracaso
que está llevando
al ocaso
políticas sin
disculpas!.
Ochenta años
pasaron
que no sirvieron
de nada
como sueños
en almohada
que despertar, no
quisieron.
Son los sueños
desde niño
que llegado estos
momentos
recuerdo esos
viejos tiempos
donde no faltó el
cariño.
Pero sí faltó el
trabajo
qué alimentara a
los niños
de media España
hacia abajo
vivíamos de guiño
en guiño.
Haciendo siempre
la cola
para buscar un
trabajo
cobrando muy por
debajo
los precios que
dan por horas.
Recuerdos donde
yo expongo
para describir
con rabia
todas las penas
que tengo
en lo más hondo
del alma.
Recuerdo cuando
chiquillo
jugando por esas
plazas
de la ciudad de
mis sueños,
veíamos a
nuestros padres
en unas colas muy
larga,
esperando a ser
llamados
para echar unas
jornadas
y poder llevar a
casa
una miseria de
sueldo
que no llenaban
dos tazas.
Fueron los
cuarenta años
de la fatal
dictadura,
la que dejó mucha
hambruna
en pueblos de
Andalucía
y campos de
Extremadura.
Había que acallar
las voces
que pedían la
república
y no fueron las
regiones
que el sur de
España tenía.
El hambre se la
quitaban
cantando por
alegrías
por no ver como
sus hijos
comida y pan les
pedían.
Los cubrieron con
industrias
a los que más
protestaron,
creando muchas
empresas
y a la vez,
muchos empleados.
Faltaron manos de
obra
para ocupar los
trabajos
siendo muy bien
acogidos
desde el norte…
los de abajo.
Hoy pretenden
renunciar
mandándonos al
olvido
los años que allí
vivimos
y supimos
enraizar.
Se mezclaron
nuestras sangres
con dichas de los
amores
sin prever esos
temblores
que palpitan cuál
calambres
de una sociedad
dividida
por no decir ya
partida.
Esa tierra hoy se
encuentra
enfrentada en dos
mitades
los sentimientos
no caben
repartiendo
Cataluña.
La una con la
independencia,
la otra más
sosegada
sin la ruptura de
España
con la joven
democracia.
Qué tristeza me
provoca
la situación que
se vive
por falta de
entendimientos
y falsos
planteamientos
de normas de
convivencias,
para los que allí
residen.
Gentes llegadas
de todos
las rincones de España
llegaron a Cataluña
dispuetos a
trabajar
con sus brazos y
sus uñas
y también con las
entrañas.
No quisiera
padecer
ni tampoco
revivir
para mi escaso
existir
recuerdos que son
de ayer
y no fueron muy
felices.
Haciéndonos
padecer
cuarenta años de
mala hiel
y otros
tantos…sin llegarnos
a entender,
pues no puedo
comprender
que nos dure
hasta el presente.
Vivamos todos en
paz
sin rencores del
pasado
ni ser por ello
olvidados,
démosle descanso
en paz.
José Ares Mateos
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