Nuestro amigo y paisano Jesús Cuesta estuvo hace unos días en la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares de su último libro, la biografía de Juan Belmonte, y así ha quedado recogido en las páginas del ABC:
A este ritual se ha sumado este año el escritor y artista Jesús Cuesta Arana, que se estrena firmando libros con la presentación de la biografía que le ha dedicado al torero Juan Belmonte:
«Belmonte fue mucho más que un matador de toros. Fue un hombre de cultura y un adelantado a su tiempo. Y el libro refleja esto muy bien, pues no es una obra meramente taurina, sino que está centrado en la persona de un personaje fundamental en la Historia de España».
Cuesta Arana, firmando ejemplares en un momento de un audiovisual de ABC.es
Jesús Cuesta Arana, fue en su juventud aficionado a los toros. Maletilla en su ciudad natal, Alcalá de los Gazules. Luego, ha triunfado ampliamente como pintor ,escultor y escritor. De ahí que su amigo Manuel Caro Ríos haya compuesto para él este pasodoble que lleva su nombre
Alcalá
tiene la suerte de tener un alcalaíno con sino. Muchas personas culpan al
destino de todos los fallos que ha
tenido en su vida. Al menor error, exclaman con tristeza: “Era mi destino,
no he podido evitarlo” Es verdad que todos llegamos a este mundo con un sello
invisible e inviolable. Pero nadie debería aludir a su destino con tristeza;
todo lo contrario, debería ser el referente de su alegría. “Este es mi destino,
irrepetible, único e intransferible; el mío.”
Esa
verdad de nuestra vida no la he visto nunca mejor expresada que en boca de
nuestro paisano Jesús Cuesta Arana. Nació en Alcalá y, desde el principio, se
dio cuenta que venía a este mundo para plasmar la belleza, expresar la verdad y
amar todo lo que le rodea. En una palabra, su sino era entregarse a la dulce
tiranía de su destino, ser artista. Y,
desde niño, se arrojó a la tarea de reproducir
en barro todo su mundo. “El campo, mi primer destino. Mi padre me enfrentó solo
a la madre naturaleza y Jesús lo cuenta con inmenso cariño:
“Desperté
a la consciencia con las manos manchadas de barro, amasando el limo que quería
convertir en imagen, como habían hecho los grandes imagineros andaluces. Y, más
adelante, anhelaba los cuadernos de colores intentando captar las cuatro
dimensiones, como habían hecho los maestros de la pintura. Y un día comencé a
escribir y a soñar para encontrar el nombre exacto de las cosas, como gritaba
Juan Ramón. Y otro día descubrí que el arte no estaba fuera de mí; era un
secreto que llevaba dentro, en el filo
del alma, donde están todos los secretos, donde surgen todas las soluciones,
donde se crea todo.”
Pierde
la libertad de la niñez y de la adolescencia, tras pasar por la Escuela.
Comienza su juventud, pero no puede vivir si no es en connivencia continua con
su destino. Acostarse para soñar y levantarse para convertir en realidad los
sueños. Su obra está presente en nuestro pueblo, en la comarca, en Andalucía,
en España y en muchos puntos del planeta. Comienza el joven artista a
ensayar los vuelos y se da cuenta de que no se puede hablar a todos de las
cosas bellas y esenciales. Tiene que descender al nivel de los interlocutores.
Y si alguien coge el pétalo y lo acaricia, le hace enseguida un signo de
complicidad.
Y
se lanza sin miedo a bucear en el mundo
de las exposiciones, de los premios, del estrecho tamiz de la crítica. Treinta
exposiciones individuales y colectivas de ámbito nacional, regional, provincial
e internacional. Estancia en Madrid en contacto con los grandes artistas. El
mundo del arte: estudios, talleres, exposiciones de lumbreras de la pintura, contacto
con los grandes artistas. Y vuelta al sur, entablando amistad con los célebres
pintores algecireños.
Pero
Jesús sabía que el artista no sólo debe
pintar, esculpir o plasmar lo que vive; tiene que darle carácter propio a su obra,
será lo que lo distinga de los demás. La obra de Jesús Cuesta está perfectamente
caracterizada. Cualquier alcalaíno la distingue a legua. Su obra no es sólo lo
que se ve; es el sello que el artista deja impreso para la posteridad. Pronto,
en las fiestas de San Jorge, tendremos el placer de oír a Jesús pronunciar el
pregón de las fiestas; otra obra maestra. Allí estará Alcalá en pleno.
El día 8 de este mes, en el Centro Cultural Santo Domingo, se celebró la segunda reunión de la Comisión para el nombramiento de Hijo Predilecto a Jesús Cuesta Arana, con el siguiente orden del día:
Estado del Expediente para el nombramiento de D. Jesús Cuesta Arana como Hijo Predilecto de esta Ciudad.
Presentación del informe basado en las declaraciones de la Comisión para su exposición pública.
Borrador del Programa de Actos.
Cambio de fecha del acto oficial de nombramiento.
Coordinación de los diversos actos en torno al homenaje.
Presupuesto de cada acto.
Ruegos y sugerencias.
Los componentes de la Comisión que asisten a la reunión son:
Juan Rodríguez González
Jesús Cuesta Arana
José Sánchez Romero
Miguel Ángel Jiménez Alonso
Manuel Pérez Moreno
Inmaculada Almagro Sánchez
Antonio Galván Montes de Oca
Ana María Cordón Franco
Jaime Guerra Martínez
Zulema Sánchez Bazán
Mercedes Sánchez Erdosain
Isaac Sánchez Medina
Andrés Moreno Camacho
Eloy González Muñoz
EL BORRADOR DEL PROGRAMA QUEDA ASÍ:
VIERNES 7 DE JUNIO
18:00 horas. Nombramiento de Hijo Predilecto de Alcalá de los Gazules a D. Jesús Cuesta Arana, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, con vídeo presentación del artista, palabras de las autoridades y "Pasodoble Manolo Caro"
20:00 horas. Inauguración de la Exposición Antológica del Artista, en el Centro Cultural Santo Domingo, con música clásica a cargo de Matthew Coman.
22:00 horas. Concierto estelar de "The Rangers Black". Teloneros "Psicorgasmo", Plaza Alameda de la Cruz.
JUNIO "JESÚS CUESTA ARANA Y LA CULTURA"
Sábado 15 de Junio a las 21:00 horas en el Centro Cultural Santo Domingo: "Jesús Cuesta Arana y los toros". Conferencia-coloquio "El toro en el arte y toreros con arte".
Domingo 16 de Junio: a las 12:00 capea en el Monteabajo y a continuación almuerzo campero.
Sábado 22 de Junio a las 21:00 horas en el Centro Cultural Santo Domingo, presentación del libro "Paterna de Rivera, del aire al bronce". Lectura de la obra literaria del artista a cargo de poetas, artistas y amistades.
JESÚS CUESTA ARANA Y EL CARNAVAL
Sábado 29 de Junio a las 21:00 horas en el Centro Cultural Santo Domingo, actuación del Cuarteto Carnavalesco con la Obra "Sáinz de Andino, Cuestarana y las que le salieron rana."
JESÚS CUESTA ARANA Y EL PASADO CULTURAL
Septiembre (día sin determinar). Presentación de la exposición. Centro Cultural Santo Domingo a las 21:00 horas.
JESÚS CUESTA ARANA Y EL FLAMENCO
Todos los viernes del mes de Julio a las 22:00 horas en el Patio de la Victoria, actuación de Flamencos de Alcalá y Rufino de Paterna "Cantándoles al escultor".
JESÚS CUESTA ARANA Y LA PINTURA
En el mes de Agosto, Paseo de Galerías con exposición de obras del artista, junto al Festival de Música.
Concurso de pintura, categoría infantil, primaria, secundaria y adultos. Paseo de la Playa a las 11:30 horas, con premio-trofeo diseñado por Jesús.
JESÚS CUESTA ARANA Y LA VIRGEN
En el mes de Septiembre visita guiada al Santuario de Nuestra Señora de los Santos, con salida a las 11:00 horas desde el Paseo de la Playa.
Hoy en el Centro Cultural Santo Domingo, de Alcalá de los Gazules, se ha reunido la Comisión para el nombramiento de Hijo Predilecto a Jesús Cuesta Arana, compuesta por:
Zulema Sánchez Bazán
Jesús Cuesta Arana
José Sánchez Romero
Ana María Cordón Franco
Mercedes Sánchez Erdosain
Inmaculada Almagro Sánchez
Isaac Sánchez Medina
Andrés Moreno Camacho
Antonio Galván Montes de Oca
Diego Álvarez Mateo
Juan Rodríguez González
Manuel Caro Ríos
Antonio Ortega Márquez
Miguel Ángel Jiménez Alonso
Jaime Guerra Martínez
con el siguiente orden del día:
Informe por parte de la Instructora del Expediente para el nombramiento de don Jesús Cuesta Arana como Hijo Predilecto de esta Ciudad.
Instar a las personas que componen la comisión la redacción de su declaración respecto a la propuesta de nombrar hijo predilecto de Alcalá de los Gazules a don Jesús Cuesta Arana.
Preguntas y sugerencias.
INFORME DEL EXPEDIENTE
16 de Septiembre de 2010.- Moción del Grupo Municipal de Izquierda Unida para otorgar la medalla de la ciudad o incluso el título de hijo predilecto para don Jesús Cuesta Arana.
10 de Enero de 2012.- Propuesta de Alcaldía para retomar el expediente de nombramiento de Hijo Predilecto a don Jesús Cuesta Arana.
25 de Enero de 2012.- Dictamen de la Comisión Informativa que propone por unanimidad el Pleno incoar el correspondiente expediente para que se proceda a nombrar a don Jesús Cuesta Arana como Hijo Predilecto de esta Ciudad.
31 de Enero de 2012.- Certificado de la Secretaria para que se proceda a iniciar el expediente de Hijo Predilecto.
9 de Noviembre de 2012.- Por resolución de alcaldía, se propone el nombramiento, como Hijo Predilecto, de don Jesús Cuesta Arana y se nombra como órgano instructor del procedimiento para acreditar los méritos que concurran en el propuesto, a doña Zulema Sánchez Bazán.
13 de Noviembre de 2012.- Comunicación a la instructora doña Zulema Sánchez Bazán.
14 de Noviembre de 2012.- Comunicación al interesado don Jesús Cuesta Arana.
A la memoria de Pedro Fernández,
ya en el reino de los buenazos, que tampoco se perdió a Antonio Machín la noche
que cantó en Alcalá. Según refererimos más de una vez.
Alboreaba la señalada década de los sesenta. Los
tiempos eran vencejos al vuelo, de lo rápido que cruzaban por los mundos. Poco
a poco se iban mudando las costumbres. Se palpaba en los anuncios. La gente
–por influencias foráneas- empezaban a desmelenarse, con el consiguiente
disgusto de la gente seria y de orden y de los adalides de la moralina
vaticana. El turismo llegaba con sus perversas costumbres; pero el régimen se
hacía la vista gorda: dejaban buenas divisas. El negocio ante todo. La vieja
moral se tapaba los ojos pero abría los
bolsillos. España empezaba a ser diferente, según el eslogan. El typical spanish
engloriaba,sobre todo a las suecas –las nuevas valkirias; pero con propósitos
menos épicos que las viejas deidades nórdicas– que se ponían como salmonetes en
las playas seducidas por el latin lover
de turno. La gente empezaba a enterarse de las cosas. En los bares de los
pueblos y en las comidillas se comentaba los lances del universo mundo y entre
dientes se comentaba – aunque muy
primariamente– temas de alta política pero siempre referidos a más allá de los Pirineos. Kennedy o la boda
de la plebeya Fabiola con un monarca sosón se llevaban la palma y lo de Fidel
Castro en Cuba. El panorama se trazaba con los teleclub una forma democrática
de poner la televisión –como el NODO– al alcance de todos los españoles con el
bolsillo lleno de aire. El serial Ama
Rosa hacía llorar hasta las cebollas. Un dramón que atenuaba el otro dramón de la posguerra todavía reciente. La OJE militarizando a los niños, en una
suerte de entrenamiento para la mili. Empezaban los guateques por obra y gracia
del tocadiscos. Marisol y Joselito a todas horas. Todos los niños –carne de tebeo– se
sentían Zipi y Zape. Los cromos de
Puskas, Kubala, Di Stefano, Pelé..., ocultos en las tabletas de chocolate
Nestlé. Tímidamente se va abriendo cierto desarrollo que iban a culminar con la tecnocracia. Llegan
los Beatles y languidece en las sombras la copla y el bolero, que fue una
especie de escuela para aprender a querer y a vivir. Un punto romántico en
medio de un piélago de estrecheces y cartillas de racionamiento que ya fueron
quemadas por la historia. El pueblo abundaba en la necesidad de mitos. Por eso
la noche que actuó Antonio Machín en el Cine Andalucía en Alcalá de los
Gazules, todos queríann verlo de cerca. Querían
ver y vivir aquella voz
intangible hasta el momento en las ondas de la radio. Machín tenía un serio competidor en otra
estrella morena: Nat King Kole. Dos voces negras pero de distinto color. Uno
era Yanqui y el otro cubano. Eso decía mucho. La voz de Nat se prestaba más, con su
particular deje para el baile de sociedad, de salón o al glamour. Mientras que
la voz de Machín era más popular, de guateque de secano con vetas
casamenteras. Machín, fue un mito que desafió a varias generaciones –desde el
albor de la dictadora a la flamante
democracia–. Los cambios de mentalidad no influyeron. Su son caribeño no se
apagó nunca hasta el último respirar. (Le doblan las campanas en al año 1977 de
mala enfermedad en los pulmones). De modo que la noche que llegó Antonio Machín
a Alcalá de los Gazules para su única actuación en el Cine Andalucía todo el
pueblo se despobló. “Vamos a ver a la voz de la radio”, solían decir en una deliciosa expresión superrealista. Las
veredas que daban al campo era un
hervidero. En todas las rutas se marcaban la huella de herradura y el trasiego
de la música de talón. La siembra y el ganado podía esperar. Un enorme cartel
de Antonio ín cubría gran parte de la fachada del Cine Andalucía. Entremedio de
la cola de la gente dispuesta al
presenciar el prodigioso espectáculo, se notaba la imponente presencia
de Curra la Gitana. Que al ver tan descomunal retrato pegado a la pared
exclamó: “ Ojú, el gachó es más negro de lo que lleva uno sufrío”
(Risas). Gallinero, anfiteatro y butaca a tentebonete. Murmullos de
expectación. La enorme cortina roja se va abriendo poco a poco, mientras una cenefa
de luz que circundaba el escenario va cambiando de color. La atmósfera
contrariaba al frío de la calle. El que suscribe estaba allí en el
gallinero, junto a un grupo de maletillas, entre ellos al inolvidable Aurelio
Núñez, torero linense, que llego a tener luego en el toreo cierta importancia.
A la llegada del invierno hasta la
primavera el paisaje alcalaíno se transformaba con tantos soñadores sueltos,
muy pocos señalados por la fortuna. ¡“Señoras y señores con ustedes Antonio
Machín” ! Suena
la orquesta en el proscenio con trajes
llamativos. El aire se remueve al son de El manisero. En esto aparece
Machín. Apoteosis. ¡¡¡Machín en persona!!!. Se mezclaban los aplausos con las
miradas curiosas. El ídolo estaba allí. El mismo que cantaba la canción del Cola
Cao. Aquello de “Yo soy aquel negrito
del África
tropical...” Increíble. A escasos metros con su vistoso traje color café con
leche, solapa carmesí y linea del mismo color en pantalón muy holgado para disimulo de unas
piernas con pronunciado arqueo. No tardó en llegar el grito zafio desde
los confines del gallinero: “ ¡¡¡Machín, que te cabe una pelea de perros en
medio de las piernas!! Lo triste es que la mayoría de la gente rió la basta e
inoportuna ocurrencia. En aquellos instantes
cantaba –lo recuerdo perfectamente– Madresita del alma querida.
El hombre después de quedar en suspenso por unos instantes, demudada la faz,
encendiendo una sonrisa más amarga que otra cosa y prosiguió la canción curiosamente en el punto que la
había detenido. Ante aquel indeseado incidente el público lógicamente se puso
al lado del ídolo que demostró una elegancia y talante especial, que fue unos
de los distintivos de su larga vida en los escenarios y en la calle, según
consignan las biografías . De repente el público enardecido se conjuntó en un
solo grito:¡¡¡ Angelitos Negros!!! ¡¡¡Angelitos negros!!! Machín, regular la estatura, de faz alargada,
pelo de borreguillo; prognato el mentón, escurrido de carnes, mirada de furia
negra pero algo tristona accedió a la unánime
petición, como en los discos dedicados, pero ésta vez en directo a cantar el
primer alegato –según propia confesión– antirracista que suena en un escenario:
Aunque la virgen sea blanca,/ píntame angelitos
negros,/que también se van al cielo /todos los negritos
buenos. O ésta otra
estrofa: Pintor, si pintas con amor /por qué desprecias tu color /si sabes
que en cielo también los
quiere Dios. Nadie a pesar del mensaje tan claro no reparó en el
asunto. Se entendió mas como una sugerencia que protesta. No estaba la cosa
todavía para mayores interpretaciones. Simplemente a un “pintor de santos y
alcobas” se le olvidó pintar a los pies o en el rompimiento de gloria de La
Virgen angelitos negros. Eso era todo.
Fallo u olvido de un artista sin mayor trascendencia. Todavía se leía
poco –entre una cosa y otra– entre líneas. Acabada la función, seguido por
una caterva de chiquillos el cantante
cubano abandonó el pueblo, otro lugar
más en la cuenta. A través del cristal del automóvil negro se pudo ver una última sonrisa blanca, en una
faz de sombras. Luego todo el mundo volvió a su sitio. Al día
siguiente Machín otra vez en la radio
aliviando penas, sudores y dando candela a nuevos amores. “Se vive
solamente una vez,/hay que aprender a querer ya vivir...” Una voz de fondo que
duró en la realidad, lo que dura un sueño. Mientras en el cielo lucía la luna
carirredonda y tres hombres, tres astronautas americanos a pocos años volarían y
entraban en ella. Volaron aquellos
angelitos negros. Volaron. Solo quedaba en aquella atmósfera gris muy
cuajada de sombras tomar papel y cuatro lápices y dibujar el recuerdo. E
imaginar a Antonio Machín con las maracas
en medio de un turbión de angelitos de todos los colores. Todavía hay
mucha gente y malos gobernates –y no son pintores precisamente– que se olvidad
de pintar angelitos negros. Las noticias de cada día lo cantan. Toda la gente marcada y herida por la pobreza
–sin importar el color– son angelitos negros.
Sobre
la fugacidad del tiempo se ha pensado y escrito ríos y mares. Todo se vaen un suspiro. En un abrir y cerrar de ojos.
Certeros son los tópicos.No es igual
contar por años que pasan, que por años que quedan. El tiempo que marca el
reloj y el calendario son complementos que solo miden y trocean al contrario
que el tiempo interno o personal. Los días que pasan no son la cuenta de la
vieja –con los dedos–, una vulgar operación aritmética. Lo suyo es contar por
fechas e impresiones con toda su intensidad. Además de cronología solar y
numeralsomos espíritu. Los hechos y las
cosas que se graban en la memoria.
A
veces un simple gesto, una instantánea o una mirada fugaz siempre queda. Ya no hay
tiempo que la borre de la mente.
El
relator de éstos renglones, se cruzó un día en un semáforo en el centro de
Sevilla, –entre la Campana y Laraña por más señas– con una mujer menudita, con
ojos y mirar de tonalidades marinas entre verde y azul. Nos miramos por unos
segundos. La reconocí pero ella a mí no. Natural que así fuera. Se trataba de
un icono de mi juventud. Era la cantante Jeanette. Aquella niña rebelde eterna
adolescente que a pesar de las arrugas de su faz todavía aguantaba bien el
retrato de su imborrable mirada de inocencia y eso quelos días y las noches había trabajado por su
historia. Con aquella fugaz mirada le di manivela al tiempo hacia atrás. De
cuando allá por el último tercio de los años sesenta, tanto aliento insufló
aquella niña a una juventud que se movía en el pequeño mapa blanquinegro –con
algunas vetas luminosas– de un pueblo: Alcalá de los Gazules.
En
realidad Jeanette se llama Anne Dimech, siendo inglesa como es siempre la
creímos francesa, formaba parte delgrupoPic-Nic, que hacía una
música muy próxima al indie de hoy por su sello independiente, aunque
tributaria del pop convencional.. Luego se disolvieron y Jeanette prosiguió en
solitario con gran éxito. La canción Cállate Niña, a pesar de su mensaje
dramático, era muy solicitada para el baile agarrado, ya que propiciaba jugosos
acercamientos corporales. Se acortaba el aire y las distancias en el cuerpo a
cuerpo lo mismo que iba ocurriendo con la libertad. Aquella voz entre inocente
y sensual incitaba al amor declarado y furtivo y alguna que otra obscenidad. Se
calló el silencio y la gente empezaba a hablar, a expresarse y a protestar. Por
los menosse empezaba a quitar las
telarañas y el óxido a las alas de los sueños. Los años del hambre se habían
muerto de hambre. Todo iba rápido. Un tobogán multicolor. El año 1967 que
Jeanette y los Pic-Nic cantaCállate
Niña, va creciendo cada vez más el descontento con Franco. Los estudiantes
en algarada con los “grises” (policía) pisándole los talones era foto
corriente. El búnker inmobilista enseñaba las garras y los dientes. El lavado
de cara de la Ley Orgánica del Estado un fiasco. Hambruna ymuerte en Biafra. La imagendel negrillo todo ojos, huesos y barriga
helaba el alma. La muerte alevosa en Bolivia de un mito de los mitos: El Che
Guevara. La minifalda aireando piernas más o menos largas. Los pantalones
campanas. También titulaba los periódicos la llegada del gorila blanco Copito
de Nieve al zoo de Barcelona. Los Beatles cambiaron el bombín pormontera y sombrero cordobés al llegar a
España en sus dos actuaciones en Madrid y Barcelona y sus “parientes” Los
Brincos con capa española. Al otro lado de estos chicos modositos estaban los
Rollings y Los Salvajes. Los Chiripitifláuticos alegrando las pajarillas a la
chiquillería y a algún Peterpan rezagado. La psicodelia un estado sensorial
inspirado en los alucinógenos. El punto y contrapunto negro de la droga
estragando la juventud.El cine español
poniéndose al día con Nueve cartas a Berta (Martín Patino) y Pipermint
Frappé (Carlos Saura). Mientras que Carrasco y Legrá se llevan la palma a
puñetazos en los rings. El Real Madrid dándole sopas con honda a los demás
equipos.
Algo
rompió aquel día la atmósfera tranquila de Alcalá de los Gazules. La gente
quiere ver de cerca al nuevo fenómeno: Un conjunto músico vocal. Acostumbrados
a las orquesta de bongos, contrabajo, acordeón y viento con mangotas caribeñas,
aquello era una rareza. Lo menos pulidos pregonaban: “vamos a ver a los músico
mariquitas”. Lo decían por la pelambrera y camisas floreadas que gastaban los
muchachos.Punteabancon palanca de vibrator –una innovación–el tema Apache de los Shadows con un
público poco afectivo con las excentricidades. Miguel Ríos comentaba que en
muchos pueblos cuando iban a actuar los gárrulos lo apedreaban y muchas veces
tuvieron que salir de naja. Hasta que surgió en Alcaláel grupo musical Los Rangers (The Rangers
Black) y la gente empezó a acostumbrarse. Ya escribiré sobre ellos.
Costó
salí de unos tiempos oscuros donde se le temía al color. Imperaba la grisalla.
De modo que cuando me encuentro hace unos años con aquella mujer de mirada
verdeazul en el semáforo, se me vino a las mientes, sin el morbo de la
nostalgia, aquella juventud vivida en el pueblo. Poco a poco fuimos saliendo del
globo aislado. Los mass-media iban informando de los avatares del mundo. La
aldea global de Mac Luham se palpaba. Soplaban vientos de cambio. De Juanito
Valderrama se pasó a Bob Dylan, de Antonio Machin aAretha Franklyn. De los discos dedicados al
Gran Musical, al Hit Parade. De los tonos pardos ( gama de tierras, grises y
discretos azules) se pasó a las camisas chillonas con floripondios, muchas
veces bermellonas y de mal gusto. Había en el pueblo varios puntos de encuentro
y sobre todo dos de referencia. Uno era el patio de Curro Reyes, un lugar
reducido –diez o doce parejas bailando,– lo que no fue óbice para esparcimiento
y desfogue de toda una juventud ávida de nuevas sensaciones, roces apetitosos o
apreturas eróticas. A veces había overbooking. No se cabía. El patio atestado
de macetones de geranios, aspidistras, hortensias, colios, buganvilias,
esparragueras trepantes era un anticipo doméstico de la discoteca. Inolvidable
la estampa de Curro en su silla de ruedas –por mor de maldito accidente– ejerciendo
de pinchadiscos con “pikú” de baquelita echando el ojo a la concurrencia
desmadrada en medio de una humareda de tabaco rubinegro. Su artista preferida:
Jeanette. En su fajo de discos de vinilo (todos singles). Había lugar lo mismo
para la música lenta que para la estridente según soplara y reclamara el
ambiente. Todo consistía en tener buen ojo y buena mano. Lo mismo sonabaMoody Blues en Nights in white saten
(Noches de blanco satén), ideal para el “agarrado” ya que duraba mucho. Un
rato a tope si la chica –apercibida– con los antebrazoshacía la temida “tranca”, y la faena quedaba
sin rematar. Que el ritmo marchosoBlack
is black de los Bravos. Dentro de las posibilidades y exigua discografía
disponible. Y buena voluntad.
Otro
lugar que marcó fue mi primer estudio de la Pila del Granadillo en Alcalá.
Donde se congregaba una juventud heteróclita y heterodoxa. Con diversos afanes
pero con idéntica vocación de libertad. Bailongos entre velas y ginebra perruna
de garrafa. Entre el olor a pintura fresca y aguarrás y las paredes empapeladas
de pósters de los mitos del momento. Era lugar para el debate y para comentar
sotto voccelas heridas de la dictadura
y los últimos libros y discos prohibidos. Hasta el Caudillo, viendo el frenesí
de los tiempos, quiso dar una imagen –falsamente–de modernidadcon pintores abstractos, bikinis y grupos musicales greñudos, siempre,
eso si, siempre que no molestaran. Y hasta hoy. Aunque no se pueda decir que
vivamos en miel sobre hojuelas. Hay desencanto y descontento. Los hechos
cantan. Hay muchas personas pasándolo mal por mor de la “dichosa” crisis.
Tenemos la libertad conseguida. Ahora nos hace falta más trabajo. Con bienestar
la libertad se disfruta mejor. ¿Llegará el día que todo el mundo viva libre y
contento? Con esa ilusión escuchamos el gallo cada mañana.
Aquella
diáfana mirada de Jeanette, que se reflejó en la mía como la otra mirada fugaz
del tiempo. Todo en la vidatarda el
tiempo en que se cruza un semáforo en verde. Una simple mirada puede traspasar
los ojos de la memoria.
Siglos
ha lo dijo bien claro Quevedo: “Solamente lo fugitivo permanece y dura”.
Seguiremos alimentando miradas fugaces. Seguiremos.
Jesús
Cuesta Arana
…....
(De
la serie de artículos publicados en el periódico TRAFALGAR con el
encabezamiento El OJO EN LA MIRADA)
Al papa Clemente también le iba la bulla y el bureo
De pronto se produjo el milagro¡Una aparición! Lugar: el viejo ventorrillo de Tablá (Tablada) a poco más de cinco kilómetros de Alcalá de los Gazules. Por ensalmo aparecieron un papa, un cardenal y tres obispos. Todo un micro-cónclave no sé si secreto o no. Se trataba del “divino” y autoproclamado Papa Gregorio XVII, el del Palmar de Troya. El mismo. Con su séquito o estado mayor mas bien. Impresionante el retrato a primera vista –no es un sarcasmo– del seudopontífice con los ojos enterrados en una profunda cicatriz por mor de accidente de tráfico. Lo que no le impidió ser un vidente ciego. Hasta el final de los días esperaba el hombre por milagro recuperar la visión. Nada. Condenado fue a navegar entre las tinieblas y no le fue mal del todo.
Increíble la secuencia, digna del mayor esperpento celtibérico. Clemente llevaba la voz cantante. A pesar de la rémora de los ojos se movía con destreza impropia. Eso sí, ayudado por bastón con mango de plata buena. El cardenal-lugarteniente portaba el maletín con las perras. Uno de los obispos; un jamón de pata negra. Otro, el más joven, exhibía un “loro” a todo volumen (esas radios descomunales con asa que traían los emigrantes de Alemania y luego adoptada por los horteras y otras tribus marginales). Claro con tales aditamentos, la bulla no se hizo esperar. No tardó en calentar la angosta estancia del ventorrillo. En un testero un almanaque con deliciosa muchacha –pura insinuación erótica– avisaba el año 1986. La radio-cassette a todo gas con Marifé de Triana, Rocío Jurado, y la voz de Concha Piquer en la copla Tatuaje con el Papa, el cardenal y los obispos a coro : “Era hermoso y rubio como la cerveza, /el pecho tatuado con un corazón...” Un sainete. Entre el olor a puro de buena vitola, las medias botellas de vino se iban consumiendo a la vez que la bulla se iba consumando. Aquel hombre bajete, chaparreto, insignificante había hecho historia. Barriles de tintas se vertieron sobre él. Desde los tiempos del Papa Luna –con tres pontífices al poder– a la Iglesia nunca le había dolido tanto la cabeza. El arzobispo de Sevilla ve en todo aquello “una verdadera histeria colectiva de tipo supersticioso”. El asunto empezó con la aparición de la Virgen a dos niñas, nada extraño en una tierra tan mariana donde se contabiliza más de 50.000 imágenes de culto. Un oscuro personaje con rarezas mentales desde la niñez, aprovecha la favorable coyuntura, entrando en trance ante 30.000 personas en el mismo lugar señalado como el Palmar de Troya (Utrera). Encontró campo abonado en el pueblo llano, que tanto se siente atraído por la fenomenología sobrenatural, lo extraordinario, lo maravilloso o lo inexplicable. En suma por los hechos sensibles y superiores al orden natural. Vientos favorables para Clemente. Como asistido en el dicho de Federico Fellini de que nada existe; todo se inventa. Se estaba asistiendo en vivo a una versión de la película Los Jueves, milagro, con la genialísima interpretación del aparecido san Dimas por Pepe Isbert. Una mirada inocente, doméstica y graciosa al lado del espinoso asunto del Palmar. Clemente se sacó de la sotana una nueva orden: los Carmelitas de la Santa Faz, que iba a romper en la llamada Iglesia Palmariana con vetusta basílica y todo un entramado jerárquico en grotesca alternativa al Vaticano. Clemente se autoproclama como Papa con el nombre de Gregorio XVII en la convicción de que la Iglesia de Roma estaba dominada por el Anticristo y el comunismo. Todo se iba alicatando poco a poco de una parafernalia, rituales extravagantes, pompas y boatos de opereta. Envuelto en una atmósfera siniestra de halo pretridentino. Una iglesia preconciliar, ultramontana y ultraordodoxa y medieval en lo religioso y político capaz de canonizar a Hitler, Franco, José Antonio Primo de Rivera, don Pelayo y por otra parte excomulgar al Rey Juan Carlos y a toda su familia. En Alba de Tormes lo majaron a palos porque pensaban que iba a robar la reliquia de Santa Teresa. Escena digna de Berlanga y Azcona. A pesar de todo, seguro que en medio de tanta farfolla delirante habría alguna persona de buena voluntad y seso. Aunque fuera solo una.
La basílica del Palmar, –una fealdad– -, de mal logro arquitectónico fue construida con fondos oscuros e intereses espúrios. Una fortaleza de hormigón sobrepasada de cúpulas que daba el tirante de ser una fortaleza inexpugnable que un lugar de oración. Donde más que adorar –en parafraseo de Antonio Gala– al becerro de oro se adoraba el oro del becerro. Un gazpacho avinagrado de mística, escándalo y controversia señaló al papa Clemente hasta su muerte en 2006. Hoy poco a poco el cuadro se va despintando. La prensa se hizo eco de abusos sexuales cometidos por el Papa apócrifo “que sentía ciertas ataduras con las vanidades de la vida” a monjas y sacerdotes de la orden. De trapicheo económico y otras actividades pocos ejemplares. Un regalo de los dioses.
Hasta Carlos Cano compuso copla al asunto El milagro del Palmar, cuyo estribillo sonaba por todos lados: “Clemente, no te quedes con la gente/ Clemente, con la copla se quedó”. En la furia de la movida el grupo Siniestro Total le dedica (I left muy heart in) El Palmar de Troya. El ingenio y genio popular de El Chimenea –no podía ser de otra manera y para no desentonar– saca chirigota en el Carnaval de Cádiz: El Patata Clemente y los monaguillos del Palmar de Trille (en alusión a la barriada gaditana tan carnavalera).
Eran archiconocidas las incursiones del papa Clemente (la gente lo siguió llamando así, lo de Gregorio XVIII no triunfó) y su corte de honor en la Feria de Abril y en la Maestranza sevillana.
Cuando la francachela tocaba a su fin, enfriada ya la atmósfera delirante, acertó a pasar por allí Joselito el Momia, primo hermano del Emilio de Rousseau y catedrático de Economía de Subsistencia (la vida procurada con el espárrago, la tagarnina, el alcaucil,el caracol...) Al ver tan insólita escena exclama con mucha sorna: “¡Cuantos curatos juntos!” La respuesta al instante de un obispo: “Un respeto es Su Santidad el Papa”.
Más pronto respondió El Momia: “Será un papa bravío, porque el que yo veo en el televisor no es el mismo y no anda malamente de la vista”. Se hizo un silencio. Se oyó un último rumor, por lo bajini, del escamado esparraguero: “Todo lana de borra. ¿Del Vaticano van a venir a aquí? Me da el quinqué de que son unos vivalavirgen o unos andarríos.”
Poco después, en una furgoneta negra El Papa y su gente fueron por donde habían venido. Aquella noche pensé que todo es posible; incluso que el poder de una basílica faraónica quepa en un humilde ventorro perdido en el mapa. Como si tal cosa. “La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad, aunque se piense al revés”, me recuerda Antonio Machado. El azar nunca perdona.
Jesús Cuesta Arana, en un correo electrónico, me dice lo siguiente:
El próximo día 29 de Diciembre, jueves, a las 18:00 horas, se inaugurará en Paterna de Rivera, en la Avenida Blas Infante, el monumento en bronce dedicado al Alcalde de la II República, Ramón Dávila Díaz. Al acto se espera la presencia del Consejero Francisco Menacho, Alcalde Alfonso Caravaca y el Comisario para la Memoria Histórica Juan Gallo. La asistencia es libre para todos los que quieran sumarse a tan importante evento.
Este festival flamenco de Paterna de Ribera, a celebrar el sábado 16 de este mes en la Caseta Municipal, cantan cuatro artistas de Alcalá de los Gazules: Inmaculada Torres, El Quini, Pepi Jiménez y Alba Hernández (mujer e hija de Manolo "El Tiburón"). En este certamen de flamenco se va a nombrar Socio de Honor del C.E.I.P. "El Alcaucil", a nuestro paisano Jesús Cuesta Arana.
Jesús Cuesta Arana, está buscando fotos solamente referidas a la década de los 60 en Alcalá de los Gazules. No importa el tema: toros, fútbol, diversiones, oficios, colegio, "tarcisios", guateques, carnaval, feria, Romería, Semana Santa, personajes populares, actos sociales, costumbres, música...también son interesantes en grupos familiares. Para ilustrar y contextualizar a través de las imágenes CUANDO SONARON LOS RANGERS, un libro sobre el mítico y entrañable grupo rockero alcalaíno.
Estamos recibiendo ya bastantes fotos; pero siempre quedan fotos preciosas en la zona de sombras. Por eso hago ésta llamada a toda la gente de Alcalá y amigos que vivieron la bien llamada "década prodigiosa",que tanta repercusión tanto universal, como en otros ámbitos menores, tuvo en todos los aspectos y muy especialmente - por proximidad y cariño- en nuestro pueblo.
Espero con toda la ilusión vuestra colaboración. Así que si tenéis alguna foto que consideréis de interés la enviáis a cuestarana@yahoo.es
Os lo agradeceré de todo corazón y de camino sacaremos a la luz -dándole forma a los recuerdos- una época muy interesante y poco divulgada en Alcalá.
No sólo será Hijo Predilecto de Alcalá sino que en 2010, Jesús Cuesta también ha sido reconocido Gaditano del Año en el área de la Artes.
Sin lugar a dudas, 2010 va a ser el año de Jesús. Felicidades y un abrazo. Te lo mereces.
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Jesús Cuesta Arana me envía un correo con la siguiente noticia:
El Ateneo Literario Artístico y Científico de Cádiz concede los premios Gaditanos del Año 2010, cuyo jurado ha estado compuesto por Hans Josef Artz, Pedro Payán Sotomayor, José Ramón Pérez Díaz-Alersi, Carolina Camacho Esteban, Luis Gonzalo González, Juan Antonio Macías, José María Esteban, Antonio Ares, Antonio Guisado y Carlos Morillo, actuando como Presidente del Jurado y del Ateneo, Ignacio Moreno Aparicio. Después de largas deliberaciones por la calidad e historial de los propuestos en sus diversas facetas y visto los mayores méritos a criterio del Jurado, éstos son los galardonados con tan importante distinción:
Área Artística: D. Jesús Cuesta Arana.
Área Literaria: D. Diego Sánchez del Real.
Área Científica: D. José Mira Gutiérrez.
Área Humanística: D. Vicente Mira Gutiérrez.
Área Deportiva: D. Manuel Bueno.
Área Carnaval: D. José Luis García Cossío.
Área Taurina: Dª Sandra Moscoso.
Área Empresarial: Dª Belén González Dorao.
Área Derechos Humanos: Asociación Virgen de Valvanuz.
Área Flamenco: D. Manuel Gerena.
El acto de entrega a los premiados tendrá lugar en el Salón de Pleno del Ayuntamiento de Cádiz, el próximo viernes día 26 de noviembre a las 20:00 horas. Para cerrar la ceremonia actuará la magnífica Coral Antares.
Por unanimidad de todos los grupos presentes en nuestro Ayuntamiento, se ha aprobado la propuesta presentada por Izquierda Unida – Los Verdes para que se nombrara Hijo Predilecto de Alcalá a nuestro vecino y amigo Jesús Cuesta Arana.
Ésta es una noticia que sin duda alegrará al pueblo entero y que no hace sino reconocer la valía de alguien que vive entre nosotros de la forma más natural posible.
Yo conocí a Jesús cuando éramos unos adolescentes, a través de Ricardo Rodríguez (Ulloa, para los amigos) y recuerdo algunos buenos ratos de entonces.
Aun tengo colgada (y lo que le queda) en una pared de mi casa aquella pintura que Jesús me regaló, a medio terminar, realizada con una “técnica mixta”: óleo, bolígrafo bic negro y Kanfor marrón sobre una tabla (que resultó ser un tablero perteneciente a una cama vieja que ni Jesús recordaba de dónde había salido). Quedamos que yo lo invitaría a Ceuta y así él podría terminarla allí mismo, cosas ambas que evidentemente, nunca se hicieron.
Eran los tiempos de The Rangers Black, los bailes en el “Sindicato” y los paseos por La Playa.
Ha llovido mucho desde entonces y aquel chico aspirante a pintor, hoy es un artista con un prestigio reconocido y valorado.
Si todo va como está previsto, el nombramiento será público el año que viene, dándole su nombre a una de nuestras calles (por cierto ¿a cuál?).
Además, se programará una Semana Cultural sobre su obra en la que se desarrollará una exposición de sus obras en sus tres facetas de pintor, escultor y grabador.
Y se espera que a todos estos actos, acudan artistas de reconocido prestigio.
Aquí se queda mi felicitación pública y espero que 2011 sea el año Jesús Cuesta en Alcalá de los Gazules.
El paisaje era propicio, –finales de los años cincuenta– , para que el miedo brotara como una rosa negra de los vientos. Era tiempo de silencio, también lo era de miedo. El miedo cerval que erizaba el mirlo (el flequillo) de grandes y niños entre la dramática penumbra de las calles del pueblo, por lapobretona luz eléctrica. En cada rincón un fantasma. Un fantasma en cada rincón. Seres del trasmundo. Al caer la hora bruja, con el último suspiro de la tarde, los niños nos chapuzábamos en un piélago tenebroso de sombras como fauces del Averno. Desde el pan de oro del juego a la aventura abierta entre empedrados y adoquines. Entre un caudal de emociones y sentimientos oscuros. Entre la sombra desvaída de nuestros cuerpecillos –como en la mirada primitiva del hombre cavernario– creíamos ver la imagen del alma. La creencia en el alma de todo lo que proyectara sombra. Por eso dicen –es de arraigo popular–que los fantasmas vienen a ser como una afirmación hacia el exterior de las imágenes que se florean en el espíritu “¡Ten cuidado!, que jugando a los fantasmas nos volvemos fantasmas”, orea un precepto de La Kábala. Los niños alcalaínos jugábamos a los fantasmas. Fantasmas éramos entre el reflejo amargo de la vida cotidiana. Entre los resbaladizos duendes del valor y del miedo. De aquel tiempo humano corto y débil cernudiano se vivieron muchas cosas que quedaron dormidas en el aire. La oscuridad para un niño es huerto seguro donde crece la patata del miedo. La boca del lobo por donde sale la dama de los pelos erizados, la mirada fija, la boca abierta y la faz demacrada, pálida como la cera de las velas: es la dama que personifica el miedo. Aunque Curro Sánchez, el inolvidable dornillero, tuviera otra iconografía distinta del miedo: la de un borreguito blanco que“en llegando la oscuridad se convertía en un pájaro negro echando fuego por el pico”. Un pájaro que no viene en los libros El miedo camina lento entre una estrecha vereda ribeteada por lo real y lo imaginario. Entre el corderito pastueño y el pájaro dañino y quimérico que sobrevuela en lo oscuro de la noche.
Por la brújula de Alcalá venteaba toda una imaginería oscura perturbadora del ánimo. Un mal amenazante del que no era fácil substraerse. Variado era el muestrario del miedo: en las noches de Levante, en la Peña la Negra salía una gallina con pollitos; imposible designio de la naturaleza sabiéndose la costumbre de estos animales de sueño vespertino. Una estampa de apariencia tan inofensiva; pero tan reveladora de misterios inescrutables. O aquel cura, hombre ensotanado de negro que salía por las noches, al lunario, de la hueca de un chaparro en el Hoyode la Burraca,en el vientre del Lario. O las ánimas o aparecidos -una santa compaña alcalaína- que en las noches obscuras enseñaban sus transparencias dejando a su paso un vientesillo de frigorífico, en los callejones del Tardal a la vera del cementerio.“Entre las doce y la una pasa la mala fortuna”, ora y canta el viejo dicho popular. Existía en Alcalá la creencia de que a partir de las doce, si alguien se topara con alguna persona en el campo o en algún lugar oscuro del pueblo, lo mejor era pasar como si tal cosa por delante, pasar de largo, ya que podría tratarse de un alma en pena; eran almas malas estudiantes que tenían asignaturas pendientes con Dios. Las oraciones y sufragios de la abuela a las Ánimas Benditas del Purgatorio despejaban el campo tenebroso de los aparecidos en mala hora. Los aparecidos según nos explicaron a los zagales eran muertos que venían del Purgatorio. Siempre, por esta razón se estaba expuesto a sufrir la presencia de un susto. Los sustos estaban a la orden del día, o mejor dicho a la orden de la noche. Los miedos partían la Luna entre el terreno de los vivos y los muertos. Un espacio maldito, un aire negro inviolable. Una aljibe tenebrosa y fría, donde nadie se atrevía a asomarse al brocal por temor de ser sumergidos por las aguas parcas. A pesar de todo, en las historias de muertos resucitados –como los vivos–los habíade buenas y malas intenciones. O buen o mal aguaje. Para ahuyentar las almas condenadas al fuego eterno, había la costumbre de encender velillas o mariposas, que eran unas lucecitas flotantes en un vaso de agua con una capa de aceite que creaba en la habitación unaatmósfera de penumbras, entre mística y fantasmagórica. Los niños pasábamos de puntillas por aquella habitaciónque recordaba a muerto. Aquel triste pabilo de la mariposa parecía remover el fuego de la estampa donde se pintaba las Ánimas del Purgatorio, impregnando el aire con un fuerte tufo a aceite requemado. El vuelo de aquella mariposa de aceite y fuego alicortaba el ánimo y la alegría de vivir de los niños, que ignoraban las sombras de los tiempos.
La geografía alcalaína del miedo era muy imprecisa, raro no era el rincón en donde no se hubiera visto una sombra deambular. Aunque eso si: los aledaños del castillo ydel cementerio y la roquedad de la Coracha se llevaron la palma. En la trama oscura de la noche cualquier sitio era a propósito para cagarse o morirse de miedo. Entre la oquedad del castillo de Media Luna se oían en las noches calmas los lamentos del Rey Moro y el ruido metálico de las cadenas y las cimitarras. Y hasta de vez en cuando –alguien la oyó– la voz celestial de una hurí aireando un romance. Boquetes en la cima de la Coracha que se tragaban burros enteros. Un ejemplo: el burro del Piompero. Elentierro que salía del molino abandonado, en La Biomba,a un paso del cortijo del Médico (de MiguelPuelles). El fantasma ensabanado de las Peñas del Corral, que apedreado, salió de estampida por que resultó ser de carne y hueso. En la cabeza se había puesto una cacerola con un cabo de vela encendido. Una cutrería de marca mayor. En medio de estas provocadas aguas revueltas, de vez en cuando -y es ardid muy repetido- salían algunos aparecidos por aquel y por allí. También aparecieron “fantasmas” en los sitios del Altillo, la Veredilla y al término de la calle de la Salada donde se cuenta que a uno de estos “espíritus” le calentaron las carnes con una vara de acebuche y ya no apareció más. Aparecidos con los pie en la tierra para espantar a los moros de la costa de los amores oscuros. De ésta secuencia queda la memoria interior. Nada ni nadie podrá mandar en el sudor de su alma.
La historia de los fantasmas es la historia de las supersticiones populares. Muy lejos de los espantajos ocasionales que poblaron torpemente el ayuno de luz de las calles pero que a la postre fueron el calostro del miedo grande.
Por eso, entre el silencio –la voz callada de la locura–los niños alcalaínos, a la boqueada de los años cincuenta, le daban caña a los instintos del miedo y se dejaba encender por el rodete apretado del sol, conjurando entre juego y juego, el maleficio de la oscuridad siempre porvenida de la noche: “Una, dos y tres; el que no se haya escondido tiempo ha tenido”, mientras que las agujas del reloj de la Alameda iban caminando lentamente sin tregua a la hora de los crepúsculos. A esa hora convenida en que los fantasmas empiezan a plancharse las sábanas y a embadurnase con polvillo de arroz la faz. Que pronto entre el rumor o el oleaje de otras sábanas benéficas el sueño rendirá, siempre con la estampa descolorida de las Ánimas del Purgatorio por delante. Hasta que el pájaro blanco del alborear le ponga alas al despertador de la madre, para echarse de nuevo a los brazos de la memoria tierna y agridulce de la infancia. Siempre, hasta el final de los tiempos, habrá una voz subterránea que nos grite que hay que tenerle miedo al miedo por mucha luz que habite la soledad de los callejones perdidos.
Nunca olvidaré, aquella impresionante secuencia –como definición última del miedo–que leí en un libro de Max Aub(La verdadera muerte de Franco), en la que una niña de once años, queriendoconsolar una fuerte llantina de su hermanita de tres años y como se acercara por arriba en el cielo raso un avión bombardero le dijera que si no se callaba la iban a oír desde arriba. Y la criaturita se calló.
Aquellos pájaros metálicos fueron los fantasmas más negros, con sábanas negras que sobrevolaron durante tres años el paisaje del día y la noche de un pueblo acostumbrado a otros sustos imaginarios. Y todos los niños –según cuenta la historia– se tragaron el llanto no fuera a ser que el pájaro de arriba los oyeran.
En la antigüedad, se representaba el miedo con esta estampara de una liebre con alas huyendo de una serpiente. Escriba cada uno su propia fábula del miedo; que uno–el que escribe–va a echar un rato con los fantasmas del pasado que reinaron las calles de Alcalá. Aquella memoria de la luz y la sombra definitivamente perdida en un vuelo inalcanzable. Hoy son otros los pájaros y otros vuelos los que asustan.