viernes, 16 de febrero de 2024

UN PROBLEMA DE INTERESES

 

Un problema de intereses

 

Cuatro décadas  sufriendo                                                     

con la fatal dictadura                                                              

comprimiendo la cintura                                                                    

por tanto padecimiento.

Y llegó la democracia

creando una nueva estructura

que cuarenta años ya dura

con la misma aristocracia.

¡A quién le echamos la culpa

de éste rotundo fracaso

que está llevando al ocaso

políticas sin disculpas!.

 

Ochenta años pasaron

que no sirvieron de nada

como sueños en  almohada

que despertar, no quisieron.

Son los sueños desde niño

que llegado estos momentos

recuerdo esos viejos tiempos

donde no faltó el cariño.

Pero sí faltó el trabajo

qué alimentara a los niños

de media España hacia abajo

vivíamos de guiño en guiño.

 

Haciendo siempre la cola

para buscar un trabajo

cobrando muy por debajo

los precios que dan por horas.

Recuerdos donde yo expongo

para describir con rabia

todas las penas que tengo

en lo más hondo del alma.

Recuerdo cuando chiquillo

jugando por esas plazas

de la ciudad de mis sueños,

veíamos a nuestros padres

en unas colas muy larga,

esperando a ser llamados

para echar unas jornadas

y poder llevar a casa

una miseria de sueldo

que no llenaban dos tazas.

 

Fueron los cuarenta años

de la fatal dictadura,

la que dejó mucha hambruna

en pueblos de Andalucía

y campos de Extremadura.

Había que acallar las voces

que pedían la república

y no fueron las regiones

que el sur de España tenía.

El hambre se la quitaban

cantando por alegrías

por no ver como sus hijos

comida y pan les pedían.

 

Los cubrieron con industrias

a los que más protestaron,

creando muchas empresas

y a la vez, muchos empleados.

Faltaron manos de obra

para ocupar los trabajos

siendo muy bien acogidos

desde el norte… los de abajo.

Hoy pretenden renunciar

mandándonos al olvido

los años que allí vivimos

y supimos enraizar.

Se mezclaron nuestras sangres

con dichas de los amores

sin prever esos temblores

que palpitan cuál calambres

de una sociedad dividida

por no decir ya partida.

 

Esa tierra hoy se encuentra

enfrentada en dos mitades

los sentimientos no caben

repartiendo Cataluña.

La una con la independencia,

la otra más sosegada

sin la ruptura de España

con la joven democracia.

Qué tristeza me provoca

la situación que se vive

por falta de entendimientos

y falsos planteamientos

de normas de convivencias,

para los que allí residen.

 

Gentes llegadas de todos

las rincones  de España

llegaron a  Cataluña

dispuetos a trabajar

con sus brazos y sus uñas

y también con las entrañas.

No quisiera padecer

ni tampoco revivir

para mi escaso existir

recuerdos que son de ayer

y no fueron muy felices.

 

Haciéndonos padecer

cuarenta años de mala hiel

y otros tantos…sin llegarnos

a entender,

pues no puedo comprender

que nos dure hasta el presente.

Vivamos todos en paz

sin rencores del pasado

ni ser por ello olvidados,

démosle descanso en paz.

 

José Ares Mateos

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