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sábado, 28 de diciembre de 2024

CASTILLO EN LA ARENA

 

Castillo en la arena

 

Añoraba su castillo en la arena

a orilla de la mar que levantara

y fueron el batir de blancas olas

la fuerza que al castillo derribara.

 

Los sueños se esfumaron con el mar

y el juego de una tarde de verano

quedó disuelto con la blanca sal,

el castillo que hiciera con sus manos.

 

Un niño está gritando sin consuelo          

pidiéndo en vivo llanto su castillo,             

lo arropa su mamá con triste duelo.         

 

No queda más que arena y un rastrillo,

el mar se lo llevó sin desconsuelo,

dejando con su pena, a aquel chiquillo.

 

 

José Ares Mtaeos (Menesteo)

martes, 24 de diciembre de 2024

BUSCANDO LA MAR SALADA

 

Buscando la mar salada

 

Fundidos dos corazones

bajo sombra del estío

están llenos de ilusiones,

son tu corazón y el mío.

                  

Uno de mares bravío…

se junta con aguas claras,

de torbellinos de río

buscando la mar salada.  

                

Fluyendo montaña abajo

el agua clara del río,

buscando va su amorío

entre recodos y atajos.   

               

Torbellinos de aguas clara

salpicaron sus mejillas

y los sauces en la orilla

moviéndose la secaban.   

               

Penetrando está en la mar

las aguas claras del río,

haciéndolo  con gran brío

para convertirse en sal.             

     

Y se unieron río y mar

sellando los amoríos

con un amor muy bravío

entre las olas del mar.

 

José Ares Mateos (Menesteo)

sábado, 14 de diciembre de 2024

CON LA MIRADA PERDIDA

 

Con la mirada perdida

 

Con la mirada perdida

al infinito del cielo,

camino por un sendero

donde me dejo la vida.

Sabiendo de mi partida

pero no donde voy a dar,

que no sé como llegar 

de pasos que llevo dados,

para purgar mis pecados

con la  muerte he de pagar.

 

De polvo todo cubierto

de la tierra del camino,

buscando voy mi destino

por un ardiente desierto.

Donde nada encuentro abierto

para saciarme la sed,

y dejar ya de toser

que me rompe la garganta,

y mi cuerpo ya no aguanta

con su mucho padecer.

 

Avanzando lentamente

bajo un sol que quema el alma,

yo me estoy pidiendo calma

hasta llegar a una fuente.

Allí refresco mi frente

y sacio la sed que llevo,

poniéndome como nuevo

para seguir caminando,

mientras pueda ir soportando

el esqueleto que en mí muevo.

 

Y si acaso no llegara

por ser muy largo el camino,

que alejando está el destino

donde queda mi morada..

Dejad mi alma relajada

a la sombra de un olivo,

penando como un cautivo

con mis pies ensangrentados,

y mi cuerpo derrotado

en los momentos que vivo.

 

 

 

José Ares Mateos

viernes, 29 de noviembre de 2024

YO NO ME PUEDO QUEJAR

 

Yo no me puedo quejar

 

De color verde aceituna

y azul que viste la mar,

dibujaron mi fortuna

en mi camino al andar.

 

He tenido yo la suerte

que busca cualquier mortal,

sin que me pueda quejar

cuando me llegue la muerte.

 

Desde pequeño he sabido

cuanto costaba crecer,

estudiar para aprender

sin olvidar lo aprendido.

 

Así se forja un camino

sin morir en el intento,

para sentirte contento

cuando llegue a tu destino.

 

Y el mío fue dibujado

por la tierra y por el mar

con su trigo y con su sal

que lleva mi alma grabada.

 

José Ares Mateos

viernes, 22 de noviembre de 2024

UN LÁPIZ PARA ESCRIBIR

 

Un lápiz para escribir

 

Una pluma y un tintero

de tinta color añil

era un juego para mí,

el mejor del mundo entero.

 

En un cuaderno de rayas

donde se aprende a escribir,

me sentía muy feliz

sin saltarme sus murallas.

 

Una estrecha carretera

donde poder conducir,

un lápiz para escribir

la escritura más certera.

 

Pasaban las primaveras

con sus abriles y mayos,

con las flores en sus tallos

y los años en espera.

 

Fueron mis primeros años

de un colegio de primaria,

donde jugando aprendía

a subir cada peldaño.

 

Una empinada escalera

subiéndola cada día,

que el esfuerzo te decía

cuan sacrificado era.

 

Cuanto más mayor te hacía

aún, más difícil era,

subir esas escaleras

estudiando cada día.

 

José Ares Mateos

viernes, 15 de noviembre de 2024

NO PIENSO SER UN ANTOJO

 

No pienso ser un antojo

 

Si al llamar sobre mi puerta

no descorriera el cerrojo,

debe ser que estoy de enojos

por los celos que despiertas.

 

No vengas más a buscarme,

no pienso ser un antojo

para tus bonitos ojos

y después abandonarme.

 

Yo busco un amor sincero

del que pueda enamorarme,

sin  miedo a equivocarme

a vivir su amor entero.

 

Vivir el amor yo quiero

de aquella que se enamore,                                

al entregar mis amores            

sin sentirme prisionero.

 

La llenaré de cariño

con mi amor más verdadero,

siéndole siempre sincero

cual las palabras de un niño.

 

José Ares Mateos

sábado, 9 de noviembre de 2024

ESPINAS DE ROSA ROJA

 Espinas de rosa roja


Me enamoré de una rosa,

su lindo tallo corté

del rosal donde ella estaba

luciendo cuando llegué.

Al tenerla entre mis manos

de tanto sufrir lloraba

qué, hasta mis manos llegaban

gotas de rojo carmín.

Era el llanto de la rosa

qué al tomarla para mí,

lloraba desconsolada

en aquél bello jardín,

donde lucían más rosas

con el sol del mes de abril.

A ella que tanto la quise

la maté sin darme cuenta,

cortándola de su tallo

de un jardín de cenicienta.

En mis manos tengo llagas

que no se pueden curar,

hechas fueron por el llanto

que a mis monos fue a parar.


José Ares Mateos

domingo, 20 de octubre de 2024

SUSPIROS DE BLANCA FLOR

 

Suspiros de blanca flor

 

 

Buscando va el alma mía suspiros 

de blanca flor, que se andan marchitando

dentro de su corazón. Son las penas

que comparte con su humilde trovador.

 

No pierdo la esperanza ni la calma

por esa  blanca flor que andas guardando,

con celos de tu amor que rompe el alma

mi triste corazón la anda buscando.

 

Es ella la ilusión de mi alegría,

la causa del amor que llevo dentro

andando con mi pena y mi agonía.

 

Yo quiero los suspiros de esa flor

que latiendo va en tú alma cada día

y espero me los des llenos de amor.

 

José Ares Mateos

domingo, 13 de octubre de 2024

YO SOY EL INFIERNO

 Yo soy el infierno


Yo soy mar… soy cielo,

soy tierra y soy viento,

llevo los lamentos

cuando toco el suelo.


Yo soy blanca espuma

que agitando el mar

en gigantes olas,

despierta la furia

del dios de los mares,

haciendo que estallen

fuerzas estelares

las aguas del mar.


Yo llevo desdicha

con gran desconsuelo,

llevando de prisa

lo malo y lo bueno,

y vengo tronando

desde negro cielo,

con mares de lluvia

y rayos de fuego.


Un profundo infierno

llevo en mis adentro,

que provoca llanto

y muchos lamentos.


Vomito mi fuego

por altas montañas,

quemando a mí paso

la flora y la fauna.


Yo cubro de miedo

a toda la tierra

con hambre y con guerras

que llego encendiendo,

marcando los pasos

detrás de la sombra

que me van siguiendo,

en noches oscuras

de lluvias y vientos.


Quemando lugares,

dejando lamentos,

cubriendo la tierra

de cientos de muertos.


José Ares Mateos

viernes, 4 de octubre de 2024

PALABRAS

 

Palabras

 

¡Palabras, solo palabras!

¿Quién bendice los pregones

de políticas de cuento

diciendo que yo no miento

y se tocan los c...nes?

 

En grupos se hacen oír

con altavoces al viento,

sin saber de sentimiento

en lo que suelen decir.

 

Quieren sentarse en el trono

para poder bien vivir,

sin que dejen de insistir

en sus mensajes sin tono.

 

Andan matando la historia

que le queda muy lejana,

cuál novela inquisitoria

impuesta de mala gana.

 

¡Donde quedó nuestra historia

que brillaba como el oro

y nos llenaron de gloria,

paisanos con buen decoro!.

 

Bibliotecas con sus obras

para admirar su cultura,

son oro sus escrituras,

brillando siguen sus letras.

 

Y lienzos con sus pinturas,

con pinceles en las manos

al pobre y al soberano,

plasmaron con gran ternura.

 

José Ares Mateos

viernes, 20 de septiembre de 2024

RÍOS DE COLORES

 

Ríos de colores

 

Ríos de colores

notas de laúd,

tesoro de música

con versos sin fin

que me cantas tú.

 

Son nubes de flores

cuando andan abriendo

las rosas de abril,

pétalos lloviendo

sobre tú jardín.

 

Gotas de rocío

despiertan el sol

regando las rosas

mimadas y hermosas

que encienden mi amor.

 

Brotando en sus tallos

cuan varas de nardos

lucen bajo el sol,

igual que el amor

de abril y de mayo.

 

José Ares Mateos

viernes, 13 de septiembre de 2024

RAICES DE MI TIERRA

 

Raíces de mi tierra                                                                        

 

En estos versos me entrego,                                                                                              (1)

que tengo el alma encendida  

por lo que fue mi partida

pidiéndole a Dios sin ego,

me concediera una vida

saliendo de éste agujero

guiado con la luz divina

para encontrar buen lucero.

*

Fueron las sombras y vientos

las que me fueron siguiendo

en los primeros momentos

donde yo estuve sufriendo,

hasta llegar esos soles

y rayos del firmamento

para alumbrar mí camino

y mantenerme contento.

*

Que siendo buen marinero,

conocedor de los mares,

de las estrellas y vientos,

jamás le tuve ese miedo

al llegar los temporales.

Con proa siempre a las olas

sin temer a tempestades,

navegando lentamente

entre grandes oleajes.

*

Con tempestad o con calma                                                                                 (2)

y con vientos favorable,

viendo tan solo agua y cielo

al señor daba las gracias

siempre con humildes ruegos,

que siendo la mar tan grande

y mi barco tan pequeño,

siempre me mantuvo a flote

en el mejor de los sueños.

*

Sueños eran mis anhelos

cuando partí de tu vera

una alegre primavera

para tenerte tan lejos,

sin que el corazón pudiera

abrazar mi desconsuelo,

aunque fuera una quimera

verme cerca de tu suelo.

*

Llorando quise morir

pensando verte tan lejos,

pudiendo yo resistir

ese tan grande tormento,

que tanto hacía sufrir

en los peores momentos

de angustias lejos de ti,

muy llenos de sufrimientos.

*

Llorando estoy de alegría                                                                                                             (3)

por tenerte tierra mía

la que me diste tu suelo,

cuando me parió mi madre

muy cerca de un arroyuelo

mezclándose las dos aguas,

la de la tierra y el cielo

debajo de sus enaguas.

*

Con su trabajo mi padre      

cosiendo redes del mar       

mantenía a su familia            

con su mísero jornal               

y la pequeña Dolores                 

haciendo mil filigrana                

para darnos de comer,                

garbanzos sabiendo a miel.      

*

¿Me pueden decir ustedes

si leyeran estos versos,

cómo se puede entender

diez personas a la vez

debajo del mismo techo,

le saquen un buen provecho

sin haber jamón ni queso,

solo un potaje bien hecho?

*

Pues yo se lo contaré                                                                                                 (4)

con los máximos honores,

porque fueron mis mayores

los mejores gladiadores

de este circo que es la tierra,

y lucharon con sus fuerzas

sus manos más espartanas,

haciendo de sus labores

de la familia una forja

de honrados trabajadores.

*

Siempre la cabeza alzada

con la mirada hacia el frente,

como se mira a la gente

sin agachar la quijada;

de buena fuente aprendimos

a luchar contra corriente,

haciendo entre todos frente

a todo cuanto nos vino,

sin quebrar por un instante

la enseñanza que tuvimos.

*

Hoy los quiero recordar,

pues los llevo en mi memoria

con sus almas en la gloria,

y sus cuerpos bajo el suelo

reposando su victoria

tan llenita de desvelos.

*

A ti, mi tierra querida,                                                                                                           (5)

centinela permanente

de los que llegan sin vida,

tenedlos siempre presente

para que ya no se ausenten

de su tierra más querida;

grabados están sus nombres

por los restos de la vida.

*

Bajo una loza  muy fría

yacen inertes sus cuerpos

cansados y padecidos

de la vida que han vivido

de luchas y sufrimientos.

Ya no sienten ni padecen,

han descansado sus cuerpos,

bien lo tienen merecido

aunque estén entre los muertos.

 

 

José Ares Mateos (Menesteo)

 

El tiempo que hará...