Mirar a los otros para valorar nuestras vidas
Guadalupe
Pereira
El sueño de Titrit
CON
M DE MUJER
Este relato sobre la joven marroquí
Titrit nos muestra cómo los comportamientos de la vida real se orientan consciente
o inconscientemente por fantasías, y cómo las aventuras imaginarias beben en
las sensaciones, en las emociones y en las ideas que tienen su origen en los episodios
cotidianos. La habilidad literaria de Guadalupe Pereira reside en su peculiar manera de observar la naturaleza
humana, en su forma crítica, ingeniosa e incisiva, de contemplar los
comportamientos de los seres próximos o lejanos, y en la lucidez con la que
cuestiona las ideas y las conductas que, en otras culturas, son aceptadas como “normales”: al
mostrarnos un mundo alejado, nos proporciona claves para que valoraremos
algunos sentidos de nuestras vidas.
La fusión de autora, narradora y
personaje en Titrit, además de verosimilitud, proporciona al relato un singular
poder para sorprendernos, para valorar nuestra peculiar cultura y para vivir
nuestras vidas. Guadalupe Pereira, mediante el empleo del género ameno, eficaz
y difícil de la ficción narrativa, nos cuenta, de manera sencilla e interesante,
una historia que encierra importantes mensajes de actualidad y que, por muy
ingenuos que a simple vista parezcan, transmiten ideas que remiten a un
determinado concepto de la realidad humana. Este relato, elaborado con las
palabras de nuestras conversaciones cotidianas, está condimentado con trozos de
episodios verosímiles que reflejan conceptos y juicios de una cultura distante
de la nuestra.
Además de ser copia de una
`realidad´ posible, es una amable invitación para que reflexionemos y para que valoremos
nuestras vidas. Mantiene la atención, suscita interrogantes, genera
expectativas y, sobre todo, nos sorprende. Al contarnos unas pasiones vividas
por una adolescente alejada culturalmente de nosotros, nos hace pensar sobre
asuntos y sobre maneras nuestras que, por muy normales que nos parezcan,
también hunden sus raíces, en pasiones no siempre identificadas. La lectura de estos
comportamientos nos invita a mirarnos con tranquilidad en el espejo de nuestra
propia conciencia y a poner en cuestión la realidad menuda y cambiante de nuestra
propia vida.
Imprescindible es, a mi juicio, el
oportuno y profundo prólogo que, elaborado por la profesora Yolanda Izar,
acreditada especialista, nos proporciona las claves para que interpretemos,
valoremos y disfrutemos con esta creación literaria.
José Antonio Hernández Guerrero
Catedrático de Teoría de la
Literatura
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